Dirkschneider – Live – Back To The Roots (2016)

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Era de esperar que se editase un documento sonoro de lo que según el propio Udo significa la última vez que interpreta canciones de Accept en directo.

En la última visita a Madrid opté por comprarme la edición en vinilo, limitada a 500 copias, tres vinilos componen el “Live – Back To The Roots”. Lo que menos me gusta es la presentación, muy pero que muy escueta, no ya sólo la portada, sino el interior de la doble carpeta, en la que echo de menos bastantes más fotos (sólo hay 5). Sí que hay un texto escrito por Udo en el que resumiendo viene a decir que no se imaginaba la repercusión de esta gira, gira que por cierto se alargará durante 2017, al menos he visto fechas hasta Agosto.

Lo que aquí tenemos es el concierto que dio un 2 de Abril del 2016 en la ciudad germana de Memmingen. No me voy a extender en demasía desgranando tema a tema el disco ya que me parece absurdo, son canciones que si estás leyendo esto supongo que más o menos las conoces. Sí diré que tiene un sonido apabullante y que la formación Andrey Smirnov y Kasperi Heikkinen a las guitarras, Fitty Wienhold al bajo, su hijo Sven Dirkschneider y el propio Udo reflejan fielmente todas las canciones al más puro sonido Accept. Y como no puede ser de otra forma podemos comprobar que el público está entregadísimo a la banda desde la misma intro.

Nada más y nada menos que 24 canciones y una intro es lo que podemos escuchar. ¿Mis favoritas? Pues las de siempre: “Starlight”, “Metal Heart”, “Restless & Wild”, “Son of a Bitch”, “Screaming for a Love Bite”, “I’m a Rebel”, “Fast as a Shark”, “Balls to the Wall”, “Burning”… Ufff, ¡es que son muchas! Hay sorpresas agradables del tipo “Wrong is Right”, “Monsterman” y “Losers and Winners”, canciones algo atípicas en los set-list, pero la joya de este tipo de canciones se la lleva el baladón “Winterdreams”. Seguro que muchos echan de menos más canciones, pero desde mi punto de vista el set-list es perfecto.

En definitiva, si quieres escuchar tus canciones favoritas de Accept en directo, con la voz que les dio vida, este es tu disco. Y sí, amigo, como has podido apreciar no voy a entrar en comparaciones con aquel “Staying Alive”.

Laguless

SLAIN BACK TO HELL (Digerati Distribution, 2016)

El género indie de la industria del videojuego: pequeños artesanos de los bits y los frames con poca gente desarrollando y aún menos dinero para la gestación de sus obras, son la fuente principal de un género que su principal target es un público ya bastante entrado en años (presente), individuos que no quieren adaptarse a las modas actuales del mundo lúdico cibernético de las 3D, sandbox, el juego online u otros palabros actuales del mundo gamer entre otros conceptos que se me escapan.

Como avispado lector que eres ya sabes de qué voy a dar la murga. El mundo retro, señoras y señores. El hogar del jubilado de los jugones, el retiro de los que antes le dábamos caña al CPC 464 o el Spectrum de teclas de goma, o el arcaico rincón donde aporreábamos los pads de nuestras Megadrives o Super Nintendos.

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Slain Back to Hell, creado por Andrew Gilmour del sello Wolf Brew Games y distribuido por la compañía Digerati Distribution, es todo un homenaje al Castlevania, ya que la obra se mueve por el concepto arcade  plataformero 2D a la vieja escuela de scroll clásico tanto horizontal como vertical con ambiente terrorífico, gótico y con mucha sangre.

Controlas a Bathoryn, un viejo y rudo guerrero vikingo portando un mega espadón para protegerse de hordas de demonios, esqueletos y otros seres del mal de distintos tamaños, colores y pelajes por paisajes oscuros tenebrosos y decrépitos. El manejo del protagonista es sencillo, donde con pocos botones puedes hacer todos los movimientos de forma bastante simple. Puede que ese aspecto a otros jugadores más experimentados que  quieren un control algo más complicado les sepa a poco, para mi gusto es perfecto.

