Fields Of The Nephilim – Sala Mon (Madrid), viernes 30 de noviembre de 2018

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No se me ocurre mejor plan para pasar la Semana Santa que juntarme con los colegas para ver a otros colegas y quitarnos todos al unísono una de las asignaturas troncales pendientes en materia gótico-pagana de las consideradas indispensables. Si además se aprovecha la coyuntura para dar rienda suelta a los placeres de la carne de diferentes formas, podemos dar por superada la liturgia y por venerado el Corpus Christi. Ayuno y abstinencia pero a la inversa.

La jornada del Viernes Santo supuso el viacrucis placentero que cabía esperar: el vermouth de media mañana en el tren, el tapeo rehogado de cerveza al mediodía, la copa de sobremesa y vuelta a empezar (volver a leer varias veces intercambiando aleatoriamente el orden hasta altas horas de la madrugada). Saludos a mis compis de viaje (Saints In Hell & Jurgen Navas) y a las estrellas locales (Viper, Ricky & Peto), que dieron colorido a la semana más gris del año con diferencia.

El día amenazaba tormenta, pero todo quedó finalmente en agua de borrajas, y pasadas las 7 pm ya abordábamos Moncloa y aledaños para seguir con los zumos de cebada (cubos, para más señas), no fuera a ser que la sobriedad arreciara. Con horario británico (algo antes de las 8:30 pm) y tras Dead But Dreaming salían a escena Carl McCoy y sus nuevos mercenarios alquilados para la ocasión, con un sonido más que correcto ya de entrada, pese a las ecualizaciones iniciales, para acabar finalmente en un sonido perfecto, de lo mejor que se puede escuchar (y disfrutar) en sala.

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El show fue lo sobrio que cabía esperar, con la banda sonando compacta y contundente, siempre dentro de los parámetros que permite el arpegio limpio del Rock de corte gótico / siniestro, claro está, y McCoy por su parte asumió su rol de frontman a la perfección, acaparando prácticamente toda la atención y solventando la papeleta con una voz grave tirando a gutural, sin fisuras ni aspavientos, para llegar a su clímax en cortes como Last Exit For The Lost, donde se salió literalmente.

Como pros de la descarga destacar esencialmente la calidad del sonido, que a fin de cuentas es de los factores más importantes cuando se trata de escuchar música en vivo (que no el único), así como la voz de McCoy, por el que no parece que hayan pasado los años (con permiso de los pedales de efectos, eso sí), y es que se nota y mucho cuando además de llevar un set-list ganador de entrada se intenta defenderlo con una auténtica banda respaldando y con un equipo en condiciones, lo cual suele dar como resultado un concierto digno cuanto menos, y no lo que llevan ofreciendo décadas gente como Andrew Eldritch y sus Hermanitas de la Caridad, una pena que no se den cuenta de la importancia de detalles como el de una batería acústica real o la de dejar de engañar a un público que paga dinero para verte, directamente.

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Volviendo al caso Fields Of The Nephilim, quizá echamos en falta algo más de movimiento escénico y algún que otro corte adicional y/o mejor alternado, perlas como For Her Light, Blue Water o Chord of Souls no deberían faltar en tu repertorio cuando te dejas ver de década en década, pero lo que sonó lo hizo bien, y por ahí se salvan con creces. En cualquier caso concierto de hora y media justa y sin teloneros (antes de las 22 pm ya estábamos fuera de la sala), algo que deberían hacérselo mirar para girar tan de tarde en tarde. Se lo perdonamos si a la próxima no tardan tanto en volver, y sobre todo si nos regalan For Her Light.

 

Set-list:

Dawnrazor
Endemoniada
Love Under Will
Moonchild
Prophecy
At the Gates of Silent Memory
Psychonaut
Last Exit for the Lost

Vet for the Insane
Mourning Sun

 

Bubbath

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Judas Priest – Firepower (2018)

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Resulta un tanto extraño y agridulce comentar el nuevo trabajo de una de las bandas de tu vida (saludos al staff de The Sentinel), cuando unos ya hace tiempo que no están (KK Downing) y otros acaban de partir en lastimosas condiciones (Glenn Tipton), pero la vida es así, y hay que aceptarla como viene, como decía aquella copla.

Lo primero que llama la atención de Firepower es la bestia-robot de la portada, los tonos cálidos Screaming For Vengeance que la impregnan y el logo clásico de la banda presidiendo a la derecha, conjunto que hace presagiar hacia dónde irán los tiros (hacia la izquierda).

Parece que los nuevos componentes Faulkner y Sneap han sabido (y podido) dar su aportación y reconducir al grupo, curiosamente a su sonido más clásico, y es que a veces tiene que venir alguien de fuera a decirte simplemente que no te salgas de la vía, aunque es igualmente cierto que de los errores se aprende, y errare humanum est.

La producción de Andy Sneap no llega a ser lo gélida y milimétrica que viene siendo habitual en él, supongo que por la mano clásica de Tom Allom, que sirve de contrapunto entre lo nuevo y lo añejo. Las nuevas melodías parecen más cortesía de los nuevos chicos del bloque que del malogrado Tipton, imaginamos que el bueno de Glenn se dedicó más a las estructuras y riffs principales que a los acabados y a los solos finales. Halford por su parte está bastante comedido y controlado, con un claro predominio de tonos intermedios reproducibles en directo, aunque igualmente habrá que ver cómo se defiende cuando no pueda descansar respiraciones entre tomas alternas, como se suele hacer en el estudio.

En total son 14 temas, relleno incluido, aunque en este caso hasta el relleno cumple su función, esto es, empasta debidamente con el resto de ‘clásicos’ y conforma un todo homogéneo donde no es necesario quitar ni reordenar nada, como sí sucede en otros discos donde los pegotes o no están en su sitio o huelgan directamente.

“Firepower” abre el fuego en plan ‘aquí estamos de nuevo’. Onda painkilleriana ideal para arrancar, sencillo, directo y con un solo melódico que contrarresta. “Lightning Strike” prosigue haciendo las veces de “Night Crawler”, single de cara a la galería que combina perfectamente con su predecesor.

