ROCK FEST – Parc de Can Zam (Santa Coloma de Gramenet), 16 de julio de 2016

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LEIZE

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El turno del sábado lo empezamos después de haber comido en un bar cercano al festival (esas gambes amb sal) con un calor sofocante al ritmo del buen rock de Leize. Leize fue el grupo de los vistos que menos equipo utilizó en escena, para entendernos, tenían pocos amplificadores sobre el escenario, aun así lograron sonar muy bien, un grupo que a pesar de su veteranía salieron a comérselo todo y así pudimos disfrutar de sus clásicos: “Buscando-Mirando”, “Devorando las Calles” y “Muros”, que dejaron para la recta final del concierto. Buena actitud y gran concierto de Leize.

Laguless

ARMORED SAINT 

Inmersos de pleno en la franja horaria de la tarde y con un Lorenzo generoso pero respetuoso aparecían en escena John Bush y los suyos para deleitar al respetable con su rítmico Metal angelino.

El vigoroso ex vocalista de Anthrax, de negro impoluto (chándal y camisa, excelente combinación, tomamos nota), y el bueno de Joey Vera, columna vertebral del grupo, tenían la difícil misión de aclimatar al personal tras una larga y completa jornada previa, máxime en una hora más propia de una buena siesta veraniega que de un concierto de Heavy Metal, y doy fe de que lo consiguieron.

A pesar del bajo sonido del que gozaron los californianos, temas como “March Of The Saint”, “Long Before I Die” o “Reign Of Fire” caldearon el ambiente, en buena parte por la gran labor como frontman que desempeña Bush, sin duda uno de los grandes del género (deberían tomar nota muchos). Dicen que el tiempo pone a cada uno en su sitio, y con aquello de las vueltas que da la vida no cabe duda de que cualquier día lo vemos de nuevo entonando coplas como “Only”, “Fueled” o “What Doesn’t Die”. Por pedir que no quede.

Tras las buenas descargas de Leize y Armored Saint, y con las pilas parcialmente recargadas, nos disponíamos ya a despejar las verdaderas incógnitas de la jornada, óigase Unisonic, Iron Maiden y Barón Rojo.

Bubbath 

UNISONIC

Llegó otro de los momentos esperados para el que escribe esto, y es el poder ver juntos a Mr. Kai Hansen y Mr. Michael Kiske.

Enlatada sonó la intro de su segundo disco, “Venite 2.0”, que sin más dilación dio paso a “For the Kindom” y la genial “Exceptional”, el sonido era perfecto y sobre todo me impresionó el estado vocal de Kiske, sobradísimo durante toda la actuación. “King for a Day” del primer disco fue la siguiente en sonar. La caña estaba garantizada con “Your Time has Come”, que dio paso a un tema más lento, “When the Deed is Done”, donde de nuevo el amigo Kiske se lució, siguieron con “Star Rider” (¿era necesaria esta canción?) y “Throne of the Dawn”, para dar paso al momento cumbre del concierto, y es que con “March of Time” y “I Want Out” pusieron patas arribas Barcelona. Para finalizar se dejaron el tema que da nombre al grupo, “Unisonic”. Gran concierto de los alemanes, una delicia el poder ver a estos dos monstruos del Metal juntos de nuevo y en plena forma junto con una gran banda.

Una nota curiosa: Kiske llevaba una chupa roja de cuero que no se quitó en todo el concierto y eso que el sol pegaba. También me gustaría decir, por poner un pero, que quizá yo hubiera elegido otras canciones en el set-list en lugar de “Star Rider” y “Throne of the Dawn”.

Laguless

OVERKILL 

Lo de la banda de Bobby Blitz Ellsworth y DD Verni empieza a ser algo como lo de Kreator pero en plan cutre: a la peña le da igual el último disco (quien dice último se remonta a la década de los 90), quieren escuchar el puñado de clásicos para sacudirse las liendres y a otra cosa, mariposa. Y ojo, tampoco voy a ser yo quien lo critique.

Lo cierto es que si de algo puede presumir la banda de Nueva Jersey es de no haber defraudado nunca en directo, si bien también lo es que seguir tirando de clásicos como eje central del set y no perdonar cualquier festival para hacerse ver está ocasionando cada vez peores ubicaciones en el cartel, y sobre todo empacho del personal.

Tanto es así, y aunque me duela reconocerlo, que aprovechamos para reponer energías durante la descarga de Overkill, lo cual tampoco quiere decir que nos perdiésemos su actuación, la cual disfrutamos en pantalla gigante en la zona de avituallamiento (insólito el momento pizza viendo la descarga de Bobby y cía).

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A juzgar por lo visto y oído desde dicha zona, parece que la banda padeció un sonido bastante mejorable (esto es algo que también empeora a cada visita), de entre lo cual destacamos el siempre efectivo “Rotten To The Core”, el hímnico “Hello From The Gutter”, el machacón “Hammerhead”, el apoteósico “Feel The Fire” (qué disco aquel, y qué portadón), o la traca final con “Coma”, “Infectious”, “Ironbound”, “Elimination” o el inevitable “Fuck You”, que cerró la descarga.

