MAD COOL FESTIVAL – Caja Mágica (Madrid), jueves 6 a sábado 8 de julio de 2017

cartel

Primera y única cita para el que aquí suscribe, da la sensación de que la capital lucha por consolidar un festival multiestilístico que logre emular el éxito del FIB o Primavera Sound. La atracción costera de estos dos últimos y sus singularidades, que suponen un destino turístico en sí para unos y un examen anual obligado para otros, lo hacen difícil, pero como suele decirse: sólo el tiempo dirá. A priori, con el envío anticipado por correo de la correspondiente pulsera de acceso, y a simple vista, con dos zonas amplias cubiertas por césped artificial en las que se repartían los cinco escenarios, los anexos de avituallamiento y ocio (noria colorida incluida), podría llegar a competir con aquéllos. Aparte cuestiones de ubicación relacionadas con la Caja Mágica y algún detalle de señalización por pulir, el principal escollo a superar es ahora repetir convocatoria tras el siniestro del viernes y la falta de medidas de seguridad que evidenció.

Jueves 6 de julio

Regresando a lo estrictamente musical, WARPAINT inauguraron el jueves, todavía con una lluvia de justicia y un manto de impermeables más propios de Glastonburys. Angelinas de procedencia, conexión con RHCP y varios discos a sus espaldas, lo primero que llamaba la atención era el perfecto empaste de voces a tres de Emily Kokal, Theresa Wayman y Jenny Lee Lindberg, una especie de Lana del Rey a coro. Esa languidez casa con su propuesta, que mezcla pop/rock y electrónica a bajas revoluciones. Ningún pero a la ejecución del cuarteto, si bien su estilo puede pecar de plano a ratos y eso, ante una audiencia festivalera mayoritariamente poco ducha, se vuelve en su contra. Cierto es también que la climatología parecía haberse puesto de su lado: el grueso más atmosférico y sobrio de su set tuvo de fondo un cielo encapotado y las sobras del diluvio de la sobremesa; y los bises poperos reservados para la recta final vieron cómo el sol se abría paso y acompañaba sus diez minutos de burbujas.

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Intuyo que a sus seguidores les resultaría una actuación impoluta. En calidad de recién llegado, me quedo con el momento Shura de “New song” y una buena impresión que ha logrado instalar su último trabajo en la pila de revisión. Sin fuegos artificiales.

Tras deambular por las numerosas barras para apagar la sed, que no el hambre (alguien debería patentar una nueva dieta consistente en esconder la comida o, en este caso, la zona de restauración), y pasar de puntillas por el puesto de merchandising (nada remarcable, por cierto), el escenario Koko presentaba una afluencia generosa para ver a los británicos FOALS, uno de los platos fuertes de la jornada.

En tres temporadas y bajo el paraguas de “What went down”, su último trabajo de estudio de 2015, han pasado de la segunda línea a la cabecera de todo un Reading. Mucho ha llovido desde que visitaran Madrid como teloneros de la última gira de Oasis en 2009; tanto, que han arrastrado a una generación de veinteañeros con “Holy fire”.

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Arrancar con “Mountain at my gates” fue apostar a caballo ganador. Philippakis, que anda entre un cruce de Petrucci desvirtuado y hípster hawaiano (esas camisas…), tampoco necesitó echar mano de aspavientos ni frases gratuitas. Saben que la respuesta a “My number” es automática y el tarareo unánime. Permitirse en apenas una hora combinar esos hits previsibles de reclamo con tres cortes del primigenio “Antidotes”, meterse en in crescendos épicos (y meter al público al son del “I’m the fury in your head / I’m the fury in your bed” final en “Spanish Sahara”) o arriesgarse a colar un epílogo como “A knife in the ocean” sin que decaiga el show lo dice todo.

“Inhaler” y “What went down” provocaron la catarsis y los pogos que más tarde se nos negaron en Foo Fighters, con Yannis despojado de su guitarra y departiendo con el personal de la valla al grito de “when I see a man, I see a lion…”.

Los de Oxford cumplieron (quizás no sumaron nuevas conversiones a su causa, pero convencieron a los suyos y no defraudaron al resto), me despejaron ciertas dudas acerca de su directo (la prueba de la incapacidad de youtube para reproducir vibraciones reales) y demostraron contar con fondo de catálogo para asaltar escenarios principales allende sus islas.

Con algo (no mucho) más de tiempo para repostar gargantas y conceder el galardón Scott Warren del día al tipo de la sudadera Adidas de los 90 que acompañaba a Foals de tocamaracas, tuve un recuerdo para mi dolida renuncia a BELLE & SEBASTIAN. Dave Grohl no tardó en borrarlo.

