A dangerous meeting…

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Mercyful Fate – Melissa (1983)

Olvidaos de Anton LaVey, Aleister Crowley y demás sujetos. La verdadera Biblia Satánica fue rubricada por King Diamond en 1983, con música cortesía de Hank Shermann, que circunstancialmente salió al mercado discográfico bajo el nombre de «Melissa» y venía firmada por unos tales Mercyful Fate. No sabían los padres lo que sus criaturas traían entre manos al permitir que se hicieran con una copia del vinilo en la tienda de costumbre con la paga correspondiente… Un compendio supremo de maldad condensado en poco menos de cuarenta minutos. Nada de estúpidas tesis basadas en el hedonismo, la superioridad moral y el alimento descontrolado del ego, aquí sólo hay espacio para historias de muertos vivientes necrófagos («Evil»), maldiciones milenarias («Curse of the pharaohs»), rituales blasfemos oficiados por oscuras sacerdotisas («Into the coven»), invocaciones al Maligno («At the sound of the demon bell» y «Satan’s fall»), misas negras con sacrificios humanos («Black funeral») y brujas condenadas a la hoguera («Melissa»).

Decenas de anécdotas rodean la grabación del álbum, cada cual más chocante y absurda si cabe: desde la instalación de un altar y unas luces rojas para ambientar el estudio (cosas de King Diamond, evidentemente, ya que paradójicamente a ninguno de sus compañeros le importaba lo más mínimo este tinglado tenebroso por el que eran conocidos) hasta la negativa inicial del productor, Henrik Lund, a trabajar con el grupo, escandalizado por las letras de las canciones. Tampoco se queda atrás el episodio de los espectros que cohabitaban entonces en el apartamento de King, haciendo acto de presencia en mitad de cualquier visita (James Hetfield y Lars Ulrich incluidos). El cantante afirma que este tipo de hechos paranormales, como la levitación de botellas de cerveza, se producía siempre en estado de absoluta sobriedad (qué no verían del otro modo). Incluso estuvieron a punto de colar en el tracklist una versión de «Inmigrant song» que venían ensayando (¿alguien puede imaginarse cómo hubiese sonado aquello?).

Las pistas que aparecen como bonus ya habían sido publicadas anteriormente en «The beginning» y «Return of the vampire»: la sesión del Friday Rock Show de la BBC, la demo de «Black funeral» y la cara b de ésta al editarse como single, «Black masses», pertenecientes al primero y la demo de «Curse of the pharaohs» al segundo. En cualquier caso, representa material interesante para quien no tuviera aquellos y desee conocer las versiones pre-estudio y la fuerza que desprendía la formación en vivo.

Y ya que hablamos de su directo, el DVD extra recoge un pequeño fragmento del ofrecido en el club The Dynamo de Eindhoven ‘en algún momento de la primavera de 1983’ (ni el propio King es capaz de ponerle fecha, aunque no anda desencaminado porque es del nueve de abril). Los responsables de la compañía no han debido indagar más de lo necesario porque este mismo show está disponible íntegramente en la red con una calidad superior a este oficial. No obstante, igualmente se puede apreciar esa crudeza característica de estos primitivos e inigualables Mercyful Fate, tanto en lo musical como en lo escénico/estético. Sin duda, lo impagable del documento es la opción de visionado comentada por el propio King, totalmente improvisada (a ratos se queda callado y otras veces repite cosas que había dicho poco antes) y donde se despacha a gusto con los fallos en la ejecución (le hace daño oír cómo la banda se pierde en uno de los cambios de ritmo de «Black funeral») y la parafernalia de sus seguidores (cuando ve cómo un fan de las primeras filas levanta un hueso imitando el que porta el cantante en escena, afirma orgulloso que ‘el suyo es de verdad’).

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King Diamond – Abigail (1986)

Si «Melissa» es el vademécum del mal, «Abigail» es la historia de terror por excelencia del heavy metal. Historia que no es raro oír repetida en boca de otros que en su día también esperaban a la noche, colocaban la aguja sobre «Funeral», apagaban la luz de su habitación, se tumbaban en la cama y asistían paralizados a la ceremonia regida por O’Brian para matar definitivamente a Abigail, la cual desembocaba en «Arrival», uno de los mejores arranques jamás concebidos, y sin respiro continuaban allí, con los ojos bien abiertos en medio de la penumbra, horrorizados a la par que hechizados por la abrupta aparición del Conde de La Fey, el embarazo de una Miriam ya poseída y el desenlace con la muerte de Jonathan y la aparición de los Jinetes Negros en un final apoteósico. Bueno, en realidad había que levantarse a cambiar la cara del disco una vez finalizaba «The 7th day of July 1777» y uno debía recurrir a la imaginación, más ávida en aquellos días, cuando la barrera, más infranqueable, del idioma no le permitía averiguar ciertos pormenores. En todo caso, funcionaba de maravilla.

Para su andadura en solitario, King Diamond tuvo en Andy LaRocque a su mano derecha y alter ego de Hank Shermann. Sin embargo, en «Abigail» las tareas compositivas recayeron en un alto porcentaje sobre King, que por supuesto firmó los textos. Lo cierto es que impacta la capacidad del danés para, en apenas tres años, darle un vuelco tan radical a su estilo. Ahora los falsetes y los reverbs inundaban las estrofas, secundados por algunas voces guturales según lo requiriese la interpretación, los solos de LaRocque y Denner se alternaban continuamente, el esquema clásico sobre el que se construían los temas se rompía en favor de una estructura adaptada al desarrollo de la acción narrativa, dando lugar a innumerables cambios de ritmo y riffs (más sofisticados y coetáneos que los de Mercyful Fate), y la contundencia de Mikkey Dee aportaba un plus de potencia.

Si bien los extras de audio son más bien escasos (el único que merece la pena es «Shrine», cara b de «The family ghost», ya que las tres remezclas son mero relleno), no puede decirse lo mismo de los de video. Incluye los clips de «The family ghost», «Welcome home» y «Sleepless nights», que ponen de relieve la prosperidad que vivió la banda a raíz del éxito de «Abigail». Y por si fuera poco, registra siete temas del concierto grabado en Gotemburgo (Suecia) durante la gira de presentación del álbum. Al interés intrínseco del material, se une el llamativo protagonismo de Michael Moon, el guitarrista reemplazo de Michael Denner, que abandonó la formación antes de dar comienzo el tour. Echando mano del manual de poses del guitar hero de los ochenta, eclipsa por instantes al mismísimo LaRoque y busca sin cesar la complicidad con su jefe. Poco sabía entonces de lo efímera que sería su estancia, que siquiera alcanzó la grabación de «Them».

J. A. Puerta

(Publicado originalmente en el fanzine número 1 de ROCKSCALEXTRIC, diciembre 2006)

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