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Otro de los puntos fuertes del juego es la banda sonora, donde el heavy metal está presente muy del estilo de la saga de Konami. Curt Victor Bryant, guitarrista y bajista que estuvo en los Celtic Frost en la etapa del Cold Lake, es el creador de la misma. El aspecto gráfico como he mencionado antes no dista de una consola de 16 bits, recordando mucho a Castlevania de la SNES o el maravilloso Symphony of the Night de la PSX. Tanto los enemigos como los escenarios están bien detallados y cuidados.

El aspecto sonoro es de 10, dando una ambientación genial al juego y emulando perfectamente la saga del Castlevania, haciendo que te metas más aun en el meollo del asunto y para disfrute de los fans de la saga del caza vampiros de Konami.

Este juego está para PCs, Xbox One, Playstation Vita y PS4, en formato de descarga directa. Si os gusta el Rastan y sobretodo el Castlevania este es vuestro juego. No pasará a la historia de los videojuegos, no es el summum de la originalidad, pero entretiene y para mí es bastante.

Saints in Hell

LA HIJA DE LA TORMENTA (Aleta Cómics, 2016)

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En este cómic hay dos retornos, el de “La Saga de los Reyes Elfos”, la saga de Víctor Santos, padre de la criatura, y Sergio Córdoba, que si mi neura no me engaña desde el número 4 de “Malas Tierras” no se ha prodigado mucho por el mundo del bocadillo. Seguro que habrá alguna historia corta que se me ha escapado, en ese caso tendré que arreglarlo raudo y veloz.

“La Saga de los Reyes Elfos” es, como el mismo nombre dice, una saga fantástica donde la mitología vikinga es el ambiente principal. Originaria del año 2000 y lanzada al mercado por 7 Monos -un grupo de dibujantes valencianos donde están los mismos Sergio y Víctor- y la editorial asturiana Dude Cómics, en este cómic que tenemos entre manos podíamos decir en términos de series de televisión que es un Spin Off, o traduciendo, una historia paralela de Jurgen Ulf, un personaje de la primera parte de la “Saga de Ehren Heldentodsson” denominada “La emperatriz de Hielo” publicada por las editoriales Dude y Dolmen en el 2002.

No soy nada seguidor de la saga de los Reyes Elfos, sabía de refilón de su existencia pero nunca me llamó la atención, aun así no es necesario saber mucho de la saga ya que la obra puede leerse muy bien sin haber leído anteriores cómics de otras sagas. Podíamos decir que “La hija de la Tormenta” es bastante independiente de la obra madre. El protagonista principal, Jurgen Ulf, el mismo Víctor lo define como “Un guerrero con cuerpo del Arnold Schwarzenegger y los ojos de Clint Eastwood”, mientras que en la historia hay un popurrí de referencias desde Conan o Willow hasta Lone Wolf and Cub o el Asesino del Shogun.

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El cómic se lee muy bien, demasiado, y desgraciadamente en un maldito suspiro te lo has zampado. Aunque la historia se cierra bien te quedas con más ganas de aventuras de Jurgen. El dibujo de Sergio fantástico, y la historia de Víctor simple y adictiva como una bolsa de kikos. No sé si Víctor y Sergio nos brindarán algún número más, supongo que si las ventas son buenas puede que sigan o definitivamente va a ser un proyecto igual de solitario que el mismo Jurgen. Espero que sigan algún número más y los dos componentes de 7 Monos me quiten el mono de más aventuras de espada y dioses nórdicos.

Saints in Hell

In Flames – Battles (2016)

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Llevo escuchando que In Flames ya no son lo que eran prácticamente desde que editaron “The Jester Race”, hace ahora 20 años, trabajo que efectivamente supuso una evolución evidente con respecto a su predecesor “Lunar Strain” y el mini LP que le sucedió, aquella obra maestra llamada “Subterranean”, lo cual supongo es una buena noticia, ya que de lo contrario probablemente los habría arrastrado la corriente, y a día de hoy ni tan siquiera serían noticia.

Preferencias personales al margen, lo cierto es que cuando dentro de un montón de años se estudie en las escuelas la evolución del Heavy Metal, estoy convencido de que la ecléctica banda de Gotemburgo tendrá un sitio privilegiado en la asignatura, y desde luego no habrá sido por copiar a otros ni por repetir esquemáticamente fórmulas manidas.

