In Thousand Lakes – Age Of Decay (2017)

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Muy grata la sorpresa que me he llevado con el retorno discográfico a lo grande de los bilbaínos In Thousand Lakes, y digo a lo grande tanto por el formato de la entrega como por el resultado de la misma, ya que si bien es cierto que habían vuelto a la escena con single y Ep bajo el brazo (“Martyrs Of Evolution”, 2014), así como con el reciente recopilatorio “The Memories That Burn” (2016), todo esto parecía insuficiente con tanto tiempo de sequía discográfica desde aquel lejano “Lifeless Waters…” de 1998 (se han secado bastantes lagos desde entonces).

En cualquiera de los casos, parece que tanto el descanso discográfico como los cambios en la formación han sentado de lujo a la banda vasca, ya que “Age Of Decay” está a años luz de lo que fue el ya mencionado debut de la banda, literal y musicalmente hablando. Los estigmas del pasado y las odiosas comparaciones por otro lado lógicas de antaño han dado paso a un presente mucho más sólido y colorido, y lo que otrora eran influencias más que evidentes y por su parte mejorables (Heavy/Doom/Death melódico en general y Paradise Lost/Amorphis/In Flames en particular), ahora se presentan infinítamente más cohesionadas y difuminadas, que sumadas a la excelente producción de Pedro J. Monge (ni más ni menos, en su sitio) y a la impecable presentación del producto (curiosa portada cortesía de The Blind Gallery), amén del soporte del sello Xtreem Music de Dave Rotten, sin duda van a hacer que este trabajo tenga una gran acogida tanto en el panorama nacional como incluso fuera de nuestras fronteras.

Lo primero que llama la atención es una lograda producción de sabor añejo y analógico (Chromaticity Studios), como ya decía antes han conseguido un resultado óptimo en la masterización del producto, en la que los instrumentos tienen identidad propia y no se diluyen en la típica mezcla pro-tooliana de la que gozan (o más bien padecen) la mayoría de los trabajos actuales, donde se hace realmente imposible distinguir discos e incluso bandas en los primeros compases (productores, un poquito de identidad y personalidad, por favor). Y si acertada es la producción no lo es menos la consolidación de Jose en el puesto de vocalista, su registro prototípicamente death-metal old school (Martin Van Drunen, Chris Barnes y compañía) empasta y contrasta con las melodías de la banda de forma idílica, originando una combinación perfecta y muy agradable a la escucha.

En cuanto al track-list, el disco se escucha del tirón y no hay relleno que valga. “Death Train” abre el disco y supone un buen resumen de éste, un tema asequible con caña, melodía, guturalidad y estribillos a la par. “Fall Into The Void” sigue la tónica del primero, de estructura reconocible y power-death melódico con buenas guitarras y dobles bombos, mientras que “I Rise” tiene toques de la época más clásica de In Flames (Whoracle / Colony), muy pegadizo y de melodías de guitarra muy marcadas. “True North” es de lo mejor del disco para el que suscribe, muy heavy / thrash, de escalas guitarreras y cambios de tempo, poderoso y melódico a la vez. Un temazo como un copón de Pampero-Cola. “Age Of Decay” por su parte recuerda a la faceta más doomy de la banda, las melodías retrotraen a la época más barroca de Paradise Lost (Gothic / Shades Of God), con voces limpias incluidas a modo colaboración y un solazo de guitarra en la parte final.

“Hunter Of Souls” contiene fragmentos a lo Dark Tranquillity muy bien ensamblados con el etilo ITL, mientras que “Blind Eyes” te puede recordar a los Hypocrisy más melódicos y comerciales de la última época, con dobles bombos, dobles guitarras y doble de todo (ya sabes, dobla el cuello). “Ethereal” se antoja de lo más desapercibido del disco hasta su interludio, con un solo de guitarra de lo más agradecido, y las melodías góticas de “Vanished” te volverán a recordar a los Paradise Lost más crudos, esta vez con teclas incluidas. “Wolfzeit” podría ser fruto de la cópula de unos Amorphis / In Flames, de excelentes guitarras, y el tema que cierra, “4 Walls (Scars)”, es un puñetazo en toda la jeta en la más pura vena Testament, el broche ideal para un suculento trabajo.

Si eres de la vieja escuela y has leído hasta aquí supongo que poco más te puedo decir y tú necesitas oír, lo único que falta es que te agencies sin mucha demora este trabajo (www.xtreemmusic.com) y disfrutes de él como lo estoy haciendo yo. Si por el contrario eres un recién llegado a esto del Metal en sus distintas variantes o ya eres degustador de la vertiente más cafre del género y no te suenan de nada las referencias citadas yo de ti probaría, tienes un auténtico crucero por la década de los 90 garantizado, y además sale del Cantábrico.

Bubbath

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