La abadía del crimen (Opera Soft)

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Era inevitable que tras el reciente fallecimiento de Umberto Eco me haya acordado del juego al que sin duda le he dedicado más horas en mi vida, La Abadía del Crimen.

La Abadía del Crimen era un juego novedoso, pues no se trataba de matar a todo lo que se te ponía por delante de la pantalla, ni de pasar pantallas porque sí, ni de matar marcianos, ni de un simulador deportivo, sino de averiguar los crímenes que sucedían en una abadía. Una abadía perfectamente recreada en unos gráficos 3D, que aunque las 3D no eran novedosas –ahora me viene a la mente el mítico Knight Lore- sí lo era en la decoración detallada de los escenarios, recordemos que estoy hablando de finales de los 80.

¿Y de qué iba el juego? Pues ya lo he dicho antes, de averiguar los crímenes que pasaban en la abadía, obviamente quien haya leído el libro o visto la película ya sabía el final. Pero llevar todo esto a un ordenador de 8 bits tenía su mérito, y mucho. Era un juego difícil, muy difícil, de hecho, creo que en la época nunca lo conseguí acabar con éxito. Tenías que seguir unas órdenes muy estrictas que te daba el abad al principio de la partida, como era el ir a la iglesia a rezar cuando tocaba, ir al refectorium a comer/cenar cuando tocaba y por supuesto ir a tú celda a dormir dónde tenías la orden de no poder salir de ella durante la noche (claro…). Recuerdo que me costó bastante saber cual era mi sitio para rezar y para comer, había que echarle horas al juego y empezar una partida nueva las veces que hiciera falta. Tenías sólo 7 días para averiguar la trama, o sea, que mayormente dedicaba las noches a la investigación, aunque si te pillaba el abad ya sabías cual era tú destino. Recuerdo con suma emoción una de las noches que me quedé en mi celda sin dormir, he de decir que el acompañante aprendiz Adso te preguntaba cada vez que entrabas en la celda por la noche si querías dormir y tenías que contestar si o no, pues una de esas noches a las que contesté que no, me quedé en la celda sin hacer absolutamente nada, ni tan siquiera presionar una tecla del ordenador, y a los pocos minutos salió un monje moviéndose por la abadía. O sea, también podías seguir la investigación y averiguar cosas sin hacer nada.

Adso, que ya he mencionado antes, era una lapa, un personaje totalmente prescindible en el juego que sólo servía para seguirlo para ubicarte tanto en el comedor como en la iglesia, y también cogía la llave que daba acceso a la biblioteca. Pero el resto de la partida, ignoro si servía para algo más, lo tenías pegado al culo y a veces incluso entorpeciendo tu paso.

La abadía era grande, en las primeras partidas el ubicarte era una misión nada fácil, pero a medida que ibas jugando ibas descubriendo las partes de la abadía, incluso pasadizos “secretos”. Yo recuerdo haberme hecho mis propios mapas a mano en la época, supongo que las revistas especializadas de la época tanto Micromanía como Microhobby sacarían algún mapa mejores que los míos. Y es que muchas veces era difícil saber dónde estabas y como volver, afortunadamente cuando sonaban las campanas sólo tenías que seguir a Adso (igual no es tan prescindible) y te llevaba al sitio, o al menos a algún sitio conocido, pero como le perdieses de vista en un lugar desconocido…

Y si la ubicación en la abadía ya era difícil, en la biblioteca ni te cuento, una vez conseguías entrar en ella, lo suyo era entrar con la lámpara de aceite (sí, durante el juego ibas cogiendo objetos) era un puro laberinto, como lo era también en la película/libro, y ni que decir que la lámpara tan sólo alumbraba una ínfima parte de tú recorrido.

Y bueno, decir que yo jugaba con un Spectrum 128k +3, el juego no salió para la versión de 48k supongo que por razones de memoria. Míticas eran las charlas en los recreos con los amigos acerca de los descubrimientos de cada uno y ponerlas luego en práctica en tu casa.

Era un juego que tengo claro que te podía desesperar al principio y dejarlo olvidado si el grado de desesperación llegaba a tú límite, pero una vez entrabas en él te cautivaba, conmigo lo hizo. Esto, unido a la época, las horas jugadas, los gráficos, música, y por supuesto la originalidad son los argumentos con los que defiendo que La Abadía del Crimen para mí es el mejor videojuego al que he jugado.