“Battles” supone el duodécimo álbum de estudio de la banda de Anders Fridén y Björn Gelotte, que junto al guitarra Niclas Engelin, que ha ido y venido, son los miembros con más solera que quedan en el grupo a pesar de no formar desde sus comienzos. Producido excelentemente por Howard Benson (Apocalyptica, Motörhead, Papa Roach, Sepultura) y con un artwork esotérico-futurista cortesía de Blake Armstrong (www.spaceboycomics.com), el disco lo conforman 12 temas y 2 bonus tracks (¿dónde quedó el detalle del dvd con el making-of?), con un libreto bastante sencillo y sin foto alguna, detalle que parece querer restar relevancia a las personalidades en favor del conjunto, como si la marca In Flames hubiera sobrevivido a músicos y/o formaciones, como a la postre ha sido.

En cuanto al contenido musical, que a fin de cuentas es lo que interesa, si eres de los que se aferraron a alguna de las anteriores fases del grupo dudo que lo que te cuente aquí te haga retomar (de hecho dudo que estés leyendo esto), pero si por el contrario eres de los que aprecia el riesgo y la evolución a pesar incluso del error (el que no intenta no erra, eso es así), independientemente de que conozcas o no algún trabajo de la banda, decirte que “Battles” contiene los ingredientes suficientes para hacerte pasar un buen rato a base de grandes melodías, sugerentes estribillos y sobre todo de buen Metal.

“Drained” arranca el disco de forma atípica, ya que parece más bien un tema de cierre que de apertura, tal vez “Through My Eyes” que abre la cara B lo habría hecho más enérgicamente, pero así es In Flames, siempre girando la tuerca. “The End” y “The Truth” fueron los singles de presentación y son de lo mejorcito del plástico, de puentes/estribillos memorables y con una curiosa novedad en forma de coros infantiles que aportan mayor frescura al resultado. “Before I Fall” es un grato medio tiempo con delays de guitarra, mientras que el homónimo “Battles” brilla por su originalidad y progresividad (supongo que algo así es lo que intentan hacer a día de hoy Metallica, otra cosa es lo que salga). En la recta final, “Underneath My Skin” es de corte prog y estribillo resultón, “Wallflower” camina a pachas entre Dream Theater y Depeche Mode, de pasajes instrumentales y oscuridad progresiva (de lo mejorcito del disco), y el pegadizo “Save Me” cierra brillantemente el trabajo a base de efluvios de The Edge en las guitarras y estribillos hímnicos marca de la casa.

Dada la condición de disco de transición, al menos para el que suscribe, no tengo claro si “Battles” pasará con el tiempo a engrosar la lista de referentes del grupo (aunque va por épocas, a día de hoy creo que escogería como representativos de sus distintas etapas “Lunar Strain”, “Whoracle”, “Soundtrack To Your Escape” y “Sounds Of A Playground Fading”), pero desde luego quedará como un gran disco de una gran banda que jamás sacrificó las ganas de innovar y aportar aire fresco al género por el qué dirán. Por ello y por siempre, mis respetos.

Bubbath

THE DAMNED + RESABIADOS – Sala Moon (Valencia), 14 de diciembre de 2016

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La gira del 40º aniversario de los míticos The Damned pasaba por nuestro país, y a pesar del día escogido de la semana, el mes (malas fechas para el sobregasto) y el overbooking de citas conciertiles (este era el tercer bolo en una semana hábil para el que suscribe), nos resistimos a dejar pasar la ocasión, muy afortunadamente.

Gratos recuerdos nos venían a la mente al acceder a la valenciana sala Moon, otrora sala Roxy, donde antaño vivimos descargas de todo tipo (Iced Earth, Blind Guardian, Dio, Misfits…), y lo cierto es que no ha cambiado mucho con el tiempo. Sala renovada, perfumada y acogedora, con unos cuantos años más pero con el mismo espíritu.

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Abrían la velada Resabiados, banda valenciana de punk-rock castizo que desgranaron temas propios como “Voy Bien” o “Condenación”, con una buena ejecución y sonido pero sin nada realmente interesante que ofrecer (sinceramente, y evidentemente es una opinión personal, creo que un grupo así descuadraba en una cita como la de esta noche, en todos los sentidos). No obstante el grupo cumplió correctamente con su papel de telonero, y a lo largo de su descarga, el madurito y variopinto respetable fue ocupando su sitio, para conformar lo que fue un lleno cómodo bastante agradecido para una jornada como la que os comentaba al principio.