J. A. Puerta

Y afortunadamente apareció. Dave Grohl irrumpió en el escenario como si fuera el puto mesías del rock, aunque a veces él va un poco de eso. Él lo sabe, nosotros lo sabemos, pero a mí me da igual. La caja Mágica estaba a reventar. El señor Alfonso y un servidor intentamos abrir “puertas” (jajaja, qué chispa que tengo) entre el público y pudimos coger un sitio más o menos decente para poder visualizar el concierto sin problemas, aunque ya estábamos planificando una estrategia para acercarnos más aún. Inconformistas que somos.

“It´s a fucking beautiful night right now, ¡¡look at the moon!!, ¡¡look at the moon!!”, grita energético y exultante Dave señalando una brutal luna que se cuela de rondón y nos acompaña a la fiesta. Parecía mentira que cuando aterrizamos por el Mad Cool sobre las 18:00 parecía que la caja además de llenarse de gente se iba a llenar de agua y barro. Pero como bien ha comentado y muy bien Mr. J.A. Puerta, con WARPAINT el tiempo nos dio tregua.

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El comienzo fue estratosférico. “Everlong” abriendo el sarao, que normalmente cierran todos sus conciertos con el tema del disco “The Colour And The Shape”, acto seguido siguieron “Monkey Wrench” y “Learn To Fly”. A piñón. Sin parar casi nada. Eso se llama comenzar a lo grande.

Grohl tenía una deuda con España después de la cancelación del show de Barcelona hace dos años por los sucesos de la sala de Bataclan de Paris. Una pancarta que surge entre la marea de gente que suscribe “Come Back to Barcelona” se lo recuerda a lo largo del show. Había hambre de FOO FIGHTERS. Y Dave sabía que nos debía una noche, y puso todo su empeño en agradar al respetable y que olvidemos su plantón anterior.

“Tocaremos toda la noche si hace falta” dice el bueno de Dave. “Something For Nothing” del “Sonic Highways”, el regular proyecto musical visual en colaboración con la HBO, baja un poco el pistón, pero el descanso fue corto porque seguidamente sonó “The Pretender”, otro de los buques insignia del cancionero de los de Seattle. Nuestros intentos de adentrarnos más cerca del escenario fueron fallidos. La gente como los ninots de fallas plantados y sin moverse. La misión la teníamos harto complicada aunque algo se adelantó. Somos profesionales y llevamos unas cuantas batallas y no hay muralla de gente que nos resista. “Big Me” fue la representación junto a “This is a Call” que tocaron casi al final del concierto de su ya lejano disco debut. La banda sonaba súper compacta, Grohl, afortunada y sorprendentemente para mí, se dedicó más a rockear que a soltar discursitos jocosos. Bueno, los justos. Uno fue sobre la lluvia que cayó anteriormente que le temía lo peor. A lo largo de las más de 2 horas y media de show cayeron temas evidentes y ya fijos de los shows de FOO FIGHTERS como “My Hero” o ”Time Like These”.

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“Arlandria”, ”Rope” y la contundente “White Limo” son la representación del para mí cojonudo “Wasting Light”. También dio cabida a temas rarunos como “Skin And Bones”. Aprovechando la euforia del público nos colaron “Run”, un adelanto de su nuevo disco de nombre “Concrete And Gold” y que va a salir el próximo 15 de Septiembre.

”Tenemos sobre 100 canciones para tocar, podemos estar toda la noche aquí”. Dave estaba en su salsa. Incombustible. Parecía que se había tomado una montaña de coca a lo Tony Montana o se hubiera bebido un camión de Red Bull. Como detalle en la presentación de los músicos, Rami Jaffe, el teclista, se marcó un “Jump” de Van Halen, y Chris Shiflett un “I Miss You” de los Rolling; lo gracioso es cuando le tocó el turno a Pat Smear, que se dedicó a guitarrear a lo punky y sin sentido, a la mierda hacer versiones, jaja.

Con “Best Of You” y con la “promesa” de no demorarse en la próxima contienda dio por finalizado un concierto de sobresaliente y que le hice perdonar el plantón que me dio hace dos años.

Saints In Hell

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Viernes 7 de julio

Aunque la mañana del viernes prometía un día plácido, sobre las 13.00 las inclemencias climatológicas irrumpieron sobre la ciudad de Madrid y alrededores con una violencia feroz: lluvia fuerte e incluso granizo. Afortunadamente al salir del metro de Orcasur sobre las 18.00 de la tarde el tiempo se tranquilizó para alegría mía.

Mi día comenzó con DEAP VALLY, un duo de dos chicarronas de los Ángeles que meten un sonido bastante rockero y garajero. Debido a su corta carrera, 3 años de vida y dos discos y un Ep, basaron su corta contienda en la caja mágica en su último disco de fecha 2014, “Sistrionix”. Me entretuvieron.