Para finalizar, quiero que sepáis que desde hace ya unos años circula por internet un remake muy bueno del juego en la web http://www.abadiadelcrimen.com/ el cual se puede descargar gratis y que además dicha web contiene mucha información, y también se ha editado un libro del mismo videojuego llamado Obsequium, como la famosa barra que iba disminuyendo si incumplías las normas “leves”.

Laguless

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Obsidian Kingdom – Mantiis – An Agony In Fourteen Bites (2012)

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Qué buena noticia la emergencia de esta banda catalana. Lo verdaderamente cierto es que ante referencias tales como “banda inclasificable” o banda que toca muchos palos siempre me he mostrado bastante susceptible ante la amalgama de sonido, y lo que puede llegar a salir de mezclar churras con merinas (quizá ahí tenga algo que ver algún que otro chasco que me haya llevado con varias bandas de las cuales esperaba mucho y todo quedó en un brutal “Chofff”). Pero bueno, tras las estupendas referencias que tenía sobre Obsidian Kingdom qué menos que adentrarme en ellos de cara a poder sumergirme en todos sus sonidos, para poder calibrar si realmente esas recomendaciones me calaban personalmente.

Para quien no esté muy familiarizado con la banda hacer mención que se trata de una banda con unos 7 años de existencia y que durante sus primeros pasos se decantaban por un Black / Death Metal con ciertos toques experimentales. En el periplo hasta llegar a este disco debut se estrenaron con “Matter” un EP lanzado en el 2007 para después editar “3:11” en el 2010. Todos ellos trabajos auto financiados y auto editados completamente por la propia banda, hecho que también ha sucedido con éste su primer larga duración que lleva por nombre “Mantiis – An Agony In Fourteen Bites”. Situándonos, podríamos comenzar diciendo que Obsidian Kingdom es como meter en una coctelera a bandas como Enslaved, Opeth, Porcupine Tree, Agalloch, Marillion, Anathema o Pink Floyd, ¿qué puede resultar de ahí? Pues lo primero que habría que destacar es la infinidad de recursos que poseen y que transmiten a la música. El disco se compone de un tema dividido en 14 fases, todos con un nexo de unión y propuesta bastante rica de muchos matices.

La música de Obsidian Kingdom fluye con total naturalidad y espontaneidad, sin ceñirse a un patrón estipulado y en el cual se pueda catalogar o etiquetar. Eso no tiene cabida en Obsidian Kingdom, lo que realizan lo realizan con una total libertad y dando una total rienda suelta a su expresividad en forma musical. Luego puede llegar a calar o no en los oyentes, pero lo que está claro es que su atrevida propuesta esta indudablemente llena de un arduo y duro trabajo. Está claro que ser emprendedor a nivel musical es fácil, lo verdaderamente complicado es disponer de ciertas aptitudes y ciertas características para que lo que realices llegue como deba a los oyentes. Su propuesta es muy valiente y atrevida, de las cuales no muchas bandas salen airosas y con tanta majestuosidad. Eso es lo que verdaderamente queda, un gustazo de poder escuchar un grupo que intenta ofrecer tanta abundancia de variados tonos y matices, los cuales concuerdan con un más que asombroso finalizado de los temas.  Obsidian Kingdom han cambiado mucho desde sus inicios, en su disco debut ya no queda prácticamente ningún resquicio del Black Metal por el que apostaban en sus trabajos predecesores, ahora su música es un cúmulo de muchos y variados sonidos. Pasan de momentos sosegados, acústicos y tranquilos con voces limpias a ritmos más progresivos y duros donde endurecen la voz y se hacen más potentes, y lo gratificante de todo es que está hecho con una total personalidad y naturaleza.

Se trata de un disco muy ambicioso, que se rodea todo de un tono muy oscuro, del cual estoy prácticamente seguro que no es apto para todos los gustos, es más, no terminará de cuajar en aquellos que vayan a lo directo y que no tengan la suficiente paciencia para escuchar, adentrarse e imbuirse en el tiempo necesario que se necesita para realmente comprender el disco. Aparte de ganarte por lo estrictamente musical, han cubierto “Mantiis – An Agony In Fourteen Bites” de una presentación muy cuidada en un Digipack hecho con esmero y realizado con mucho gusto estéticamente hablando. Si no me creéis, probad a escuchar el disco en su bandcamp, Obsidian Kingdom son TOP!

Mantas