The Damned venían de cancelar justo el día anterior en Razzmatazz por indisposición de su frontman Dave Vanian, y después del susto inicial tras escuchar los comentarios en la antesala, una vez el grupo hizo aparición en escena todas las dudas se disiparon de golpe, ofreciéndonos un concierto de notable alto y que recordaremos con especial cariño el resto de nuestras vidas (cheers allá donde estés, compañero).

La actual formación, que además de al eterno David Vanian a las voces (este hombre definitivamente parece Drácula, el tiempo no pasa por él) y al mítico guitarrista Captain Sensible (por éste sin embargo sí ha pasado el tiempo, parece una especie de Gandalf / McKellen renacido al Punk, sin perder un ápice de su magia, eso sí) incluye al teclista Monty Oxy Moron, al batería Pinch y al bajista Stu West, antigua base rítmica de English Dogs, que cumplieron a la perfección con su cometido ofreciéndonos un repertorio antológico de punk-goth-pop en todas sus acepciones.

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De esta manera, y partiendo siempre cómo no del mestizaje de una de las bandas más eclécticas del Punk británico, tuvimos colores y sabores para todos los gustos, desde sus clásicos más prototípicamente punk como “New Rose” o “Neat Neat Neat”, a celebérrimos covers como “Eloise”, en la que nos permitimos el lujo de recordar a Tino Casal, o sorpresas como “Alone Again Or” de Love, pasando por otros parajes ineludibles del post-punk como “Disco Man” (con Sensible haciéndose acopio de la disco en la que estábamos), la progresiva “History Of The World”, “Love Song”, “I Just Can’t Be Happy Today”, el épico “Plan 9 Channel 7”, “Don’t Cry Wolf” o el poppy “Wait For The Blackout”, del que todavía conservo aquel single-ep cogido prestado de la discoteca del pueblo (algún día lo devolveré, lo prometo).

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Vanian supo optimizar fuerzas en base a su estado y dar protagonismo al resto del grupo (cumplió con creces, en cualquier caso), con Captain Sensible muy participativo comandando a su derecha y Monty Oxy Moron deleitando con su frikalidad a su izquierda, es-tirando de crooning y demostrando que sigue siendo uno de los grandes (aprende, Danzig). “Smash It Up” cerró una velada para el recuerdo, que de haber sido en fin de semana y con un David Vanian en plenas facultades podría haber significado el concierto de nuestras vidas, quedando así un concierto acojonante a secas.

A pesar de la estimable entrada que tuvo la cita, me queda la sensación de que el tiempo sigue sin hacer justicia a bandas como la que nos ocupa. El próximo 4 de junio, cuando los sudores y los desmayos campen a sus anchas por el Vicente Calderón, nos aliviaremos recordando la holgura de esta noche y del privilegio que significó presenciar a la génesis de los Rose.

Bubbath

LEGACY + GAME – Sala La Mala (Madrid), 10 de diciembre de 2016

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Teníamos una pequeña deuda pendiente con la capital, y es que si antaño la frecuentábamos con bastante asiduidad con la excusa de las citas conciertiles y las quedadas de colegas, con el paso de los años y la reducción de motivos para el peregrinaje (cada vez son menos los grupos pendientes de presenciar y más escasos los bares del gremio que visitar), visitas culturales al margen, decir que llevábamos un considerable período de tiempo sin presenciar una descarga por allí, cargar pilas y de paso descargar adrenalina, lo que viene siendo un 3 en 1. Si a todo eso le añadimos una deuda y excusa mayores, como es presenciar la descarga de esos mismos colegas con los que solíamos quedar aquellos años de bonanza rockera, el viaje se presentaba necesario y placentero a partes iguales.

Tras una jornada de viernes en la que no faltó de nada, desde sinpas’ inconscientes en el Gambrinus de turno hasta la merecida reconquista de los bajos de Argüelles (la Historia contará cómo una panda de cuatreros alicantinos tomaron el Gatuperio a base de Jagger y acabaron con la absenta en el glorioso Bastard… o en su defecto os lo contaremos nosotros a pie de barra), pasando por una suculenta cena en preferente del AVE cortesía de un Santo y el consiguiente pacharán para hacer base, la jornada del sábado se presentaba completa, de almuerzo-discos-comida-siesta-cena-y-concierto. Pues eso, un completo.

