Witherscape – The Northern Sanctuary (2016)

witherscape

Hace exactamente dos décadas de la edición del sorprendente “Theli” de los suecos Therion, obra capital que marcó otro punto más de inflexión en lo que a Metal se refiere, y que además a algunos de nosotros nos descubrió el registro vocal más melódico del polifacético Dan Swanö, por entonces aún con sus míticos y extintos Edge Of Sanity y colaborador habitual en cualquier proyecto metálico que se precie.

Han pasado muchos años desde aquel grato hallazgo de metal operístico, pero no han sido menos los proyectos del inquieto de Swanö, tanto a nivel instrumental (al margen de sus incontables colaboraciones, sus proyectos más notorios han sido Nightingale, Pan.Thy.Monium, los deathmetaleros Bloodbath y los ya mencionados Edge Of Sanity) como de producción musical (Theatre Of Tragedy, Opeth, Vinterland, etc.), sin duda todos y cada uno sumamente interesantes, cuanto menos para la audiencia metalera, y que conforman una lista demasiado extensa para reproducirla aquí.

Y en el marco de esa innumerable lista de aportaciones a la escena metálica aparece Witherscape, proyecto a pachas con su colega Ragnar Widerberg (actualmente a las baquetas de los también suecos Witchcraft), donde se reparten a medias la labor instrumental, encargándose éste de guitarras y bajo, y Swanö por su parte de voces, teclados y batería. Por si fuera poco, en sus ratos libres venden discos en una tienda de Örebro (Suecia). Envidia cochina.

A lo que fue un sorprendente debut con “The Inheritance” (2013) le siguió el EP “The New Tomorrow” (2014), pero ha sido con este “The Northern Sanctuary” donde realmente han hilvanado sus influencias y destapado el tarro de las esencias, que van desde el Heavy e incluso el AOR de corte más clásico hasta por supuesto el Death Metal prototípicamente sueco, pasando por el Prog de bandas como Queensrÿche, Mercyful Fate o los más recientes Symphony X, y dando como fruto un disco sin fisuras, de matices diversos pero con una línea clara y definida, y desde luego con una de las mejores presentaciones de los últimos tiempos (impresionante la ilustración del artista húngaro Gyula Havancsák).

“Wake Of Infinity” arranca el disco de forma enérgica con su death melódico (pasaje incluido), a la que siguen la más rítmica “In The Eyes Of Idols”, con reminiscencias a sus paisanos In Flames y de corte Prog-Pop, y el medio tiempo “Rapture Ballet”, que recuerda en esta ocasión un tanto a los antes citados Therion. “The Examiner” y “Marionette” nos demuestran la vena más AOR del combo (por momentos parece estar entonando Mr. Coverdale y no el bueno de Swanö), mientras que “Divinity” parece un guiño a la banda de Geoff Tate y compañía. En “God Of Ruin” las teclas recuerdan un tanto a las de sus vecinos Amorphis, y en la pieza homónima del disco nos hacen un buen resumen del mismo, con guiño a Thin Lizzy incluido. Cierra el trabajo “Vila I Frid”, una outro de piano que no desentona en el conjunto y pone el broche a un trabajo impecable, tanto en lo compositivo como en lo musical.

Tengo asumido que “The Northern Sanctuary” no traspasará la infranqueable barrera del underground metálico, debido en gran parte a sus autores, que difícilmente lo defenderán en directo como viene siendo habitual, y porque probablemente cuando estés leyendo esta reseña ya estén con otra cosa en mente. Mientras tanto, las miserias rentistas y las carencias de “Hardwired” reinarán de nuevo en las listas de ventas, y todo volverá a la normalidad. Por los siglos de los siglos…

Bubbath

 

Anuncios

ROCK FEST – Parc de Can Zam (Santa Coloma de Gramenet), 16 de julio de 2016

rock-fest-2016

LEIZE

leize.jpg

El turno del sábado lo empezamos después de haber comido en un bar cercano al festival (esas gambes amb sal) con un calor sofocante al ritmo del buen rock de Leize. Leize fue el grupo de los vistos que menos equipo utilizó en escena, para entendernos, tenían pocos amplificadores sobre el escenario, aun así lograron sonar muy bien, un grupo que a pesar de su veteranía salieron a comérselo todo y así pudimos disfrutar de sus clásicos: “Buscando-Mirando”, “Devorando las Calles” y “Muros”, que dejaron para la recta final del concierto. Buena actitud y gran concierto de Leize.

Laguless

ARMORED SAINT 

Inmersos de pleno en la franja horaria de la tarde y con un Lorenzo generoso pero respetuoso aparecían en escena John Bush y los suyos para deleitar al respetable con su rítmico Metal angelino.

El vigoroso ex vocalista de Anthrax, de negro impoluto (chándal y camisa, excelente combinación, tomamos nota), y el bueno de Joey Vera, columna vertebral del grupo, tenían la difícil misión de aclimatar al personal tras una larga y completa jornada previa, máxime en una hora más propia de una buena siesta veraniega que de un concierto de Heavy Metal, y doy fe de que lo consiguieron.

A pesar del bajo sonido del que gozaron los californianos, temas como “March Of The Saint”, “Long Before I Die” o “Reign Of Fire” caldearon el ambiente, en buena parte por la gran labor como frontman que desempeña Bush, sin duda uno de los grandes del género (deberían tomar nota muchos). Dicen que el tiempo pone a cada uno en su sitio, y con aquello de las vueltas que da la vida no cabe duda de que cualquier día lo vemos de nuevo entonando coplas como “Only”, “Fueled” o “What Doesn’t Die”. Por pedir que no quede.

Tras las buenas descargas de Leize y Armored Saint, y con las pilas parcialmente recargadas, nos disponíamos ya a despejar las verdaderas incógnitas de la jornada, óigase Unisonic, Iron Maiden y Barón Rojo.

Bubbath 

UNISONIC

Llegó otro de los momentos esperados para el que escribe esto, y es el poder ver juntos a Mr. Kai Hansen y Mr. Michael Kiske.