Buena actuación en definitiva, pero con un sonido que no hizo justicia y una sensación de deja-vu que empieza a ser preocupante. Intentaremos dejar pasar un lapso considerable de tiempo, y a la próxima espero un set-list completo, mejor sonido y una mejor ubicación en el cartel.

Bubbath

BARON ROJO

Lo de Barón Rojo no tiene nombre. Con más de 20.000 personas en el recinto, justo antes de Iron Maiden salieron los De Castro a cumplir el trámite.

Con “El Baron Vuela Sobre Inglaterra” abrieron el que podría haber sido un gran concierto, ¿y por qué digo que podría haber sido? Pues no es que ya la siguiente fuera un tema menor como “Cueste lo que Cueste”, sino porque veías que Carlos vocalmente no atinaba una, ni siquiera de sus propias canciones, el estado vocal del hermano es más que malo, ni tampoco porque después metieron una canción del Obstinato como “Seguimos Vivos”, cosa que hizo que el público se enfriara en demasía y algunos optaron por irse, sino porque aparte de eso (por si fuera poco) los veías sin ganas, con una dejadez que nunca había visto en este grupo, intentaron remontar el vuelo con las clásicas “Las Flores del Mal”, “Resistiré”, “Los Rockeros van al Infierno” y “Cuerdas de Acero”, pero el daño ya estaba hecho. Y sí, el colmo de los colmos fue acabar la actuación con “El Rey del Pinball”.

Sin duda fue la decepción del Rock Fest. Creo que si quieren continuar en esto deben plantearse el elegir un buen cantante pero ya. Y ya no sólo eso, por favor, un telón de fondo con el logo del grupo en un festival visualmente llena mucho, y también pediría que Carlos dejara ya de un lado esos “yeeeeeee yeeeeee” que tanto dolor hacen al oído.

IRON MAIDEN

Los Maiden venían a presentar su nuevo disco, y esto es lo de siempre, desde los principios de esta banda siempre sus set-lists han sido compuestos fundamentalmente por el disco que presentan y el resto del set-list las canciones de siempre, aunque han sabido compaginar bastante bien este aspecto con las giras remember. El caso es que a mí su último disco me ha gustado bastante, pues pienso que después de la vuelta de Bruce junto con “Brave New World” es el mejor disco que ha editado la doncella, eso sí, hay que echarle horas. Principalmente fui a ver cómo sonaban las nuevas canciones en directo, y como suelo hacer desde hace ya bastantes años con todos los grupos sin ver antes su set-list.

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Así pues, una introducción en las pantallas de TV basada en su avión y Eddie dio paso a Dickinson cantando las primeras frases del “If Eternety Should Fail”, el escenario lo tenía todo perfectamente ambientado, fuego, elementos mayas por doquier y sobre todo una banda en plena forma dándolo todo (al contrario que la banda anterior), sin parar tocaron “Speed of Light”, single de presentación del nuevo álbum. La primera sorpresa vino cuando Bruce dijo al público que mucha gente no había nacido cuando compusieron “Children of the Damned”, pelos de punta oiga. Después Bruce nos presentó la siguiente canción “que habla sobre la muerte del cómico Robin Williams”, evidentemente se trataba de “Tears of a Clown”, que dio paso a la extensa “The Red and the Black” también del último disco. Y ya vamos con las de siempre: “The Trooper” con el numerito habitual de Bruce con la bandera, y “Powerslave”, otra que no esperaba, con Dickinson llevando una máscara que me recordaba a las de luchadores Mexicanos de lucha libra (absurdo), vuelta al nuevo disco con “Death or Glory”, donde Bruce llevaba una máscara de mono al revés, en la excepcional “The Book of Souls” Eddie luchó con Janick y luego con Bruce, para posteriormente el cantante arrancarle el corazón y lanzarlo al público. “Hallowed be Thy Name” y sobre todo “Fear of the Dark” pusieron el momento álgido del Rock-Fest (no entiendo lo de esta última canción, la verdad…), pero el clamor popular en ella me dice que debo estar equivocado. La primera parte del concierto acabó como siempre con “Iron Maiden” con un Eddie espectacular que acabó explotando. Las elegidas para los bises fueron “The Number of the Beast”, con mucho fuego por todas partes prácticamente durante casi toda la canción, una muy emotiva “Blood Brothers”, donde Bruce citó los países de las banderas que veía entre el público, y para acabar el concierto otra sorpresa con “Wasted Years”.

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Lo dicho, ver y sentir un grupo con esta energía después de tantos años es un lujazo, es evidente que los años no pasan en balde, eso lo noté sobre todo en Steve Harris, que apenas dio sus habituales carreras, pero siguen estando en plena forma, mención aparte Bruce Dickinson (¿en serio a este tipo le han operado de un cáncer de lengua?). Desde hace unos años, cuando les veo en directo (y ya van unas cuantas veces) digo que esta ha sido la última vez que les veo, pero esta vez no lo he dicho, yo no se si están mejor que nunca, pero en cada concierto es la sensación que me acaban dando. Por conciertos como este Maiden no hace más que agrandar su leyenda.