Y en esas nos personamos en La Mala, una sala de reducidas dimensiones en el barrio de Aluche pero en la que nos aguardaba un gran ambiente, unos grandes músicos y por encima de todo unas grandes personas.

Nada más llegar nos daba la bienvenida ese maestro del bajo que es Rubén Martín, otrora compañero juntaletras en la buena época de The Sentinel Web Magazine, con el que acabamos forjando una bonita amistad que unió la pasión por la música y que afortunadamente perdura en el tiempo (y eso, que dure); no muy lejos también Gustavo, su hermano, un fenómeno de las seis cuerdas (de acero) que aprendió de los más grandes de la piel de toro y a los que pronto pasó sin demasiados problemas, si algo queda de justicia en este mundillo rockero acabará en su sitio, y si no, como decía Conan, que se vayan al infierno! Y por la sala, cómo no, ese asiduo de las noches rockeras madrileñas apodado Karlos Schenker, un placer encontrárnoslo de nuevo (a la próxima comida asegurada, compadre).

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Y mientras nos ubicábamos en la sala ya andaban sonando GAME, el grupo de Edurocks, otro forero de la era Sentinel que junto a su banda supieron calentar el cotarro a base de clásicos del Rock y algún tema propio y allanar de paso el camino a los grandes LEGACY. Por la (pequeña) palestra, y con Edu cogiendo y soltando la Stratocaster según el invitado, fueron pasando amigos y/o componentes del grupo, según parece todos compañeros en algún momento de local de ensayo, lo cual dio más sensación de fiesta entre colegas que de concierto al uso. Ejecución correcta (sin alardes, sobre todo en la batería, que quizá se hizo algo lineal por momentos, como en el caso de “C’mon and Love Me” de KISS), sonido bastante decente y sobre todo mucha interactuación con el público, que sumado a las diversas colaboraciones que pasaron por escena (mítico el guitarrista que se marcó el “Over The Hills And Far Away” de Gary Moore, todo un guitar-freak, por no mencionar al little-Halford que se desgañitó vivo en otras como “Lick It Up” de KISS o en la despedida final compartida de “Doctor, Doctor” de UFO), supuso como digo una fiesta de bienvenida para lo que se nos venía encima. El set-list:

Larga Noche

It’s Alright

Walking on the Edge

Set of Lies

Jailbreak (Thin Lizzy cover)

C’mon and Love Me (KISS cover)

Piguis Bar

Over The Hills and Far Away (Gary Moore cover)

Hush (Deep Purple cover)

Animal (Def Leppard cover)

Lick It Up (KISS cover)

No hay Tregua (Barricada cover)

Autómata

Wicked Game (Chris Isaak cover)

Lo más animado para el que suscribre el tramo entre “Over The Hills…” y “No Hay Tregua”, con “Hush” y “Animal” como momentos álgidos, y una versión del clásico de Barricada que no esperábamos y que nos cantamos todo el sector alicantino (borracho y fino).

Pero lo mejor estaba por llegar, y la coverband de los Martín no defraudó a nadie. Tenían los medios en su contra (equipo compartido, sala pequeña, escenario minúsculo…), y lo que pudo salir mal también lo hizo (…monitores que se apagan, un bombo de batería que parecía querer probar el mosh…), pero nada de eso consiguió empañar una actuación sobresaliente, que de haber gozado de unas condiciones óptimas habría podido ser perfectamente de matrícula.

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La banda afincada mayormente en Talavera de la Reina, tras editar en 2014 aquel “Rockin’ All Over Hard Rock” y llevar un tiempo interpretando los 13 homenajes que contiene, a día de hoy y a las puertas de su segundo trabajo tienen ya un vasto repertorio de versiones de los que se permiten elegir (es eso o tocar más de 3 horas), y esta noche nos ofrecieron una selección de lo más exquisito, a saber:

Walkin’ in the Shadow of the Blues (Whitesnake)

Hollywood (Thin Lizzy)

Perfect Strangers (Deep Purple)

Hooks In You (Marillion)

(Bad Boys) Back In Town (Asia)

Girl from Lebanon (Europe)

Separate Ways (Journey)

Kayleigh (Marillion)

Starry Night (Joe Satriani)

Easter (Marillion)

Days Of No Trust (Magnum)

Distant Early Warning (Rush)

Portrait (He Knew) (Kansas)