Enlatada sonó la intro de su segundo disco, “Venite 2.0”, que sin más dilación dio paso a “For the Kindom” y la genial “Exceptional”, el sonido era perfecto y sobre todo me impresionó el estado vocal de Kiske, sobradísimo durante toda la actuación. “King for a Day” del primer disco fue la siguiente en sonar. La caña estaba garantizada con “Your Time has Come”, que dio paso a un tema más lento, “When the Deed is Done”, donde de nuevo el amigo Kiske se lució, siguieron con “Star Rider” (¿era necesaria esta canción?) y “Throne of the Dawn”, para dar paso al momento cumbre del concierto, y es que con “March of Time” y “I Want Out” pusieron patas arribas Barcelona. Para finalizar se dejaron el tema que da nombre al grupo, “Unisonic”. Gran concierto de los alemanes, una delicia el poder ver a estos dos monstruos del Metal juntos de nuevo y en plena forma junto con una gran banda.

Una nota curiosa: Kiske llevaba una chupa roja de cuero que no se quitó en todo el concierto y eso que el sol pegaba. También me gustaría decir, por poner un pero, que quizá yo hubiera elegido otras canciones en el set-list en lugar de “Star Rider” y “Throne of the Dawn”.

Laguless

OVERKILL 

Lo de la banda de Bobby Blitz Ellsworth y DD Verni empieza a ser algo como lo de Kreator pero en plan cutre: a la peña le da igual el último disco (quien dice último se remonta a la década de los 90), quieren escuchar el puñado de clásicos para sacudirse las liendres y a otra cosa, mariposa. Y ojo, tampoco voy a ser yo quien lo critique.

Lo cierto es que si de algo puede presumir la banda de Nueva Jersey es de no haber defraudado nunca en directo, si bien también lo es que seguir tirando de clásicos como eje central del set y no perdonar cualquier festival para hacerse ver está ocasionando cada vez peores ubicaciones en el cartel, y sobre todo empacho del personal.

Tanto es así, y aunque me duela reconocerlo, que aprovechamos para reponer energías durante la descarga de Overkill, lo cual tampoco quiere decir que nos perdiésemos su actuación, la cual disfrutamos en pantalla gigante en la zona de avituallamiento (insólito el momento pizza viendo la descarga de Bobby y cía).

pizza

A juzgar por lo visto y oído desde dicha zona, parece que la banda padeció un sonido bastante mejorable (esto es algo que también empeora a cada visita), de entre lo cual destacamos el siempre efectivo “Rotten To The Core”, el hímnico “Hello From The Gutter”, el machacón “Hammerhead”, el apoteósico “Feel The Fire” (qué disco aquel, y qué portadón), o la traca final con “Coma”, “Infectious”, “Ironbound”, “Elimination” o el inevitable “Fuck You”, que cerró la descarga.

Buena actuación en definitiva, pero con un sonido que no hizo justicia y una sensación de deja-vu que empieza a ser preocupante. Intentaremos dejar pasar un lapso considerable de tiempo, y a la próxima espero un set-list completo, mejor sonido y una mejor ubicación en el cartel.

Bubbath

BARON ROJO

Lo de Barón Rojo no tiene nombre. Con más de 20.000 personas en el recinto, justo antes de Iron Maiden salieron los De Castro a cumplir el trámite.

Con “El Baron Vuela Sobre Inglaterra” abrieron el que podría haber sido un gran concierto, ¿y por qué digo que podría haber sido? Pues no es que ya la siguiente fuera un tema menor como “Cueste lo que Cueste”, sino porque veías que Carlos vocalmente no atinaba una, ni siquiera de sus propias canciones, el estado vocal del hermano es más que malo, ni tampoco porque después metieron una canción del Obstinato como “Seguimos Vivos”, cosa que hizo que el público se enfriara en demasía y algunos optaron por irse, sino porque aparte de eso (por si fuera poco) los veías sin ganas, con una dejadez que nunca había visto en este grupo, intentaron remontar el vuelo con las clásicas “Las Flores del Mal”, “Resistiré”, “Los Rockeros van al Infierno” y “Cuerdas de Acero”, pero el daño ya estaba hecho. Y sí, el colmo de los colmos fue acabar la actuación con “El Rey del Pinball”.

Sin duda fue la decepción del Rock Fest. Creo que si quieren continuar en esto deben plantearse el elegir un buen cantante pero ya. Y ya no sólo eso, por favor, un telón de fondo con el logo del grupo en un festival visualmente llena mucho, y también pediría que Carlos dejara ya de un lado esos “yeeeeeee yeeeeee” que tanto dolor hacen al oído.

IRON MAIDEN

Los Maiden venían a presentar su nuevo disco, y esto es lo de siempre, desde los principios de esta banda siempre sus set-lists han sido compuestos fundamentalmente por el disco que presentan y el resto del set-list las canciones de siempre, aunque han sabido compaginar bastante bien este aspecto con las giras remember. El caso es que a mí su último disco me ha gustado bastante, pues pienso que después de la vuelta de Bruce junto con “Brave New World” es el mejor disco que ha editado la doncella, eso sí, hay que echarle horas. Principalmente fui a ver cómo sonaban las nuevas canciones en directo, y como suelo hacer desde hace ya bastantes años con todos los grupos sin ver antes su set-list.

maiden1

Así pues, una introducción en las pantallas de TV basada en su avión y Eddie dio paso a Dickinson cantando las primeras frases del “If Eternety Should Fail”, el escenario lo tenía todo perfectamente ambientado, fuego, elementos mayas por doquier y sobre todo una banda en plena forma dándolo todo (al contrario que la banda anterior), sin parar tocaron “Speed of Light”, single de presentación del nuevo álbum. La primera sorpresa vino cuando Bruce dijo al público que mucha gente no había nacido cuando compusieron “Children of the Damned”, pelos de punta oiga. Después Bruce nos presentó la siguiente canción “que habla sobre la muerte del cómico Robin Williams”, evidentemente se trataba de “Tears of a Clown”, que dio paso a la extensa “The Red and the Black” también del último disco. Y ya vamos con las de siempre: “The Trooper” con el numerito habitual de Bruce con la bandera, y “Powerslave”, otra que no esperaba, con Dickinson llevando una máscara que me recordaba a las de luchadores Mexicanos de lucha libra (absurdo), vuelta al nuevo disco con “Death or Glory”, donde Bruce llevaba una máscara de mono al revés, en la excepcional “The Book of Souls” Eddie luchó con Janick y luego con Bruce, para posteriormente el cantante arrancarle el corazón y lanzarlo al público. “Hallowed be Thy Name” y sobre todo “Fear of the Dark” pusieron el momento álgido del Rock-Fest (no entiendo lo de esta última canción, la verdad…), pero el clamor popular en ella me dice que debo estar equivocado. La primera parte del concierto acabó como siempre con “Iron Maiden” con un Eddie espectacular que acabó explotando. Las elegidas para los bises fueron “The Number of the Beast”, con mucho fuego por todas partes prácticamente durante casi toda la canción, una muy emotiva “Blood Brothers”, donde Bruce citó los países de las banderas que veía entre el público, y para acabar el concierto otra sorpresa con “Wasted Years”.