Después del pequeño y breve vendaval femenino, al acercarme al escenario Mad Cool hubo dos detalles: uno que ya había chavalada cogiendo sitio para el plato fuerte del día, GREEN DAY, el otro y que me alegró la tarde es el telón del disco “…And Out Come The Wolves” presidiendo en el escenario. 22 años, 22 putos años cuando escuché por primera vez esa bomba de relojería punk, pensaba que nunca lo presenciaría en directo. Los pelos de punta señores, pelos de punta.

El comienzo del show de RANCID fue acorde con el telón que enseñaban y fusilaron: “Roots Radicals”, “Journey To The End Of East Valley”, “Maxwell Murder” y “11 Hour” del disco de 1995, aunque el show lo abrieron con “Radio” del “Let’s Go”, disco que salió un año antes. Un comienzo así lo único que hacía es desencadenar el Armagedón y el “punk power”. Una horda de punkis viejunos emerge sobre mi zona aterrorizando a los plácidos chiquillos que estaban esperando tranquilamente a los de California en las primeras filas. Este año los de Berkeley presentaban el disco “Troublemaker”, de donde tocaron “Buddy”, “Ghost Of Chance”, ”Telegraph Avenue” y “Where I’m Going”.

El pogo se hizo más intenso donde cada vez más gente se unía a lo largo del concierto, temas como “Salvation”, “Time Bomb”, “Olympia WA” y “Old Friend” ayudaban a que se convirtiera en una batalla campal el sitio donde estaba ubicado. Un servidor pogueando como un descosido, llegaban momentos que me faltaba ya el aire. Estoy mayor. Deberían hacer del pogo deporte olímpico.

Alguna cámara, supongo de la organización, grabando nuestra “performance”. Al final del show todo el público pidiendo cantando a grito pelado el estribillo de “Ruby Soho”, y Tim Amstrong y compañía nos concedieron nuestro deseo. Nosotros les agradecimos tal regalo con un pogo como mandan los cánones. Con la camisa empapada de sudor y feliz por haber visto un concierto absolutamente cojonudo me fui al Mondo Sonoro a bajar pulsaciones.

A RYAN ADAMS y ALT-J los vi ya desde la tranquilidad, tanto la propuesta a lo “Tom Petty” de Ryan y un sonido más original, moderno y curioso de los británicos ALT-J. Al coincidir los horarios entre las dos bandas, se notaba el público más talludito presenciando el show de Adams con la juventud que vibraba con la propuesta más moderna de los ALT-J, donde los ingleses dieron carpetazo al show con su celebérrimo “Breezeblocks”.

Después llegó la polémica y la decepción. La polémica lo que todos sabemos y que ya ha salido en todos los medios tanto visuales como escritos sobre el accidente del coreógrafo Pablo Aunión, donde mucha gente llegó a verlo muy de cerca. La decisión de que el show siga es delicada y ha originado muchos debates. A mí me pilló de sopetón todo y me enteré porque unos chavalines estaban buscando por el Twitter oficial del Mad Cool alguna aclaración sobre el fatal desenlace.

La decepción fueron los GREEN DAY, un grupo que aunque no me hacían mucha gracia ahora les tengo cierto cariño ya que fue banda sonora de jovenet, la de veces que habré escuchado el “Dookie”. Fue emocionante ver un carrusel de edades cantando el clásico atemporal “Bohemian Rapshody” de Queen, pero la cosa se empezó a joder cuando salía un tipo disfrazado de peluche gigante a hacer el subnormal. Me sentí como si me hubieran robado la cartera. Gente subiendo al escenario constantemente en temas como “Know Your Enemy”, con la que abrieron el concierto, y “Longview”, a hacer el bobo. Parones constantes entre tema y tema. Billy Joe tirando bolas de peluche o de lo que sea con una especie de bazooka de plástico. ¿Esto qué coño es? ¿Un concierto de Sweet California?

Ya no me hacía ilusión ni alegría cuando sonaban temas como “Welcome To Paradise” o “When I Come Around”. Como he dicho, temas que he oído miles de veces a lo largo de mi vida. A mitad de concierto me fui cabreado e indignado y cagándome en la puta madre de Billy Joe cuando sonaba “Minority”.

Al día siguiente ya tuve demasiado Mad Cool y decidí largarme a Benidorm pasando de la jornada del Sábado. Había cosas que tenía ganas de ver, WILCO, MANIC STREET PREACHERS…, pero estaba muy cansado, así que decidí huir como un cobarde. Uno ya está mayor para ciertos trotes y este año ha estado muy cargadito de eventos musicales para mí.

Saints In Hell

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