20th Century Fox (38 Special)

Summer Song con José Martos (Joe Satriani)

The Boys Are Back In Town con José Martos y Sergio Rivas (Thin Lizzy)

Ready An’ Willing (Whitesnake)

Rock And Roll (Led Zeppelin)

Cold As Ice (Foreigner)

Highway Star (Deep Purple)

Doctor Doctor con GAME (UFO)

Mentiría si dijise que fue un show perfecto, pero si no lo fue no tuvo nada que ver con la labor del grupo: Ricardo Olivares se esconde en la penumbra para arropar al grupo con su teclado omnipresente (el repertorio lo requiere), Rubén al bajo y el recién llegado Cándido Ruiz se compenetran a la perfección, y además de eso, aportan un colorido necesario a esas míticas y ya de por sí complejas composiciones, redondeadas por la calidad instrumental de Gustavo (que no voy a repetir) y por ese timbre tan versátil como delicado del que goza el vocalista Antonio Flores (no, nada que ver), una especie de híbrido entre Steve Perry y Freddy Mercury con una sensibilidad especial en sus cuerdas vocales, y que hace suyas todas y cada una de las versiones. Por lo demás, y como decía al principio, si el show no fue finalmente de matrícula tuvo más que ver con que Gustavo no se escuchara por monitores, que Cándido estuviera más pendiente de llegar con el pedal al bombo que de otra cosa o con que Rubén hiciera de bajista-mecánico (el momento caja de herramientas sujetando el bombo fue puro Spinal Tap) que de la calidad del repertorio y de la ejecución del mismo. Por su parte, y además de la calidad técnica, la banda sonó potente (a volumen, vamos), algo que los de oído castigado agradecemos con los años.

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Como pros destacaría prácticamente todo, el repertorio acojona sólo con verlo, pero es que oírlo es mucho mejor. Si además de eso te sorprenden con “Girl From Lebanon” (cuando Gustavo dijo que era un tema intermedio de Europe y comenzó el solo sostenido del principio mis esperanzas se tornaron en escarpias) sólo queda una cosa, sacársela (la espina). Como contras, al margen de los citados problemas técnicos y por ponerle algún ‘pero’ totalmente subjetivo-porculero, opino que a lo mejor, y sobre todo de cara al público general, deberían intentar no repetir bandas en el mismo set-list a medida que éste crece, ya que si bien esta noche repitieron algunas como Whitesnake, Marillion o Thin Lizzy, se quedaron fuera otras como Boston, Van Halen o Dream Theater, que también tienen derecho a cobrar royalties (por parte del que suscribe como si se tocan entero el “Jailbreak”, ningún problema). Como anécdota especial decir que el ex baterista de Niágara y Barón Rojo (y ex vecino nuestro de restaurante) José Martos salió a tocarse el “Summer Song” de Satriani y el mítico “The Boys Are Back In Town” de mis queridos Thin Lizzy, a la que se unió el guitarrista de Sherpa Sergio Rivas. Y como fin de fiesta la banda GAME se subió de nuevo al escenario para descargar entre todos el mítico “Doctor, Doctor” de UFO en plan apoteósico.

Y esto fue más o menos lo que vivimos en La Mala, una sala tan pequeña como acogedora, y de la que nos llevamos un grato recuerdo por las gentes que la habitan y lo que allí presenciamos. Saludos a mis compañeros de viaje (Agus, Silvia & Saints), a los nuevos/viejos madrileños (Peto, Raquel & David), a los que no estuvieron (te echamos en especial falta, Stratobreaker) y a las bandas que amenizaron la velada (en especial a Rubén, un hermano del metal). Y sí, el sábado también nos dio tiempo a retomar Argüelles, pero eso como suele decirse, es otra historia…

Bubbath

MOONSPELL + DER WEG EINER FREIHEIT – Sala Garaje Beat Club (Murcia), 6 de diciembre de 2016

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Había ganas de volver a presenciar un show de nuestros vecinos lusos Moonspell en sala y en su salsa, ya que las dos últimas veces había tenido que ser en el marco de sendos festivales, Leyendas del Rock en 2014 y Rock Fest este mismo año, con los contras que ello supone, quedando ya lejos la brutal descarga que les vimos en el Vintage Tour a su paso por Valencia en 2011, y mucho más aquella primera vez en la gira de The Butterfly Effect en 2000 en Petrer, Alicante.