maiden2

Lo dicho, ver y sentir un grupo con esta energía después de tantos años es un lujazo, es evidente que los años no pasan en balde, eso lo noté sobre todo en Steve Harris, que apenas dio sus habituales carreras, pero siguen estando en plena forma, mención aparte Bruce Dickinson (¿en serio a este tipo le han operado de un cáncer de lengua?). Desde hace unos años, cuando les veo en directo (y ya van unas cuantas veces) digo que esta ha sido la última vez que les veo, pero esta vez no lo he dicho, yo no se si están mejor que nunca, pero en cada concierto es la sensación que me acaban dando. Por conciertos como este Maiden no hace más que agrandar su leyenda.

Laguless 

RATA BLANCA 

Muchas de nuestras bandas nacionales (por no decir la mayoría) deberían tomar buena nota de la aportación de nuestros colegas de habla hispana. Un buen rato antes de su actuación ya estaban generando expectación en el meet & greet, lo cual constaté de camino al urinario, algo más propio de una banda del calibre de Iron Maiden que de la que nos ocupa, hecho que me proporcionó cierta envidia (insana), pero por su parte algo lógico repasando la trayectoria de la banda, y sobre todo por el nivel ofrecido en su descarga.

La última vez que vimos a Giardino y Barilari fue en sala presentando aquel excelso “El Camino del Fuego”, y parece que el tiempo no ha hecho mella alguna en la formación argentina.

rata_blanca

Con un set-list bien compensado entre clásicos y su nuevo trabajo “Tormenta Eléctrica”, y sobre todo con un sonido y una ejecución impecables (lo que hace Walter Giardino con su Stratocaster no tiene nada que envidiar a sus maestros Blackmore y Malmsteen), nos fueron dejando perlas como “Sólo Para Amarte”, “Volviendo A Casa”, “Aún Estás En Mis Sueños”, el brutal “Guerrero Del Arco Iris”, la siempre emotiva “Mujer Amante” o el esperado cierre con “La Leyenda del Hada y el Mago”, que dejaron al respetable con la barbilla pegada al pecho.

Retomando un poco lo que comentaba al principio, la reputación de una (buena) banda se forja a base de tesón, pero también de talento, de buenos discos, de buena forma (física y mental) y de cuidar mucho los detalles, que a fin de cuentas es lo que deslinda lo bueno de lo mediocre. De todo esto deberían tomar nota como ya digo muchas de nuestras bandas clásicas, y dejar de una vez por todas de entonar aquella canción manida de seguir en la brecha, pese a quien le pese y cueste lo que cueste.

DORO

Llegábamos justos de fuerzas al final de la jornada del sábado, pero nada iba a impedir que presenciáramos una vez más a la reina del Metal, nuestra incansable luchadora germana Doro Pesch.

Lo cierto es que tras dos días non-stop y sobre todo tras actuaciones tan notables como las de Iron Maiden o Rata Blanca era difícil mantener el interés del personal, más pendiente de irse cuanto antes a la cama para cerrar el festival con la jornada del domingo que de seguir cabeceando y desgañitándose al unísono, pero puedo constatar y constato que Doro y su joven banda de forajidos dieron lo mejor de sí y por ende lo mejor del público.

Nada mejor que abrir con “Earthshaker Rock” para ganarte al respetable, un buen puñetazo en toda la cara para despertar del letargo y meterte de nuevo en pista a disfrutar del concierto. A partir de ahí, y siempre teniendo presente lo acotado de un set-list de festival, presenciamos lo que para servidor ha sido una de las mejores descargas que he visto a Dorothy y los suyos, tanto por entrega y ganas como por repertorio, del que desgranaron mucho Warlock (“I Rule The Ruins”, “Burning The Witches”, “Metal Racer”) junto a algunos más recientes de Doro en solitario como “Raise Your Fist In The Air”, confeccionado pura y llanamente para el directo.

doro

“Fight For Rock” fue una muy grata sorpresa, y “Für Immer” nos volvió a poner los pelos como escarpias, con esas célebres estrofas entonadas a pachas entre el español, el inglés y el alemán. Doro, forever.

Para cerrar, como era de esperar, “All We Are”, himno generacional indispensable en su repertorio y que es inevitable cantar. Todos los puños en alto y ahora sí, todo el mundo a acostar, aunque para los más incansables la banda 77’ cerraba la velada de forma definitiva en el escenario de la carpa secundaria, donde también cerró Boni la jornada anterior.

Y de esta manera dimos por clausurado nuestro festival particular, una pena no haber podido volver a ver el domingo a bandas que forman parte de nuestras vidas como Anthrax, un cuanto menos que curioso nuevo tribute-mark de Thin Lizzy (y van…), los Whitesnake de Mr. Coverdale y los abonados Twisted Sister y Slayer, entre otros, pero el lunes tocaba diana y había que regresar al hogar.

En lo material, resumir que si bien el festival es de los de rascarse el bolsillo (Rock’n’rock, cómo no), el emplazamiento, el caché de las bandas (ojo, de tres jornadas), las múltiples barras y servicios (no recuerdo hacer ninguna cola para nada) y la dinámica del festival en general (al margen de los dos escenarios había otras dos carpas adicionales, una de Motörhits en directo con actuaciones programadas y otra para las actuaciones de madrugada y con karaoke-party entre horas), amén del mercadillo y otras pijadas varias para hacerse la foto de turno, en cierta medida lo avalan, y dudo que nadie saliera defraudado de la cita.

motorhits.jpg

En lo espiritual, a algunos de nosotros nos sirvió para cambiar el chip y recuperar viejas sensaciones no ya perdidas, pero sí un tanto olvidadas. Deep inside my heart, für immer… 

Bubbath

tropal

ROCK FEST – Parc de Can Zam (Santa Coloma de Gramenet), 15 de julio de 2016

rock-fest-2016.jpg

Llega el verano y con él la avalancha habitual de festivales, conciertos y eventos varios que nos saturan la agenda hasta tal punto que hay que plantarse y replantearse la misma: esto sí, esto no y esto quizá, pero me da que tampoco…

Si bien el descarte seguro era un Low Cost cada vez más ‘low’ y sobre todo ‘cost’, y la duda era un Leyendas del Rock de medio pelo, donde las 2 únicas formaciones aún por presenciar, lo poco que queda de Nazareth y los noruegos Mayhem, estaban estratégicamente repartidas en el cartel y con el maleficio de la duda siempre presente, finalmente nos lo jugamos todo a una sola carta y acudimos a la llamada de los grandes, que lo son por los motivos que os detallaremos a continuación.

