Bathory – Under The Sign Of The Black Mark (1987)

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Dicen que los padres de lo que se ha venido a llamar Black Metal fueron Venom, Celtic Frost y los que nos ocupan, Bathory. Detrás de estos últimos se esconde únicamente un músico, el sueco Quorthon Seth, que se ha bastado él solito todos estos años para portar la bandera de uno de los estilos más extremos del Metal, si no el que más.

Lo bueno es que la música ejecutada por Bathory es de lo más simple que te puedas llevar al oído: es el vivo ejemplo de cómo desviar la atención de lo puramente musical a lo macabro, lo blasfemo y la mala leche. Sólo hay que ver la devoción incondicional que les rinden grupos punteros actuales como Cradle Of Filth para darse cuenta de que lo que prima en este caso es la imagen y la caña sin tregua.

Este, su tercer disco, grabado en los estudios Heavenshore de Estocolmo en 1986 y producido por Quorthon & Boss (su productor de confianza), posee todos y cada uno de los clichés característicos del estilo, desde la caña incontrolada de la batería a piñón fijo, las quintas de guitarra a toda pastilla y las voces de ultratumba hasta los textos más sangrantes (vírgenes sacrificadas en la noche, infiernos ardientes, etc.). En fin, no apto para devotos de Bon Jovi.

Aquí sí que no cabe resaltar unos temas por encima de otros: desde la intro “Nocternal Obeisance” hasta el “Epilogue” final, todos y cada uno de los temas llevan un aire similar, si bien el que más me ha llamado siempre la atención es ese “Enter The Eternal Fire” (un medio tiempo más maligno que el propio Bin Laden), con títulos tan ‘evocadores’ como “Massacre”, “13 Candles”, “Call From The Grave”, “Equimanthorn” o “Woman Of Dark Desires”, todos con una mala hostia increíble y de una simpleza anormal.

Para los que no conozcáis al grupo decir que no todos los álbumes que han editado llevan una onda similar a éste; el bueno de Quorthon, inquieto de él, ha ido evolucionando de un Black primitivo y seco (primeros discos) a un metal vikingo más propio de Manowar que de una banda de Black Metal (ver “Hammerheart”, “Twilight Of The Gods” o el más reciente “Blood On Ice”), pasando por una etapa intermedia Thrash (“Requiem”, “Octagon”) en la más pura vena Slayer. Para todos los gustos, como veis. Y dicen que ha vuelto…

Bubba

(Publicado originalmente en THE SENTINEL WEB MAG durante el primer lustro de la era 2000)

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