“Evil Never Dies” es un corte machacón que recuerda por momentos a Jugulator (el interludio recuerda horrores a aquel “Burn In Hell” de la era Owens), con esos riffs en tonos graves y el doble bombo perenne de Travis, mientras que “Never The Heroes” supone un medio tiempo épico antibelicista que parece más cosecha de Saxon que de los propios Judas, sin duda de los que más despuntan en el trabajo.

Con “Necromancer” empieza el relleno, pero tampoco sobra. Sonido martilleante típico Sneap, en el que si omites a Halford te parecerá escuchar cualquier tema de Kreator o Arch Enemy, mientras que “Children Of The Sun” parece más un tema de Halford en solitario que de su banda materna (tampoco quedaría mal en voz de Dickinson). “Guardians” sirve de intro de piano donde se van incorporando guitarras y batería para lo que es uno de los mejores cortes del trabajo, “Rising From Ruins”, donde Judas destapan el tarro de las esencias, con riffs demoledores, descansos, una letra enervante cortesía del Halford más mesiánico, y un crescendo mítico que parece una puesta al día del mastodóntico “Blood Red Skies”. Para poner sesenta veces seguidas en estados de depresión manifiesta, o simplemente para salir de fiesta.

Con “Flame Thrower” prosigue el relleno, sin duda de lo más flojo del disco, sin embargo parece puesto inteligentemente entre dos grandes temas para ‘descansar’ y hacer a sus compañeros destacar. Un tema así para Exodus sería todo un logro, pero desde luego no para los Dioses del Metal. “Spectre” es un medio tiempo denso, rozando el progresivo, curioso cuanto menos y que aporta variedad al conjunto, aunque lleva implícito el sello Judas en todo momento.

“Traitor’s Gate” es como si Judas Priest se encontraran con Fight en un pasillo (en este caso estribillo), y “No Surrender” nos devuelve a la sección himnos-de-puño-en-alto, otro temazo, de lo mejor del plástico junto a “Rising From Ruins”. “Lone Wolf” cierra el apartado relleno (no es mala estadística tres de catorce), con un riff que parece cosecha de los Metallica actuales intentando emular a su vez a los Sabbath más clásicos, aunque si tengo que elegir entre Judas y Metallica me quedo con Judas, claro (Hetfield y Ulrich son más de trece-catorce).

“Sea Of Red” es la ‘balada’, un tema efectivo para cerrar en relax y con Halford entonando acapella por momentos, que si bien no es “Before The Dawn” tampoco creo que lo pretenda, poniendo un lindo broche a un trabajo notable (para sobresaliente, de no ser por el relleno) y por otra parte exigible a estos autoproclamados Metal Gods.

Libreto parco y conciso, letras, créditos (los justos) y poco más, con detalles a lo Transformers / Pacific Rim en el interior, cinco símbolos que pueden identificar a los distintos miembros del grupo y el clásico tridente made in Judas. Básico y funcional.

Para acabar, y ya en modo elucubración, decir que Firepower habría supuesto una lógica y coherente continuación a Painkiller (1990), con el permiso del gran Angel Of Retribution (2005), que parecía un traje hecho de encargo, y sin el permiso de los anodinos Nostradamus (2008) y el desapercibido Redeemer Of Souls (2014), el primero un capricho de elevados costes y el segundo un refrito sin la garra y energía que sí atesora este Firepower. Pero lo dicho, una carrera supone tropiezos en la mayoría de los casos, máxime si es de larga distancia como la de Judas Priest, y lo importante ahora es mantenerse, algo que tras tantos años de actividad discográfica se va tornando cada vez más difícil. Si a estas alturas de la película una banda al borde de la cincuentena puede seguir deleitándonos con discos como el que nos ocupa ello sólo puede ser motivo de alborozo. Por todo lo que nos dieron y nos puedan seguir ofreciendo, long live the Priest.

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Bubbath

Dissection – Storm Of The Light’s Bane (1995)

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Ahora que la década de los 90 forma ya parte del recuerdo no podemos hacer más que recrearnos en él, y no cabe duda de que al hablar de la vertiente metálica más oscura y brutal como puede ser el Black Metal un capítulo ineludible son los suecos Dissection.

Lamentablemente y para desdicha de numerosos headbangers de todo el globo, la carrera del grupo se vio truncada por ciertos hechos que muchos conoceréis, que se resumen en la comisión de asesinato por parte de su líder Jon Nodtveidt y su posterior encarcelamiento en 1997 (finalmente cumpliría 7 años en prisión), dejándonos un breve pero preciado legado a los que gustamos de los sonidos más infernales.

Ya con un reconocido prestigio en la escena underground del momento y tras un sorprendente debut (The Somberlain, 1994), Jon Nodtveidt (guitarra solista, voz), Johan Norman (guitarra rítmica), Peter Palmdahl (bajo) y Ole Ohman (batería, curiosamente expulsado tras la edición del disco) se meten de nuevo en el estudio de la mano del todopoderoso Dan Swanö y graban lo que ha llegado a convertirse con el tiempo en una de las obras más aclamadas de la música extrema.

Tras una fría ilustración (Necrolord) que nos presenta a la muerte a caballo, y que me recuerda horrores a la del “Mirror Mirror” de los germanos Blind Guardian (de haber copiado alguien habrían sido Hansi y compañía, claro), se esconden unas composiciones no menos gélidas. El disco lo conforman ocho cortes de una fiereza descomunal y de un odio contenido que tira de espaldas, pero en todo momento aderezado de un sorprendente sentido de la melodía, que hace de esta edición una obra magna a destacar por encima de sus coetáneas. Sólo con escuchar la insistente melodía de guitarra acompañada de timbales de lo que sirve de intro, “At The Fathomless Depths”, sientes como el frío nórdico empieza a adueñarse de tu alma. Y sin más dilación entra lo que es para servidor uno de los mejores y más representativos temas de Black/Death de todos los tiempos, “Night’s Blood”. Este tema lo tiene todo: fuerza, brutalidad, agresividad, melodía, letra, cambios de tiempo… en fin, una oda de lo que es, o debería ser (al menos para servidor) la música extrema de calidad, sin renuncias ni cortapisas. Al loro con las guitarras acústicas del interludio y la narración, que va in crescendo con unas melodías netamente heavy-metaleras para desembocar nuevamente en la parte inicial. Apoteósico.