MOONSPELL 

Tras un plácido viaje de ida en buena compañía (saludos a los Toxic Twins benidormenses y a nuestro maratoniano Santaje) y un tentempié a base de ibéricos, tortilla y gazpacho veraniego, asomábamos la jeta por el recinto sin colas que valgan y con Chris Boltendahl berreando los últimos compases de su celebérrimo “Heavy Metal Breakdown”, que por lo escasamente visto y oído parece que sus Grave Digger siguen en buena forma. Congratulations.

Lo de Moonspell y su ubicación en los festivales empieza a ser ya de risa, tanto es así que estamos barajando proponer a Fernando Ribeiro y los suyos mutarse el nombre al más apropiado Sunspell. Organizaciones festivaleras, por favor, intenten adecuar sus horarios con algún criterio lógico y coherente, desde luego poner bandas como Moonspell con una temática de corte ‘claramente oscuro’ y con un bagaje como el que portan a las putas tres de la tarde no creo que beneficie a nadie.

moonspell.jpg

Dicho esto, parece que los lusos tienen bastante asumido lo que hay y salen a escena con la misma profesionalidad de siempre, pese a los problemas de sonido también habituales del comienzo (intuyo que Ribeiro no se escuchó hasta concluir “Breathe”, que abrió el concierto) y a la tostada que portaba el respetable a la hora de la siesta. De su reciente OBRA MAESTRA (así, con mayúsculas) sonaron además la homónima “Extinct” y el sister-of-mércico “The Last Of Us”, que si bien no desentonan con respecto al estudio, es evidente que son carne de sala y de sus intimidades más que de festival calimochero.

“Wolfheart” e “Irreligious” siguen siendo los más representados a la hora de hacer criba en citas festivaleras, y así sonaron la inevitable “Opium” (la mejor recibida siempre), el contundente “Awake”, “Ruin & Misery”, “Vampiria” y la folclórica “Ataegina” (personalmente sacrificaría ésta por cualquier otra de su extenso repertorio, pero siendo un festival y tocando Mägo de Oz para más inri supongo que hasta pudo ser un acierto), para cerrar con la inevitable “Alma Mater” (as armas!) y un “Full Moon Madness” que de no haber sido por un sol de locura les habría quedado de diez.

Lobeznos, enhorabuena por la Eurocopa, nos vemos en diciembre. Winter is coming…

CORONER 

Lo siento por Dragonforce, pero ni con todos los dragones de Daenerys de la Tormenta acechando ni con unos fórceps de elefante hembra… no sirve insistir, no entran.

coroner.jpg

En cuanto a Coroner, lo suyo fue más bien una representación fría y de cumplir que una descarga thrasher como las de antaño. Si bien su música fue progresivamente (valga la redundancia) abandonando la caña porque sí en favor de la complejidad de estructuras más propia de las bandas de Prog, nos quedaba una pequeña esperanza de revivir aquellos días de “RIP”, “Punishment For Decadence” y “No More Color”, en las que reinaba el intercambio del cassette y NOISE RECORDS era un reputado sello discográfico de Metal. Pero los años pasan y no todo/s subsiste de la misma forma, y en el caso de los suizos me temo que el tiempo ha jugado en su contra, y lo que pudo ser una gran descarga decibélica se quedó en una ‘vulgar demostración de poder’. Me quedo con “Masked Jackal” y “Grin”, y sobre todo con el recuerdo de un tiempo pasado, que pudo ser mejor o peor, pero por supuesto distinto.

MAGO DE OZ

Lo siento por Tyketto y Heaven Shall Burn, pues si bien a los primeros nunca les presté atención, a los segundos tampoco les hice mucho caso dada la saturación del estilo en el mercado (ellos, además, llegaron más tarde que otros). Con respecto a los segundos, confirmar que tienen un potente directo, tan potente como insípido y anodino. Señores, algo más de aliño en la ensalada, por favor.

Hacía tanto que no veíamos a los Mägo de Oz encima de las tablas que fue chocante de repente ver toda esa parafernalia de nuevo ahí en escena, con el tono verbenero habitual de la banda, y ahora sí, con un cantante idóneo al frente como es el Arrebato, digno sucesor de José Andrea, reproduciendo los mismos agudos imposibles pero con una personalidad más acorde a la filosofía del grupo. Todo un fichaje.

Bromas aparte, reconozco que si bien en otro tiempo presté atención a la banda del malogrado Txus Di Felatio (¿para cuándo un clinic con Lars Ulrich?), hacía eones que no reparaba en su música ni en directo ni en estudio, básicamente porque opino que la misma no da para más de lo ya ofrecido en sus tres primeros discos (hasta “Finisterra”, inclusive), no en vano a tenor de lo visto y oído parece que siguen exprimiendo sobre todo aquellos plásticos (“Satania”, “La Cruz de Santiago”, “Astaroth”, “Molinos de Viento”, “Finisterra”), y es entorno a todo ello en lo que basan esencialmente su show, una ‘fiesta pagana remember’ donde prima la diversión a lo musical, y los grandes éxitos a sus grandilocuentes propuestas más recientes.

En cualquier caso, y en honor a la verdad, decir que Mägo de Oz ofrecieron un buen show, animaron el cotarro y al menos no hicieron el ridículo como sí hicieron otros a los que prefiero no nombrar y sin embargo nombraré: Barón Rojo. España va bien, claro que sí, como decía Silver.