Laguless 

RATA BLANCA 

Muchas de nuestras bandas nacionales (por no decir la mayoría) deberían tomar buena nota de la aportación de nuestros colegas de habla hispana. Un buen rato antes de su actuación ya estaban generando expectación en el meet & greet, lo cual constaté de camino al urinario, algo más propio de una banda del calibre de Iron Maiden que de la que nos ocupa, hecho que me proporcionó cierta envidia (insana), pero por su parte algo lógico repasando la trayectoria de la banda, y sobre todo por el nivel ofrecido en su descarga.

La última vez que vimos a Giardino y Barilari fue en sala presentando aquel excelso “El Camino del Fuego”, y parece que el tiempo no ha hecho mella alguna en la formación argentina.

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Con un set-list bien compensado entre clásicos y su nuevo trabajo “Tormenta Eléctrica”, y sobre todo con un sonido y una ejecución impecables (lo que hace Walter Giardino con su Stratocaster no tiene nada que envidiar a sus maestros Blackmore y Malmsteen), nos fueron dejando perlas como “Sólo Para Amarte”, “Volviendo A Casa”, “Aún Estás En Mis Sueños”, el brutal “Guerrero Del Arco Iris”, la siempre emotiva “Mujer Amante” o el esperado cierre con “La Leyenda del Hada y el Mago”, que dejaron al respetable con la barbilla pegada al pecho.

Retomando un poco lo que comentaba al principio, la reputación de una (buena) banda se forja a base de tesón, pero también de talento, de buenos discos, de buena forma (física y mental) y de cuidar mucho los detalles, que a fin de cuentas es lo que deslinda lo bueno de lo mediocre. De todo esto deberían tomar nota como ya digo muchas de nuestras bandas clásicas, y dejar de una vez por todas de entonar aquella canción manida de seguir en la brecha, pese a quien le pese y cueste lo que cueste.

DORO

Llegábamos justos de fuerzas al final de la jornada del sábado, pero nada iba a impedir que presenciáramos una vez más a la reina del Metal, nuestra incansable luchadora germana Doro Pesch.

Lo cierto es que tras dos días non-stop y sobre todo tras actuaciones tan notables como las de Iron Maiden o Rata Blanca era difícil mantener el interés del personal, más pendiente de irse cuanto antes a la cama para cerrar el festival con la jornada del domingo que de seguir cabeceando y desgañitándose al unísono, pero puedo constatar y constato que Doro y su joven banda de forajidos dieron lo mejor de sí y por ende lo mejor del público.

Nada mejor que abrir con “Earthshaker Rock” para ganarte al respetable, un buen puñetazo en toda la cara para despertar del letargo y meterte de nuevo en pista a disfrutar del concierto. A partir de ahí, y siempre teniendo presente lo acotado de un set-list de festival, presenciamos lo que para servidor ha sido una de las mejores descargas que he visto a Dorothy y los suyos, tanto por entrega y ganas como por repertorio, del que desgranaron mucho Warlock (“I Rule The Ruins”, “Burning The Witches”, “Metal Racer”) junto a algunos más recientes de Doro en solitario como “Raise Your Fist In The Air”, confeccionado pura y llanamente para el directo.

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“Fight For Rock” fue una muy grata sorpresa, y “Für Immer” nos volvió a poner los pelos como escarpias, con esas célebres estrofas entonadas a pachas entre el español, el inglés y el alemán. Doro, forever.

Para cerrar, como era de esperar, “All We Are”, himno generacional indispensable en su repertorio y que es inevitable cantar. Todos los puños en alto y ahora sí, todo el mundo a acostar, aunque para los más incansables la banda 77’ cerraba la velada de forma definitiva en el escenario de la carpa secundaria, donde también cerró Boni la jornada anterior.

Y de esta manera dimos por clausurado nuestro festival particular, una pena no haber podido volver a ver el domingo a bandas que forman parte de nuestras vidas como Anthrax, un cuanto menos que curioso nuevo tribute-mark de Thin Lizzy (y van…), los Whitesnake de Mr. Coverdale y los abonados Twisted Sister y Slayer, entre otros, pero el lunes tocaba diana y había que regresar al hogar.

En lo material, resumir que si bien el festival es de los de rascarse el bolsillo (Rock’n’rock, cómo no), el emplazamiento, el caché de las bandas (ojo, de tres jornadas), las múltiples barras y servicios (no recuerdo hacer ninguna cola para nada) y la dinámica del festival en general (al margen de los dos escenarios había otras dos carpas adicionales, una de Motörhits en directo con actuaciones programadas y otra para las actuaciones de madrugada y con karaoke-party entre horas), amén del mercadillo y otras pijadas varias para hacerse la foto de turno, en cierta medida lo avalan, y dudo que nadie saliera defraudado de la cita.

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En lo espiritual, a algunos de nosotros nos sirvió para cambiar el chip y recuperar viejas sensaciones no ya perdidas, pero sí un tanto olvidadas. Deep inside my heart, für immer… 

Bubbath

tropal

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