Más directo se presenta “Unhallowed”, con una batería a golpe de caja que aturde los sentidos y un doble bombo que quita el hipo (hay que ver cómo juega con él Mr. Ohman, a saber lo que haría para que le diesen puerta), y un Jon que escupe como un auténtico demonio. Otro tema a destacar por su tempo es “Where Dead Angels Lie”, del cual se extrajo un EP en relieve con forma de cruz muy curioso, el cual contenía los covers de “Elisabeth Bathory” de Tormentor y el clásico “Anti Christ” de Slayer, un corte de aire pausado pero de una fuerza descomunal, y con las guitarras constantemente dibujando melodías diabólicas en quintas, aderezadas éstas con algún que otro solo bastante simple pero tremendamente efectivo. Lo dicho, puro arte (básico, pero arte). “Retribution – Storm Of The Light’s Bane”, “Thorns Of Crimson Death” y “Soulreaper” siguen la tónica de los anteriores, mientras que el piano de “No Dreams Breed In Breathless Sleep” pone el broche final y un merecido sosiego a tan fiera descarga.

Es una pena que el fanatismo y la sinrazón interrumpieran la carrera del grupo, en primera instancia con el ya mencionado encarcelamiento de Nodtveidt, y en última con el fallecimiento del mismo por suicidio el 13 de agosto de 2006, tras su excarcelamiento y regreso a los escenarios, salida tras la cual se editó el esperado tercer álbum de estudio de la banda, Reinkaos (2006), y posteriormente sendos directos póstumos, Live in Stockholm (2009) y Live Rebirth (2010).

Abstrayéndonos de determinadas ideologías extremistas y demás hechos delictivos, algo que ni nos corresponde ni nos interesa juzgar aquí, el legado de Dissection ocupa un lugar privilegiado en lo que a música extrema se refiere, y supone un capítulo ineludible para todo fan que se precie de los sonidos más duros y oscuros. Seguidores de Cradle Of Filth y Dimmu Borgir, ¿a qué esperáis?

Bubbath

(Publicado originalmente en THE SENTINEL WEB MAG durante el primer lustro de la era 2000, revisado y editado en marzo de 2018)

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GIGATRON + Ira Ciega – Sala Marearock (Alicante), viernes 2 de marzo de 2018

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Cuando en 1997 llegó a nuestras manos la ahora ya maqueta de culto Huracanes Del Metal (Live In Donington 97) de GIGATRON, viejos conocidos de nuestra zona levantina por provenir de los inclasificables CHOCOCRISPIS, nuestra sorpresa y alborozo fueron máximos, y enseguida nos declaramos fans incondicionales de la banda que más y mejor supo destapar las vergüenzas del género, o cuanto menos con más acidez y desparpajo, aunando amores y odios a la par en territorio nacional a pasos a-gigantados, y dejando entre medias a un sector que no sabía muy bien qué pensar (con lo sencillo que es a veces no pensar y simplemente disfrutar).

Los Dioses Han Llegado (1998) puso al día la mítica demo en formato CD, con un ligero lavado de cara y con el track-list incrementado para la ocasión, aunque sin demasiados retoques y conservando intactos los himnos que les catapultaron al estrellato mundial, como “El Barco De Colegas”, “Rebeldes De Cuero”, “El Poseso” o “El Templo Del Metal”, que tantas carcajadas nos arrebataron en su momento a los que gustamos de esto del Heavy Metal y además gastamos de eso a lo que llaman sentido del humor. Lo cortés no quita lo valiente, que se suele decir.

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Tras una época de sequía discográfica, Mar De Cuernos y su apéndice Hitthrashhit (2005) retomaron la estela de su predecesor, con perlas de la talla de “Banderas De Roña”, “Mi Hacha Hizo Tu Culo”, “Macho Cabrío” o “Alma De Animal”, y aunque ya llovía sobre mojado el descojone estaba más que asegurado. Hitthrashhit (el disco fantasma) no se editó en formato físico por motivos legales (su contenido no era otro que un puñado de covers a la GIGATRON, con gemas como “Caballón” de Manogüar o “Heavys En Fallas” de Quis), pero pronto se hizo tanto o más conocido que su compañero de edición ‘oficial’.

A partir de ahí, y tras otro largo período de ‘ausencia’ discográfica, que no de apariciones en directo, Atopeosis 666 (2014) y el reciente The Aluminium Paper Album (2017) han resucitado al mito, embarcándose el pasado año en una gira por gran parte del territorio nacional denominada Alluminatour 2018 (no se van a separar hasta asegurarse de tocar todos y cada uno de los clichés del Metal, y lo cierto es que hay donde elegir), ocasión que no íbamos a desperdiciar para ver por fin en directo a las huestes de los míticos Charly Glamour (voz) y Mike Ferralla (bajo), a los que se incorporaron sobre la marcha los letales Dave Demonio (guitarra) y Johnny Cochambre (batería), que ocuparon la plaza de otros ilustres anteriores como Frank El Tachas (guitarra) o los baterías Bestia Indomable y Mazinger Molina (intuimos que estos últimos fueron explotando en directo como los de Spinal Tap).

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La verdad es que pasar dos horas y pico de concierto entonando himnos a carcajada limpia (a ver si toma nota del timing alguna banda de las ‘serias’, por no decir la inmensa mayoría), y eso sin contar con la intervención de IRA CIEGA, a los que sólo pudimos ver despedirse con su atuendo de frailes a lo INHUMANOS dada su tempranera actuación, por 15 euros de los corrientes (18 € en taquilla) está más que amortizado, y si alguien salió defraudado del bolo seguro que Charly y los suyos estarían encantados de reintegrarle el importe, bien en dinero o en kalimotxo del caro (con Coca-Cola original y vino Don Simón, como merece la ocasión).