Bubbath

KREATOR

Tras presenciar de fondo (tanto en lo literal como en lo figurado) a unos Mago de Oz que dieron sensación de reválida por las ganas que le echaron y el montaje escénico de acompañamiento, más propio de un cabeza de cartel que de la posición medianera que ocupaban, la espera de Kreator planteaba ciertos interrogantes, provocados por la sequía productora que padecen y la infinidad de apariciones en festivales veraniegos desde 2013.

kreator.jpg

Lo cierto es que, cuando Mille Petrozza sale al escenario y encara aquello como si se tratase de su última voluntad, esas dudas desaparecen, claudicas y sucumbes a la sesión de agresividad y misantropía de los germanos. Que se trate de la cuarta vez que los ves de gira de “Phantom Antichrist” (con Morbid Angel, en dos ediciones del Leyendas del Rock y la actual del Rock Fest) o que recurran a un repertorio manido son datos accesorios. Su actuación fue sencillamente aplastante, aun tirando del manual para festivales del que hacen gala: tanda hímnica de facturación reciente (“Enemy of God”, “Hordes of chaos”, “Violent revolution” y la análoga de su último plástico; curiosamente todas cortadas por el mismo patrón compositivo); un par de muestras de su – ya no – nueva obra (“From flood into fire” y “Civilization collapse”); la concesión habitual a su época 90s (“Phobia”); y tanda destroza-cuellos primigenia (“Terrible certainty”, “Awakening of the Gods”, “Endless pain” y “Pleasure to kill”) y posterior (“Warcurse”). La banda se mostró muy compacta, con Yli-Sirniö liderando la cara heavy-melódica, Giesler en su tónica discreta y Ventor… de Ventor. Las ráfagas de humo con las que nos ametralló Petrozza en “Warcurse” y la inundación confitera a la Kiss a modo de despedida pusieron la guinda de espectáculo. Mención aparte merecen las columnas de tubos kitsch que iluminaron el show, dispuestos en diagonal y de estética muy pop.

En futuras citas dejaremos a un lado la indulgencia para exigir que resuciten “Chosen few” o “Golden age”. Pueden darse el capricho sin reproches.

 J. A. Puerta

MICHAEL SCHENKER

De todos los shows que le he visto a este grande de las seis cuerdas puede que el del Rock Fest haya sido el más sólido y compensado, quizá tenga algo que ver el hecho de venir acompañado en esta ocasión de un viejo compañero de fatigas como Gary Barden al micro, aunque también puede que sea cosa mía y únicamente le prestara la atención que se merece un pionero como el germano.

Digo esto porque en los últimos 3 ó 4 lustros tanto el guitarrista como lo que le rodea (ediciones discográficas, giras, formaciones, etc.) han pasado sin pena ni gloria para el público mayoritario, y la mayor parte de culpa la tiene el propio Schenker por lo que ya todos conocemos, es hora de recuperar con la mayor dignidad posible ese legado, montar una banda sólida y estable y dedicarse a lo que siempre ha sabido este teutón, que no es otra cosa que deleitarnos con ese don que Satán le dio, y no me refiero al de vaciar botellas.

schenker

Ya sea solo (“Into The Arena”, “Attack Of The Mad Axeman”, “Victim Of Illusion”, “Rock My Nights Away”, “On And On”, “Cry For The Nations”, “Let Sleeping Dogs Lie” o el letal “Armed And Ready”), con Scorpions (épico “Coast To Coast”) o con los míticos UFO (“Doctor Doctor”, “Rock Bottom”) el bueno de Michael tiene armas para dar y tomar, y esta noche además de sonar me quedó la impresión de que es un quiero y además puedo. Ya sólo resta seguir en la línea (sin segundas), mantener la formación e intentar ofrecernos algo de material fresco y novedoso para oxigenar el repertorio de clásicos. Si además se inventa alguna gira conjunta con Robin McAuley (aunque sea medio set acústico a lo Blackmore’s Night, llamémosle no sé… Michael Night) o cualquier zarandaja rodeado de buenos músicos puede que atraiga de nuevo a ese público que nunca debió marchar.

BLIND GUARDIAN

Si la primera mirada es la que vale, eso ya lo enseñan las madres, y la primera vez que tuve ocasión de ver a Blind Guardian en vivo (1998, gira del “Nightfall In Middle-Earth”) ya me quedó claro que lo registrado en disco por esta banda jamás iba a sonar igual en directo, a lo sumo parecido (aquella noche, dicho sea de paso, Jon Schaffer y sus Iced Earth hicieron leña del árbol caído, fogata incluida).

Y si bien hay temas que tienen más papeletas de sonar mejor que otros, el nuevo “The Ninth Wave” no es uno de ellos (se me ocurren unos cuantos temas más propicios del reciente “Beyond The Red Mirror” para sonar en directo que el susodicho). “The Script For My Requiem” se agradeció por la sorpresa, pero al igual que tantos otros cualquier parecido con el estudio es mera coincidencia, y el épico “Time Stands Still (At The Iron Hill)” tres cuartos de lo mismo. Con “Imaginations From The Other Side” y “Bright Eyes” nos vinimos arriba (y abajo, montaña rusa), y lo que sonó realmente bien fue el “The Bard’s Song – In The Forest”, que nos cantamos a capella el respetable y eso que no habíamos repasado hacía décadas.

“Tanelorn (Into The Void)”, “The Last Candle” y “Valhalla” (que cerró el show) sonaron bastante mejor, por su inmediatez y empaque, y demuestra una vez más que esta banda donde se luce es o en los temas puramente speedicos o en los acústicos, quedando los medios tiempos más corales casi siempre deslucidos. Si a ello le añadimos la puesta en escena de Hansi (yo de él me volvería a colgar el bajo, aunque sea desenchufado) nos queda lo que viene siendo Blind Guardian en directo, un vaivén de emociones sin basamento definido y con un frontman más propio de master de partida de rol que de un cantante de Heavy Metal.

KING DIAMOND

Y por fin llegó la hora de King. Para el que suscribe era el verdadero reclamo por el que acudir al festival, y a partir de ahí todo lo demás. Hacía exactamente 10 años desde que presenciamos su brutal descarga en la capital (sala Heineken, para más señas), y entre lo que ha llovido y la inmejorable excusa de representar íntegramente su mítico “Abigail” en directo no había más cojones que plantarse en Barcelona, sí o sí. Y así hicimos.

No quisiera ponerme nostálgico ni cansino con lo de siempre, pero aquello de gallina vieja mejor caldo hace con casos como King o el propio Bruce Dickinson se te viene irremediablemente a la pelota. Y no hablamos de vetustos porque sí, hablamos de frontmen que se presentan ante respetables de miles de personas con un triple bypass en el corazón o una operación reciente de cáncer de garganta, y no sólo resuelven sino aprueban con mucha nota. Chapeau.