Abrían la velada los germanos Der Weg Einer Freiheit (que vendría a ser algo así como el camino de la libertad en la lengua de Cervantes), un grupo joven con tres largos en su haber y un par de Ep’s, y con un sonido a medio camino entre el Black Metal más melódico (Dissection, Watain) y el Emo más extremo, con ligeros toques Prog / Ambient para amenizar las andandas sónicas que suponen sus largas composiciones.

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El trío venía presentando su reciente “Stellar”, y la verdad es que si bien su estilo puede que no encaje con algún sector del público de Moonspell, los que degustamos todo tipo de sabores apreciamos la brutal e impecable ejecución que desplegaron en sus cuarenta minutos de actuación, que fue más o menos lo que estuvieron en escena. A destacar especialmente la labor del batería Tobias Schuler, con una técnica espectacular tanto en los blastbeats como en los medios tiempos, todo un fenómeno. Al terminar el concierto pudimos intercambiar palabras con el guitarrista Sascha Rissling que estaba en el puesto de merchandising, el cual se interesó por nuestra procedencia y por los discos de la banda que llevábamos en nuestro móvil. Buena gente y formación a tener presente.

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Por su parte, Moonspell salió a cumplir y cumplieron, pero al menos para el que suscribe se dejaron en el tintero muchas cosas para ser su propio show, y tampoco fue por tiempo (no sé si llegó a la hora y media el concierto).

Lo cierto es que no tenía claro qué set íbamos a presenciar esa noche, ya que si bien la banda sigue inmersa en el Road To Extinction Tour, también vienen descargando su aclamado “Irreligious” por su vigésimo aniversario, con lo que a priori y vistos los shows ofrecidos recientemente podía pasar cualquier cosa… y pasó.

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El comienzo con la intro “Perverse… Almost Religious” vaticinaba que efectivamente iban a descargar íntegramente el mítico “Irreligious”, con alguna salvedad en el orden a modo de arropar otros episodios ineludibles en la discografía del grupo y los temas más representativos de su reciente y exitoso “Extinct” (demasiado escasos, para el que suscribe). De esta forma, el ya clásico “Opium” abrió la traca, para seguir en orden exhaustivo con el contundente “Awake!”, “For A Taste Of Eternity”, “Ruin & Misery”, el inédito “A Poisoned Gift” según Ribeiro, “Subversion”, el bailongo “Raven Claws” y el demoníaco “Mephisto”, para el que Fernando dispuso atuendo especial y nos encomendó al maligno. Con “Herr Spiegelmann” llegábamos al paréntesis, con Ribeiro anunciando la vuelta inminente.

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Y tras la vuelta sonaron dos de las piezas más laureadas de la noche en particular y del repertorio de la banda en general, “Vampiria”, con Fernando nuevamente ataviado para la ocasión (pero esta vez sin fémina al micro), y el apoteósico “Alma Mater”, sello inevitable en cualquier show del grupo a estas alturas. “Night Eternal” supuso el único tema intermedio en la discografía de la banda, mientras que “Breathe (Until We Are No More)” y “Extinct” fueron los únicos representantes de esa joya de mismo título, que para mi gusto deberían haber desgranado mucho más. Y tras el paréntesis, ahora sí, retoman “Irreligious” de nuevo con el cierre al disco (y al concierto) de “Full Moon Madness”, que igualmente suele cerrar de forma habitual los set-lists de la formación lusitana.

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Al final ligero sabor agridulce, bien por haber vuelto a presenciar una descarga completa de uno de los mayores estandartes del Gothic Metal en la actualidad, como de costumbre impecables en la ejecución (quizá se les ve algo cansados ya en este tramo de la gira), pero con la sensación de coitus interruptus por no haber incluido como mínimo un par de temas más de “Extinct” y otro par de temas del resto de su ya extensa discografía, con lo que habríamos rozado las dos horas y probablemente el orgasmo. Esta vez les daremos el par de orejas, el rabo quizá para la próxima ocasión.

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Por lo demás, un lleno demasiado cómodo para un día festivo, en una sala de escueto aforo y con una entrada bastante asequible para lo que se gasta hoy en día. Ya lo entonan Moonspell…

Before the lights go out, before our time is gone

a taste of your lips before we go extinct…

Bubbath