Lo cierto es que la banda ha progresado ostensiblemente, y lo que comenzó siendo una fanfarronada donde primaba el concepto sobre la música (baterías programadas, solos escuetos y limitados, temas de minuto y medio…), ha dado paso a kits de batería de lujo y a auténticas suites musicales por bloques (o bruques), que nada tienen que envidiar por momentos a las de Manowar o Stratovarius. Así pues, tras la intro de turno la descarga de la banda comienza a destajo, con cortes de nueva factura como “El Papiro De Aluminio” o “Viking Bugui” (con toda la sala bailando, el delirio), a los que pronto se unen clásicos como “El Barco De Colegas”, “Rebeldes De Cuero”, “El Poseso”, “Banderas De Roña”, “Mi Hacha Hizo Tu Culo” o “Mazinguer Metal”, los mejor recibidos por el sector más veterano del respetable, entre el que nos contábamos servidor y mi colega Carlos (el Templo, el TEMPLO!!!). Cochambre y Ferralla erigen el wall of sound de la banda, todo un muro sónico de ejecución sobresaliente e hiper contundente, mientras que Demonio dibuja libremente sus armonías de guitarra por encima, dejando que Charly lleve el peso de la ‘actuación’, sin parar de interactuar con el público a base de chistes, constantes cambios de look y demás arengas heavy-metaleras, e incluso haciendo mosh cada tres por cuatro.

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Mención especial merece la parte acústica del show, donde Cochambre y Ferralla dejan a sus compañeros de fatigas que destrocen a gusto clásicos como “Stairway To Heaven” o el comienzo de “Hallowed Be Thy Name” (adaptación gypsy del clásico de Iron Maiden), y en los que constatamos una vez más la imaginación sin fin de Charly Glamour (eso y que está como una puta cabra, además). Siguen los ‘homenajes’ con “Caballón” (Manogüar) y la caña de España con “Apocalipsis Molón”, “Warrior Of The Barrio” o “Festival Del Mal”, y entre el público puedes divisar de todo, desde peña partiéndose la caja hasta gente estupefacta, pasando por pogos descontrolados, minis de kalimotxo alzándose al escenario o hachas de plástico sobrevolando el mismo. Pos-eso, atopeósico (666).

Durante los cortes más nuevos aprovechamos para ir a la barra y/o al señor Roca (precios asequibles en la sala, todo sea dicho), y de vuelta hacemos lo propio para sacar alguna instantánea de tan magno evento y para chocar la mano del gran Charly Glamour (ya podemos morir tranquilos), el cual se hace eco de su valenciana vecindad y de las fiestas que se han corrido por la zona en sus tiempos más mozos.

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Al final giga-bolazo de dos horas y pico, con un sonidazo impropio de una sala de esas características (se nota muy mucho que le dan importancia a todo, desde el aspecto visual al sonido, evidentemente, con los roadies y el técnico de mesa involucrados desde el principio), tras lo que te planteas realmente si son Gigatron quienes se toman a broma esto del Rock o si son otras bandas supuestamente ‘serias’, de esas que te sablan en la taquilla y te despachan a la hora y cuarto de actuación.

Así que lo dicho, si no tienes prejuicios, te gusta el Metal y quieres pasar un gran rato (en todos los sentidos) no desaproveches la ocasión, Gigatron siguen siendo la caña de España, la cumbre del Rock.

Bubbath

Blazemth – Dragon Blaze (2017)

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De las cenizas de los death-metaleros Undivine, previo paso por otras aventuras anteriores como Decomposed (1989-1991) o Rotten Flesh (1991-1993), nació Daemonum allá por 1993, el auténtico embrión de lo que terminó siendo Blazemth, que mutó su nombre a este último al año siguiente simplemente por similitud o incluso coincidencia con el de otras bandas foráneas (para servidor todo un acierto, dicho sea de paso).

Ya como Blazemth registraron lo que sería su primer MCD, “For Centuries Left Behind” (1995), si no recuerdo mal la primera edición digital de una banda española (perdón, catalana) de Black Metal, un prometedor debut de sugerente portada y algo más discreto resultado en cuanto a producción y sonido, con las guitarras muy ausentes en la mezcla final, lo que les otorgaba por su parte cierto aura de banda atmosférica, más en la línea de bandas como Burzum que de otras más directas como Mayhem, Immortal o Dark Throne, aunque seguía siendo Black Metal, al fin y al cabo.

El siguiente “Fatherland” (1996), casual o premeditadamente también MCD, subsanó notablemente las deficiencias de su predecesor en cuanto a labores de producción se refiere, y tras una portada algo más explícita esta vez y bajo un logo ya más identificable y característico, se escondían un puñado de temas de bastante mejor empaque y sonido, ahora ya sin demasiado que envidiar al de grandes bandas foráneas como las citadas anteriormente u otras más melódicas como Emperor o Satyricon (por estas páginas puedes leer tanto reseñas de la época como una entrevista a la propia banda, e incluso ver un vídeo grabado en directo en la extinta sala Abraxas benidormense), y sobre todo con unas composiciones a la altura de las circunstancias, variando tempos, conjugando teclas, melodías y voces con gran acierto, y ganando en contundencia y calidad en líneas generales.

Y os preguntaréis, ¿qué nos aporta este “Dragon Blaze” exactamente dos décadas después de la disolución de la banda? Pues bien, a través (de nuevo) del sello catalán Abstract Emotions, dedicado especialmente a la edición y distribución de música extrema, aparte de recopilar ambos trabajos, ya hace algún tiempo descatalogados, y de retocar sutilmente el logo del grupo, se ha aprovechado la coyuntura para revisar ambas producciones por Mr. AX (Asgaroth, Dejadeth) en sus AXTUDIOS de Barcelona. De esta forma, mientras que “Fatherland” no presenta grandes cambios en cuanto a sonido (tampoco los precisaba), aunque quizá sí se antoje algo más alto o ‘vivo’, “For Centuries…” reaparece ahora con un lavado de cara bastante agradecido, con los instrumentos más altos en la mezcla en general y las guitarras en particular. Por lo demás, tampoco hay mucho que descubrir con este trabajo, salvo que creas claro está que el Black Metal nació con bandas como Cradle Of Filth o Dimmu Borgir, en cuyo caso sí te puede servir de gran ayuda para acercarte a la génesis de esto (en paz descanse, Quorthon Seth). Para el resto, “Dragon Blaze” supone un reencuentro más que gratificante tanto con el grupo como con los cimientos del estilo, cuando el  Black Metal era fresco, puro y genuino, olía a moho y rezumaba invierno. Así pues, seguro que vuelves a deleitarte como el primer día con himnos del calibre de For Centuries Left BehindUnholycaust o el propio Fatherland.