Escenario brutal (como el de Barón Rojo…), de decoración esotérica y escalinatas a ambos lados para poder representar la actuación como merece, y sonando el mítico “The Wizard” de una de las mayores y más evidentes influencias de Mr. Diamond, los Uriah Heep de la era David Byron (descanse en paz, allá donde esté). A continuación, la intro del majestuoso y progresivo “Them”, “Out From The Asylum” (sigo pensando que este disco lo debe tener Amenábar debajo de la cama junto a Psicosis), a la que sigue la mítica intro de batería del no menos mítico “Welcome Home”. Pelos como escarpias y gargantas chillando a Grandma.

king

A “Welcome Home” le sigue su sucesora en la historia, “Sleepless Nights”, de los pocos singles que se recuerdan de King Diamond y de los más laureados, y aquí debemos hacer mención de Mr. Andy LaRocque, a día de hoy no creo que haya banda sin él, de la misma forma que sería imposible sin el personaje principal. King Diamond, la banda, son Kim y Andy, como lo son Mustaine y Ellefson o Hetfield y Ulrich. En “Halloween” suben clímax y agudos a partes iguales, y en el descomunal “Eye Of The Witch” se nos puede incluso oír por encima del PA (una semana nos costó recuperar la voz). Ganas teníamos de esto, vive Dios. En “Melissa” algunos aprovechan para mear y “Come To The Sabbath” cierra la escueta representación de Mercyful Fate, si llega a caer “Evil” no sé qué hubiera podido pasar.

Y a partir de aquí lo previsto, un “Abigail” entero y verdadero, desde “Funeral” hasta “Black Horsemen”, que sonó a gloria bendita y que la banda interpretó a la perfección. Os daría más detalles, pero al final una reseña es una reseña, y nada de lo que servidor os cuente aquí os va a servir de mucho, así que… haber ido.

BONI

Y sí, de postre nos comimos un BONI. Cuando los cuerpos ya no podían dar más de sí nos encontramos con lo que fue un final de fiesta apoteósico por lo distendido (carpa pequeña y ambiente cercano) y emotivo del repertorio: “Callejón Sin Salida”, “Obsesión”, “Pasión Por el Ruido”, “Rojo” (¡!), “Okupación” (nos quedaron fuerzas para un pogo, sí señor) y los pelotazos de la noche, “Noche De Rock And Roll” y “Esperando En Un Billar” del mítico debut de Barricada.

Así se termina una jornada de ROCK de las buenas en la que no faltó Jack Daniel´s en la carpa de Motörhits y las hamburguesas grasientas en los puestos de turno, la buena música y sobre todo una gran compañía. Bueno, así no. La jornada terminó con un pastelito encima de un escenario.

Bubbath

boni.jpg

HELLOWEEN – Festival Leyendas del Rock (Villena), 13 de agosto de 2016

helloween-logo

Hacía la friolera de 12 años que no veía a Helloween en directo. Para la ocasión Helloween venían a presentar su último álbum “My God Given Right”, en mi opinión un muy buen disco, de la época Deris muy a la altura de “Master of the Rings” y “The Time of the Oath”, ya que entre estos 2 discos y el último, entre medias han editado discos bastante irregulares, ¿era necesario un Keeper III…?

Había muchísima gente para ver a los alemanes. El escenario era un gran telón de fondo con la portada de su último disco y la cabeza “Helloweenizada” de la estatua de la libertad en un lateral, muy chulo todo, así que con la típica intro “Walls of Jericho” y la presentación enlatada empezaron el concierto ni más ni menos que con “Eagle Fly Free” que enlazaron con “Dr. Stein” , ¡ahí es nada!, buen sonido desde el principio, bastante potente y nítido a la vez con un Deris muy comunicativo hablando bastante en castellano. La siguiente en caer sería la que da título a su último disco “My God Given Right”, la cañera “Steel Tormentor” sería la siguiente, y aquí hubo un momento de bajón al menos por mi parte, al tocar “Waiting for the Thunder” y “Straight Out of Hell” del disco “Straight Out of  Hell”, canciones que pese a estar bien no son muy conocidas. Siguieron con más material nuevo, “Heroes” y “Lost in America”, donde me sorprendió ver cómo la gente las cantaba, una nueva representación del “The Time of the Oath” vino con la coreadísima “Power”, de nuevo locura colectiva. El momento cumbre para mí vino con las primeras notas de “Halloween”, pero me dejaron a medias ya que sólo interpretaron parte de la canción e hicieron un medley con “Sole Survivor” (única del “Master of the Rings”), “I Can” y “Are you Metal?”, el medley lo cerraron con “Keeper of the Seven Keys”, que también me dejó a medias dado que no la tocaron entera. Para el final nada mejor que “Future World” y el himno por excelencia “I Want Out”. Fue sin duda un gran concierto, con unos Helloween muy en forma.

Me gustaría acabar diciendo que en menos de un año he tenido la oportunidad de ver a Helloween, Gamma Ray y Unisonic (padre, hijo y espíritu santo), es obvio lo que todos estamos deseando ver, pero he de decir que estas 3 bandas están en un grandísimo nivel. El tiempo dirá…

Laguless

DIRKSCHNEIDER – Festival Leyendas del Rock (Villena), 12 de agosto de 2016

logo_udo

Bajo el nombre de Dirkschneider se presenta el veterano vocalista alemán Udo. Según él mismo será la última vez que interpretará canciones de su antigua banda, los míticos Accept, en directo, si va de farol o realmente es así lo descubriremos con el paso del tiempo, yo, por si acaso, no podía dejar perder la ocasión de ver a Udo interpretando en directo canciones que forman parte de mi adolescencia.

El concierto empezó con una intro que dio paso a “Starlight”, la impresión que me dio es que el sonido era algo bajo y la personal voz de Udo se mezclaba demasiado con las guitarras, así que había trabajo en la mesa de mezclas. “Living for Tonite” y “London Leatherboys” pecaron de lo mismo, al menos desde mi posición. Pero fue en la siguiente donde ya todo estaba en su sitio, “Midnight Mover” y sobre todo “Breaker” sonaron como un cañón. La banda estaba bien, interpretando fielmente todo el material de Accept, cabe destacar al hijo de Udo en las baquetas prácticamente vestido como su padre, y Udo sigue con su voz de siempre deleitándonos clásico tras clásico y animando al personal entre tema y tema, y como no podía ser de otra forma dejándonos la voz en “Princes of the Dawn” y coreando ese solo de guitarra. Más clásicos como “Restless and Wild”, “Son of a Bitch” y “Screaming for a Love Bite” retumbaron en Villena, y para la parte final del concierto Udo nos deleitó con “Metal Heart”, otra vez a dejarse la garganta, y “Fast as a Shark”, donde cantó la intro al unísono con todo el público. Para el final nos preguntó si queríamos una última canción, la respuesta era obvia, así que “Balls to the Wall” cerró el concierto.