En cuanto a la edición en concreto, la que tengo entre mis manos es la versión CD, que además de ambos mini CD incluye un par de temas en directo (“Almogavaria” y “For Centuries Left Behind”), con valor más testimonial y de relleno que otra cosa, ya que el segundo goza de una muy mala calidad de sonido y el primero directamente no se escucha (¿pista en blanco?). El libreto interior no incluye créditos, fotos ni letras (definitivamente esto es Black Metal), únicamente las portadas de ambos trabajos y el track-list (los créditos figuran en la contraportada del disco), lo cual habría sido todo un detalle aprovechando el modo ‘recopilación’. Para los coleccionistas también se ha editado en vinilo negro o rojo transparente, el primero limitado a 350 copias y el segundo a 150, y añadir que las 3 ediciones están disponibles a un módico precio en la web de Abstract Emotions.

Ahora sólo resta que esta edición tenga continuidad con la nueva formación de la banda, que además de a los ya habituales Lord Erlick (guitarras, bajo, letras, baterías) y Volkhaar (voz, guitarras) incluye a Hisarr Zul (guitarras), Eldar (bajo) y Frost Demon (batería), y pronto tengamos en las manos una nueva entrega discográfica con material inédito y, a ser posible, que lo podamos volver a ver en directo un par de décadas después de la última vez. For Centuries Left Behind!

Bubbath

Entrevista a ENOCHIAN

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ENOCHIAN fue una de las bandas pioneras en la costa levantina en practicar Black Metal. Su estilo estaba fuertemente enraizado en la Escandinavia de los primeros 90, con claras influencias de Dark Throne, Impaled Nazarene o Mayhem, por citar las más evidentes. Tras una demo / rehearsal registrada en 1996, estuvieron a punto de fichar por un sello catalán para editar su primer material en estudio, pero finalmente los diversos compromisos de sus miembros impidieron tanto la edición de dicho trabajo como la continuidad de la propia banda. A fecha de hoy, ya como (oc)cult-band propiamente dicha, rescatamos la entrevista que les hicimos desde BATTLE HYMNS a estos grandes (colegas) de la escena alicantina.

En primer lugar y para comenzar, ¿cuándo se forma ENOCHIAN? ¿Qué significa ese nombre?

Enochian fue formado en septiembre de 1995, y en cuanto al significado del nombre, la gente que esté familiarizada con la cultura Nephilim sabrá a qué hace referencia: no es más que el lenguaje de dicha cultura, el enochiano (con su correspondiente adaptación al inglés).

Dado que os consideráis una banda de Black Metal, ¿qué significa / implica para vosotros este término? ¿Creéis que actualmente las bandas de este estilo tocan realmente lo que sienten o, por el contrario, es una moda que pasará con el tiempo al igual que otras anteriores?

Como ya hemos expresado alguna que otra vez, si llamas al Black Metal un estilo con una serie de características como el sentimiento, la contundencia y/o letras con un mensaje diferente (en forma y fondo), puedes incluir a ENOCHIAN dentro del saco. En cuanto a lo segundo, una reflexión: ¿Quién se ve forzado a formar una banda de un estilo que le desagrada? Si puedes expresarte mediante un tipo de música que te parezca mínimamente interesante (no tiene por qué ser tu favorita) es válido lo que hagas. ¿Moda? ¿Cuántas bandas de Black Metal se ven respaldadas por una multinacional que venda su imagen y las convierta en algo ‘social’? Te sobran dedos de una mano…

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He tenido la oportunidad de ver algunas de vuestras letras y he apreciado un alto contenido metafórico. ¿De qué van realmente? ¿En qué os basáis para componerlas? ¿Le dais mucha importancia a éstas?

Las letras son un componente importante y, como citas, sí tienen un gran carácter metafórico. Por otra parte, de nuevos temas como The Fallen God cada persona adapta a sus circunstancias y observaciones de lo que y de quienes le rodean el significado de las letras. El letrista sí tiene claro su significado, pero deja que cada lector las interprete, que es lo que interesa.

En cuanto al grupo, ¿tenéis una formación estable o habéis hecho algún cambio desde que comenzasteis? ¿Y local de ensayo? En cuanto al directo, ¿tenéis pensado hacer conciertos o no está dentro de vuestros planes?

De comenzar siendo un dúo (guitarra, vocal/batería), hemos pasado a una formación estable de cuatro miembros (2 guitarras, vocal, batería). ¿Local de ensayo? Es el único problema que ha afectado a la banda, pero actualmente no lo tenemos (el problema), por lo que todo marcha según lo planeado. El asunto de los conciertos no entra en nuestros planteamientos. Ya veremos más adelante…

A la hora de componer tanto musical como letrísticamente, ¿os sentís influenciados por alguna banda en especial? ¿Qué grupos o música en general escucháis? ¿Qué opináis del Heavy Metal?

Explícitamente no. Individualmente aportamos ideas para los temas, que pueden tener alguna referencia, pero en conjunto no nos planteamos una ‘fórmula’ concreta. De gustos comunes que pueden reflejarse en la música nombraría a MAYHEM, IMMORTAL, DARK THRONE, BURZUM, IMPALED NAZARENE, IN FLAMES, DISSECTION, NAGLFAR, DARK TRANQUILLITY, etc. El Heavy Metal más clásico nos encanta. Muchos ‘Himnos de Guerra’ forman parte de nuestra vida musical. ¿Qué tal si hablamos de The Sentinel, Uaschitschun o Sleepless Nights?

¿Mantenéis algún tipo de relación con otras bandas? ¿Qué opináis del underground black/metalero de nuestro país y de bandas como BLAZEMTH, PRIMIGENIUM, etc.?

No por ahora. Esperamos editar el CD para comenzar la promoción y los contactos. Una vez más destacar grupos como PRIMIGENIUM, PACT OF SOLITUDE o MAJESTIC MIDNIGHT.

¿Qué opináis del Satanismo? ¿Qué os parece lo que sucedió en Noruega con el Inner Circle, el asesinato de Euronymus (líder de Mayhem) y el posterior encarcelamiento de Count Grishnackh de Burzum?

El Satanismo es utilizado generalmente por las bandas de dos formas: de crítica al Cristianismo y de creencia por sí misma. Ambas son respetables, aunque ENOCHIAN jamás utilizará el Satanismo como instrumento letrístico o de imagen. Además, cuanto menos es curioso el hecho de que gran parte de ‘creyentes’ de esta línea hablen con total ignorancia. Acerca del hecho en cuestión, lo único por decir es: Primero, que tanto BURZUM como MAYHEM son grandes bandas. Segundo, que cuatro años son suficientes para enterrar estos hechos. Desde luego, si el underground debe alimentarse de este suceso no auguro mucho futuro a todo esto.

He oído que un sello os ha ofrecido grabar un Split CD con otra banda (OUIJA, si mal no recuerdo). ¿Cómo está el asunto? ¿Qué temas incluiríais en éste si llega a grabarse? Temas del ensayo, alguno nuevo…

Ahora mismo estamos a días de grabar y somos optimistas. Incluiremos los 8 temas del ensayo más unas canciones nuevas que faltan por concretar, pero de las cuales The Fallen God y No Cries Left In Heaven entrarán con total seguridad en el CD.

¿No os habéis planteado nunca el meter teclados? ¿Y fusionar algún otro estilo con el vuestro, como hacen muchos grupos ahora?

Por ahora los teclados no son necesarios, pero no nos importaría utilizarlos ¿por qué no? El fusionar estilos es algo complicado, y más en el nuestro. Es más, cualquiera no puede fusionar ya que en muchos casos el resultado es pobre y hay que conocer a fondo los estilos a mezclar, lo que requiere un período de experiencia musical amplio que no tenemos.

Bueno, creo que por esta vez es suficiente. Espero que tengáis suerte con la grabación y que nos tengáis informados de ella, claro. Si queréis decir algo a la gente esta es la ocasión…

Adelante con tu iniciativa, David, que es seria, honesta y plural, lo que merece todo nuestro respeto. A la gente cabe decirle que escuchen a ENOCHIAN y que esperen todo del CD. Aquí te dejamos un mensaje para que lo finalices: Hard as iron, sharp as steel, stop for no man… YOU BETTER BEG AND KNEEL!

Pues esto fue lo que dio de sí la entrevista. Por unos u otros motivos al final ENOCHIAN no registró su material en CD, quién sabe lo que habría sido de ellos de haberlo hecho, no en vano sus supuestos compañeros de edición OUIJA acabaron siendo una de las formaciones más notables del estilo en el panorama español. Sea como fuere, ahí queda el legado de ENOCHIAN, nunca se sabe qué nos deparará el futuro.

Enochian en www.metal-archives.com

Entrevista: Bubbath

(Publicado originalmente en el fanzine número 1 de BATTLE HYMNS, en algún momento de 1997)

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Paradise Lost – Draconian times MMXI (2011)

Paradise Lost - Draconian Times MMXI 2DVD-CD

Alguien dijo en cierta ocasión que la nostalgia es síntoma de falta de creatividad y algo de eso le está ocurriendo a Paradise Lost. Extraña que una banda tan reacia a publicar “complementos” lleve dos directos en tres años, saque a la luz un documental autobiográfico con apariciones de amigos e influenciados, recupere demos primigenias y decida servir ración doble del trabajo que más satisfacciones en términos numéricos le ha proporcionado. Cabe recalcar el aspecto ligado a la popularidad y las ventas porque en su día la emisión del videoclip de “The last time” a modo de anticipo provocó en primera instancia sustos y decepciones frutos de una ligereza alegre ausente en el colosal y entonces ya endiosado “Icon”.

El contenido básico del paquete se compone del show que el combo ofreció en el londinense The Forum en abril de 2011, desgranando una primera parte compuesta por “Draconian times” en su totalidad y riguroso orden de estudio y una segunda concentrada en ineludibles (“As I die”, “True belief” o “Say just words”) junto a un par de su penúltima obra editada. No obstante, es la ejecución de la segunda parte del disco homenajeado la que se lleva la palma. Y es que supone un placer reencontrarse con infraexplotadas como “Yearning for change” y “Hands of reason” y redescubrirlas en formato directo, si bien el tratamiento general es el esperado, con escrupuloso respeto a las originales. Las únicas salvedades son quizás una mezcla final que prima las armonías de Mackintosh por encima de los rasgueos de Aedy, dotando de mayor peso a la melodía en detrimento de la agresividad, la presencia de teclados en escena para reforzar determinados pasajes y el estado vocal de un Holmes que salva las composiciones a duras penas. Sin atisbos del pseudo-Hetfield que levantaba a base de energía los temas para compensar sus limitaciones técnicas, lo único que perdura de aquél es la melena engominada que luce, dando la sensación de encontrarse al borde de la rotura en “Hallowed land” o “Jaded”. Aún así, al tipo más lánguido y cínico del panorama metálico le sobra honestidad para admitir sus carencias antes de “Forever failure”, presentando al teclista Milly Evans como vocalista ocasional al estilo de Lee Morris tiempo atrás. De la nueva hornada, la homónima presenta aspiraciones de permanencia en futuros sets, con reminiscencias a “One second” y ensalzada con un potente estribillo, mientras “Rise of denial” confirma la sensación de caos e indefinición estilística que domina el conjunto de aquel trabajo.

El segundo DVD contiene extras de videoclips, entrevistas con la banda y fans que acudieron al evento y que no difieren en exceso de los incluidos en “The anatomy of melancholy”.