Gran concierto de todo un mito cantando canciones de los no menos míticos Accept.

Laguless

SLASH feat. MYLES KENNEDY & THE CONSPIRATORS – Sant Jordi Club (Barcelona), 8 de julio de 2015

sl1

Llenar la mitad del aforo de un Sant Jordi Club un miércoles estival, a un precio que roza el insulto, con el Rock Fest en ciernes y un cartel falto de gancho más allá del ex – gunner es sobradamente meritorio. Que a la postre el sabor que resida en el paladar haga olvidar cuestiones materiales y la enésima versión del lego interminable que Axl se ve incapaz de asentar lo es si cabe aún más.

Slash se ha sabido rodear de un grupo de músicos que suena compacto, creíble y solvente, y que transmite sensación de banda; algo tan sencillo a simple vista como complicado de alcanzar por alguien que, en esta parada del camino, podría conformarse con reunir un séquito de mercenarios profesionales sin necesidad de emocionar(se). “You’re a lie” o “Bent to fly” lo demostraron: convencieron, se corearon y disfrutaron y, sobre todo, sirvieron de empujón para prestar una atención a “Apocalyptic love” y “World on fire” que para la inmensa mayoría no pasaría de la cata apática antes del show. Myles Kennedy cuenta con una imagen que rejuvenece el nombre del jefe y tiene la voz, brillando como impersonator vocal de Mr. Rose en el tercio del set procedente y bordando las propias “Starlight” o “Back from Cali”. A nivel escénico puede achacársele poca desenvoltura a la hora de moverse y dirigirse al público (algo encorsetado y demasiado correcto) y se hizo patente que pensar en él para calzar las botas de Robert Plant en un hipotético remake de Zeppelin fue un pensamiento pasajero fruto de un mal día de Page (aunque ese planteamiento ya es en sí retórico). De Conspirators destacó Todd Kerns, un cocktail imposible de Pete Steele y Duff McKagan, hiperactivo a lo largo del concierto y con protagonismo a las voces en “Dr. Alibi”, donde cumplió en el papel de Mr. Lemmy Kilmister, y “Welcome to the jungle”, con una interpretación sorprendente. Slash merece capítulo aparte. Sombrero de copa, gafas de sol, camiseta sin mangas de Jack Daniels y su(s) inseparable(s) compañera(s) Gibson Les Paul, es la viva estampa del rock con el que ha crecido una generación. Los cincuenta veranos que le rondan no hacen mella aparente a juzgar por la sobremusculación que luce y brindó un recital rematado en la extensión de “Rocket queen”: en “Anastasia” sacó a relucir guitarra de doble mástil, paseó el riff de “Mr. Brownstone” de modo majestuoso y el solo de “Sweet child o’ mine” fue sencillamente electrizante.

Tras el recuerdo atropellado a Velvet Revolver en “Slither”, donde curiosamente la figura malograda de Weiland se echa en falta, regresaron para rematar la actuación con “Paradise city” al son de una lluvia de confeti.

Resulta inevitable caer en la trampa fácil de la comparación con los Guns N’ Roses que presentaron “Chinese democracy” en Barcelona hace ya casi un lustro y todavía más evidente darse cuenta del ejercicio absurdo que supone. Los grandes alardes y las altas expectativas que rodearían el reencuentro echarían a perder un mínimo de espontaneidad y honestidad; el mismo que convierte en auténtico el sentimiento de nostalgia que todo el mundo persigue en el puñado de “Appetite for destruction” que espera caiga cada noche.

J. A. Puerta

La abadía del crimen (Opera Soft)

12814611_1217785631565243_6562788520096724012_n

Era inevitable que tras el reciente fallecimiento de Umberto Eco me haya acordado del juego al que sin duda le he dedicado más horas en mi vida, La Abadía del Crimen.

La Abadía del Crimen era un juego novedoso, pues no se trataba de matar a todo lo que se te ponía por delante de la pantalla, ni de pasar pantallas porque sí, ni de matar marcianos, ni de un simulador deportivo, sino de averiguar los crímenes que sucedían en una abadía. Una abadía perfectamente recreada en unos gráficos 3D, que aunque las 3D no eran novedosas –ahora me viene a la mente el mítico Knight Lore- sí lo era en la decoración detallada de los escenarios, recordemos que estoy hablando de finales de los 80.

¿Y de qué iba el juego? Pues ya lo he dicho antes, de averiguar los crímenes que pasaban en la abadía, obviamente quien haya leído el libro o visto la película ya sabía el final. Pero llevar todo esto a un ordenador de 8 bits tenía su mérito, y mucho. Era un juego difícil, muy difícil, de hecho, creo que en la época nunca lo conseguí acabar con éxito. Tenías que seguir unas órdenes muy estrictas que te daba el abad al principio de la partida, como era el ir a la iglesia a rezar cuando tocaba, ir al refectorium a comer/cenar cuando tocaba y por supuesto ir a tú celda a dormir dónde tenías la orden de no poder salir de ella durante la noche (claro…). Recuerdo que me costó bastante saber cual era mi sitio para rezar y para comer, había que echarle horas al juego y empezar una partida nueva las veces que hiciera falta. Tenías sólo 7 días para averiguar la trama, o sea, que mayormente dedicaba las noches a la investigación, aunque si te pillaba el abad ya sabías cual era tú destino. Recuerdo con suma emoción una de las noches que me quedé en mi celda sin dormir, he de decir que el acompañante aprendiz Adso te preguntaba cada vez que entrabas en la celda por la noche si querías dormir y tenías que contestar si o no, pues una de esas noches a las que contesté que no, me quedé en la celda sin hacer absolutamente nada, ni tan siquiera presionar una tecla del ordenador, y a los pocos minutos salió un monje moviéndose por la abadía. O sea, también podías seguir la investigación y averiguar cosas sin hacer nada.