De pretender contentar a fans primerizos o a quienes 1996 les queda en el limbo, podían haberse conformado con el mismo tour para promocionar la reedición de 2011 y regalarnos a cambio conciertos íntegros en festivales emblemáticos como Donington o Dynamo, más allá de las migajas que incluyeron en “Evolve” o de los especiales que en su día emitió Headbangers’ ball en MTV. Al fin y al cabo, este uno por dos no suple ninguna carencia en forma de documento histórico o, en su defecto, acontecimiento significativo actual de la clase de At the Gates en Wacken. Es más, las humildes dimensiones de The Forum y austeridad del montaje dan fe de que, a diferencia de Roger Waters, Metallica o análogos, los de Halifax pertenecen al segmento minoritario sin capacidad para engordar sus cuentas bancarias con productos de esta naturaleza. Quizás por este motivo gane enteros el argumento del inicio. En todo caso, de obviar los porqués, representa un hito para la cantera Peaceville y viene a demostrar que, gustos aparte, juegan en liga superior a sus coetáneos.

J. A. Puerta

(Publicado originalmente en ROCKSCALEXTRIC durante el tercer lustro de la era 2000)

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Ghost – Ceremony And Devotion (2018)

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Es curioso, o al menos yo no estoy acostumbrado al cómo Ghost han editado “Ceremony And Devotion”. Fue a principios de Diciembre del año pasado, y de una forma casi sorpresiva, cuando pusieron este disco a disposición de todo el mundo en las plataformas de streaming más conocidas, dejando la versión física del disco para Febrero. Llámenlo ustedes adaptación a la tecnología o a la nueva forma de escuchar música en la actualidad.

Es evidente el crecimiento que ha tenido la banda sueca en estos últimos años, siendo su última gira hasta la fecha la más multitudinaria, con varios sold-out en sus fechas llenando pabellones (no en el caso de España), y por ello han querido dejar constancia con un cd doble o streaming “en directo” grabado en la última parte de la gira en USA.

Y detrás de una genial portada, otra vez obra de Zbigniew M. Bielak, y un libreto con todas las fechas de la extensa gira y varias fotos, podemos disfrutar de un muy buen recopilatorio de los amados a la par que odiados Ghost, y digo recopilatorio porque en mi opinión se han pasado tres pueblos con los retoques en estudio. Ciertamente suena todo perfecto, muy limpito y muy clarito. El que ha tenido la oportunidad de ver a Ghost sabe que esto no es así. Aun así, pues el disco mola. Se oyen las explosiones, al público, al Papa Emeritus III como nunca lo escucharás en directo y a los Nameless Ghouls tocando como nunca.

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Momentazos hay, faltaría más. Más aún con esa colección de temas de la que disponen, “Square Hammer”, “Per Aspera Ad Inferi”, la colosal “Elisabeth”, “Cirice”, “Zombie Queen”, “Year Zero”, “He is”, “Ritual” con ese guiño a Iron Maiden en el final del tema, etc. Hay dónde elegir que no fallarás.

Y ya está, eso es lo que te vas a encontrar en este “Ceremony And Devotion”. Como curiosidad decir que la versión en CD trae 2 temas que no están en el Spotify, se trata de “Elisabeth” (por fin) y “Secular Haze”. Y ahora a esperar a ver con qué nos sorprende la cada vez menos misteriosa banda, pues el nuevo disco en estudio está al caer.

Laguless

Thin Lizzy + Supersuckers – Sala Apolo (Barcelona), domingo 30 de enero de 2011

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Tengo que decir en honor a la verdad que yo fui de los primeros en fruncir el ceño al enterarme de la noticia: Thin Lizzy de gira con el ex Almighty Ricky Warwick. ¿What the f..k? ¿La banda del añorado Phil Lynott comandada por el primer transeúnte desocupado de turno? No way! Lo cierto es que nunca he tenido nada en contra del sr. Warwick, e incluso reconozco que le pegué alguna escucha a aquel musculoso “Crank” de sus The Almighty, pero de ahí a permitirle capitanear la banda de nuestras vidas va un trecho. Pues bien, a día de hoy, cuando todavía me zumban los oídos tras la descarga de la banda más grande de la vieja Irlanda, me trago mis palabras, entono en público el mea culpa y animo a todo aquel que tenga la oportunidad de ver a esa formación que no la deje escapar.

Y es que seamos realistas: de nada sirven los principios éticos y morales de cada uno cuando la decisión no está en tus manos. Si Scott Gorham y Brian Downey deciden que es hora de echarse a la calle a desempolvar toda esa amalgama de clásicos atemporales no seré yo quien les contradiga. Visto lo visto, si unos Accept pueden sobrevivir sin Udo y unos Alice In Chains pueden hacer lo propio sin Lane, no se me antoja mejor tribute-band de Thin Lizzy que la que presenciamos anoche.

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Pero vayamos por partes. Aforo completo en un marco inmejorable (me gusta esa sala, decidido), tercera o cuarta fila a la derecha, quizá esperando inconscientemente la llegada de Scott Gorham, y Supersuckers que salen con puntualidad británica a descargar su set compacto de 45 min. No los veía desde su ya lejano “Motherfuckers Be Trippin’”, y pese a su supuesta ‘madurez’ o ‘desaceleración’, como se le quiera llamar, tengo que reconocer que pocas cosas más han cambiado en el seno del grupo, al menos en su faceta live: concierto demoledor, sin pausas, repasando y condensando su ya considerable discografía y demostrando que siguen siendo una de las bandas más en forma del panorama rockero internacional. Me quedo especialmente con la apertura de “Rock ‘n’ Roll Records (Ain’t Selling This Year)” y con “The Evil Powers Of Rock ’n’ Roll”, que sonaron brutales. Esta vez no guiñaron el ojo al Madman con el bajo de “Believer”, pero en su defecto, el ex Reverend Horton Heat Scott Churilla nos obsequió con la entrada de “Over The Mountain” a golpe de bombo (cómo me gustan esas chorradas), todo un animal de los parches.

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Y si la banda de Eddie Spaghetti encendió los motores como procedía, ver el logo rojo clásico de la banda dublinesa prendió por completo la mecha. Cuando Warwick gritó ‘Are you ready?’ y vi enfrente de mí a Scott Gorham, con el pelo notablemente más largo y totalmente blanco (ese tío fue el estereotipo de guitar-hero ligón de la época, qué puta clase, joder), fue como encontrarse a Gandalf renacido en pleno bosque de Fangorn. En ese momento (y en otros tantos a lo largo de la noche), después de un par de décadas de conciertos a las espaldas tengo que reconocer que sentí algo que no había sentido antes en ningún otro, una confusión de sentimientos alegres y tristes a la par, envueltos entre decibelios y aderezados por la resaca del día anterior. Definitivamente esa banda, tanto por letras como por música ha acabado significando más que cualquier otra para mí, y el hecho de que su líder indiscutible no esté entre nosotros acrecienta aún más si cabe su aura y su leyenda.

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La banda en conjunto estuvo sobresaliente. Los nuevos cumplieron sobradamente con las expectativas, más que por tablas, algo que se presume obvio tratándose de Marco Mendoza o Vivian Campbell, por ganas, ya que se les veía tan entusiasmados o más que a los miembros originales del grupo. Ricky Warwick me sorprendió muy gratamente: aparte de ser irlandés, algo que imagino contribuiría a darle forma al proyecto, se encuentra en buena forma, y su timbre es ideal para emular los tonos de Lynott. Y aunque algo destartalado por momentos en cuanto a movimientos se refiere, supo estar a la altura, delegar relevancia en sus compañeros, y ante todo ensalzar la figura de Phil. Sólo por atreverse a entonar “Still In Love With You” delante de todo ese personal (y además salir bien parado) merece todos mis respetos. En cuanto a Gorham, Downey y Wharton, hicieron lo que correspondía: deleitarnos con su arte, porque a fin de cuentas ellos fueron los que contribuyeron a crearlo.

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De toda esa galería de joyas, que tampoco vamos a desgranar aquí por completo, me emocioné especialmente con la apertura brutal de “Are You Ready”, con las melodías de “Waiting For An Alibi”, con las épicas “Massacre” y “Emerald” (joder, eso son himnos y lo demás son tonterías), el sosegado y emotivo “Wild One” (toda una sorpresa), la apoteósica “Angel Of Death” (casi la prefiero a la de Slayer, fíjate lo que te digo) o con la agridulce “Don’t Believe A Word”, especial para el que suscribe por muchos motivos. Y aunque no sonó nada de discos como “Chinatown” o “Thunder And Lightning”, poco importa si rematan con “Rosalie”, “Bad Reputation” o la majestuosa “Black Rose”, que pese a su complejidad clavaron instrumentalmente.

Set-list:

Are You Ready

Waiting for an Alibi

Jailbreak

Do Anything You Want To

Don’t Believe a Word

Dancing in the Moonlight (It’s Caught Me in Its Spotlight)

Massacre

Angel of Death

Still in Love With You

Whiskey in the Jar

Emerald

Wild One

Sha La La

Drum Solo

Cowboy Song

The Boys Are Back in Town

Bis 1:

Rosalie

Bad Reputation

Bis 2:

Róisín Dubh (Black Rose): A Rock Legend

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Me podría tirar horas hablando de esa noche, de lo que ha acabado representando para servidor la banda de Lynott y compañía, y de lo mucho que se le añora al bueno de Phil, pero creo que es hora de ir dejándolo ya y de poner de nuevo “Live And Dangerous”, probablemente el mejor directo de la mejor banda de todos los tiempos. Salud, y sobre todo larga vida.

Bubba 

(Publicado originalmente en ROCKSCALEXTRIC durante el tercer lustro de la era 2000)

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Thin Lizzy – Greatest Hits (2005)

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El tiempo pone a cada uno en su sitio, y la banda del añorado Phil Lynott, aunque a trancas y barrancas, parece que va ocupando poco a poco un sitio de privilegio en la galería del Rock & Roll.

Digo esto porque si bien hace relativamente poco era incluso difícil hacerse con el material discográfico de la banda (no hablemos ya del videográfico), de un tiempo hacia acá se va viendo un tanto la luz al final del túnel, primero con las reediciones remasterizadas de buena parte de su catálogo, y segundo con entregas audiovisuales con cuentagotas, aunque por supuesto muy bienvenidas.

«Greatest Hits» no es otra cosa que eso, una colección de videoclips que abarca los éxitos más laureados del grupo, desde la celebérrima versión de la tradicional «Whiskey In the Jar», aquí en una aparición televisiva en el Top of the Pops británico con Eric Bell a la guitarra (1973), hasta la fulgurante entrada de John Sykes en el gran «Thunder And Lightning», del cual hace acto de presencia la homónima totalmente en vivo (y con Darren Wharton a las teclas), pasando por una pequeña representación del material de Phil en solitario con las intimistas «King’s Call» (todo un homenaje a Elvis con Mark Knopfler a la guitarra) y «Dear Miss Lonely Hearts» de su primer álbum en solitario («Solo In Soho», 1980), y por supuesto todo un chorro de clásicos atemporales, desde los tiempos de Eric Bell con «The Rocker» (con un Lynott ligeramente… ¿dopado?) hasta los del anodino Snowy White de «Chinatown» y «Killer On The Loose» (¿Michael Jackson plagiando en «Smooth Criminal»?), sin olvidarnos claro está de la era Moore, con perlas tan brillantes como «Waiting For An Alibi» (qué solos), «Do Anything That You Want To» (con todo el grupo tocando los timbales) o las inolvidables dobles armonías de «With Love», toda una delicia para los oídos.

Tampoco queremos conducir a engaño, «Greatest Hits» tiene más bien poco de directo, pero sí un buen volumen de material imprescindible en toda discoteca rockera que se precie. En ese sentido, prepárate para disfrutar una vez más del inmortal «The Boys Are Back In Town», del sobrecogedor «Don’t Believe A Word» (pura poesía), del marchoso cover de Bob Seger «Rosalie», de las atmósferas de «That Woman» o de la irresistible hermosura de «Wild One», y por ende de la formación más elegante que ha dado el Hard Rock, y me refiero a la de Brian Robertson, Scott Gorham, Brian Downey y Phil Lynott, por supuesto. Si además te lo dejan todo a precio de serie media, ¿te vas a resistir?

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Bubba

(Publicado originalmente en el fanzine número 1 de ROCKSCALEXTRIC, diciembre 2006)

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