Adso, que ya he mencionado antes, era una lapa, un personaje totalmente prescindible en el juego que sólo servía para seguirlo para ubicarte tanto en el comedor como en la iglesia, y también cogía la llave que daba acceso a la biblioteca. Pero el resto de la partida, ignoro si servía para algo más, lo tenías pegado al culo y a veces incluso entorpeciendo tu paso.

La abadía era grande, en las primeras partidas el ubicarte era una misión nada fácil, pero a medida que ibas jugando ibas descubriendo las partes de la abadía, incluso pasadizos “secretos”. Yo recuerdo haberme hecho mis propios mapas a mano en la época, supongo que las revistas especializadas de la época tanto Micromanía como Microhobby sacarían algún mapa mejores que los míos. Y es que muchas veces era difícil saber dónde estabas y como volver, afortunadamente cuando sonaban las campanas sólo tenías que seguir a Adso (igual no es tan prescindible) y te llevaba al sitio, o al menos a algún sitio conocido, pero como le perdieses de vista en un lugar desconocido…

Y si la ubicación en la abadía ya era difícil, en la biblioteca ni te cuento, una vez conseguías entrar en ella, lo suyo era entrar con la lámpara de aceite (sí, durante el juego ibas cogiendo objetos) era un puro laberinto, como lo era también en la película/libro, y ni que decir que la lámpara tan sólo alumbraba una ínfima parte de tú recorrido.

Y bueno, decir que yo jugaba con un Spectrum 128k +3, el juego no salió para la versión de 48k supongo que por razones de memoria. Míticas eran las charlas en los recreos con los amigos acerca de los descubrimientos de cada uno y ponerlas luego en práctica en tu casa.

Era un juego que tengo claro que te podía desesperar al principio y dejarlo olvidado si el grado de desesperación llegaba a tú límite, pero una vez entrabas en él te cautivaba, conmigo lo hizo. Esto, unido a la época, las horas jugadas, los gráficos, música, y por supuesto la originalidad son los argumentos con los que defiendo que La Abadía del Crimen para mí es el mejor videojuego al que he jugado.

Para finalizar, quiero que sepáis que desde hace ya unos años circula por internet un remake muy bueno del juego en la web http://www.abadiadelcrimen.com/ el cual se puede descargar gratis y que además dicha web contiene mucha información, y también se ha editado un libro del mismo videojuego llamado Obsequium, como la famosa barra que iba disminuyendo si incumplías las normas “leves”.

Laguless

Obsidian Kingdom – Mantiis – An Agony In Fourteen Bites (2012)

obsidian-kingdom

Qué buena noticia la emergencia de esta banda catalana. Lo verdaderamente cierto es que ante referencias tales como “banda inclasificable” o banda que toca muchos palos siempre me he mostrado bastante susceptible ante la amalgama de sonido, y lo que puede llegar a salir de mezclar churras con merinas (quizá ahí tenga algo que ver algún que otro chasco que me haya llevado con varias bandas de las cuales esperaba mucho y todo quedó en un brutal “Chofff”). Pero bueno, tras las estupendas referencias que tenía sobre Obsidian Kingdom qué menos que adentrarme en ellos de cara a poder sumergirme en todos sus sonidos, para poder calibrar si realmente esas recomendaciones me calaban personalmente.

Para quien no esté muy familiarizado con la banda hacer mención que se trata de una banda con unos 7 años de existencia y que durante sus primeros pasos se decantaban por un Black / Death Metal con ciertos toques experimentales. En el periplo hasta llegar a este disco debut se estrenaron con “Matter” un EP lanzado en el 2007 para después editar “3:11” en el 2010. Todos ellos trabajos auto financiados y auto editados completamente por la propia banda, hecho que también ha sucedido con éste su primer larga duración que lleva por nombre “Mantiis – An Agony In Fourteen Bites”. Situándonos, podríamos comenzar diciendo que Obsidian Kingdom es como meter en una coctelera a bandas como Enslaved, Opeth, Porcupine Tree, Agalloch, Marillion, Anathema o Pink Floyd, ¿qué puede resultar de ahí? Pues lo primero que habría que destacar es la infinidad de recursos que poseen y que transmiten a la música. El disco se compone de un tema dividido en 14 fases, todos con un nexo de unión y propuesta bastante rica de muchos matices.

La música de Obsidian Kingdom fluye con total naturalidad y espontaneidad, sin ceñirse a un patrón estipulado y en el cual se pueda catalogar o etiquetar. Eso no tiene cabida en Obsidian Kingdom, lo que realizan lo realizan con una total libertad y dando una total rienda suelta a su expresividad en forma musical. Luego puede llegar a calar o no en los oyentes, pero lo que está claro es que su atrevida propuesta esta indudablemente llena de un arduo y duro trabajo. Está claro que ser emprendedor a nivel musical es fácil, lo verdaderamente complicado es disponer de ciertas aptitudes y ciertas características para que lo que realices llegue como deba a los oyentes. Su propuesta es muy valiente y atrevida, de las cuales no muchas bandas salen airosas y con tanta majestuosidad. Eso es lo que verdaderamente queda, un gustazo de poder escuchar un grupo que intenta ofrecer tanta abundancia de variados tonos y matices, los cuales concuerdan con un más que asombroso finalizado de los temas.  Obsidian Kingdom han cambiado mucho desde sus inicios, en su disco debut ya no queda prácticamente ningún resquicio del Black Metal por el que apostaban en sus trabajos predecesores, ahora su música es un cúmulo de muchos y variados sonidos. Pasan de momentos sosegados, acústicos y tranquilos con voces limpias a ritmos más progresivos y duros donde endurecen la voz y se hacen más potentes, y lo gratificante de todo es que está hecho con una total personalidad y naturaleza.

Se trata de un disco muy ambicioso, que se rodea todo de un tono muy oscuro, del cual estoy prácticamente seguro que no es apto para todos los gustos, es más, no terminará de cuajar en aquellos que vayan a lo directo y que no tengan la suficiente paciencia para escuchar, adentrarse e imbuirse en el tiempo necesario que se necesita para realmente comprender el disco. Aparte de ganarte por lo estrictamente musical, han cubierto “Mantiis – An Agony In Fourteen Bites” de una presentación muy cuidada en un Digipack hecho con esmero y realizado con mucho gusto estéticamente hablando. Si no me creéis, probad a escuchar el disco en su bandcamp, Obsidian Kingdom son TOP!

Mantas