LEYENDAS DEL ROCK XII – Polideportivo Municipal de Villena, miércoles 9 a sábado 12 de agosto de 2017

Cartel2017

Teníamos una pequeña espinita clavada por habernos ausentado de la pasada edición del Leyendas, entre otras cosas por la dispersión de bandas en el cartel de dicha edición de 2016, así que este año decidimos por unanimidad (yo, yo mismo e Irene) personarnos desde el comienzo para paliarlo.

Lo cierto es que cada año que pasa el Festival se hace más grande, lo venía comentando con mi colega Nando hacia la ida a Villena, poco o más bien nada tiene que ver ya con esa cita local rockera de los comienzos, ahora ya más propia de un festival internacional del calibre de un Rock Fest barcelonés que de lo primero. No en vano, manejar nombres de la talla de Blind Guardian o Megadeth a estas alturas denotan que se ha ascendido de liga, y visto lo visto (organización, repercusión, cartel y medios) no es descabellado pensar ya en nombres como Iron Maiden para sucesivas ediciones.

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Miércoles 9 de agosto

Históricamente la primera jornada venía siendo gratuita dado su carácter de presentación del festival y habida cuenta de su ubicación a mitad de semana (miércoles laborable), aunque no por ello dejaba de ser interesante, con bandas de renombre como Sepultura o Fear Factory abriendo dichas jornadas en ediciones anteriores. La desventaja: muchos seguidores con abono pagado para todo el festival y con serias dificultades para presenciar la primera jornada por el intrusismo en la misma, con lo que este año se decidió muy acertadamente a mi parecer cobrar el simbólico precio de 5 € en la jornada de apertura, y con todo y con ello se consiguió un lleno considerable, como si de uno de los días fuertes se tratase. La verdad es que no todos los días se puede ver a Angelus Apatrida, Steve Harris, Amon Amarth o Medina Azahara a ese precio.

El acceso al recinto fue lo holgado que cabía esperar un miércoles, sin problemas para el aparcamiento (hi again, gypsies!) ni para el canje de pulseras (Nando, ¿cómo se llamaba la web?), aunque una vez dentro ya pudimos comprobar que iba a ser una cita de lo más animada, a pesar como digo del día y del temporal de viento y lluvia que azotaba.

Primer exchange de divisas (no entiendo cómo la gente sigue haciendo colas cuando no son necesarias, masoquismo puro y duro), chequeo de camisetas oficiales, primer mini de cebada y de reojo los LAST IN LINE de Vinny Appice y Vivian Campbell, infatigables compañeros del desaparecido y añorado Ronnie James Dio, a los que acompañan Andrew Freeman a la voz (Shadows Fall, Staind), el mítico Phil Soussan al bajo (este tío facturó el “Shot In The Dark” de Ozzy, mis respetos forever) y Erik Norlander a las teclas, rindiendo un más que merecido homenaje al malogrado vocalista con temas propios como “Devil In Me” o “Martyr”, y evidentemente himnos de la talla de “Holy Diver” o “The Last In Line”, infalibles en directo y que la gente aprecia escuchar. Sonido aceptable, ejecución correcta y recuerdos imborrables de todos y cada uno de los bolos que le vimos al bueno de Ronnie (sinceramente, prefiero a un vocalista rindiendo tributo a su ídolo con sus pros y sus contras que un funesto holograma, si no tuviste ocasión yo tampoco la tuve con Jesús de la Rosa, Phil Lynott o Elvis Presley), que como el buen vino se iba superando con el paso de los años, y que la jodida parca nos lo arrebató antes de tiempo. Buen calentamiento para los recién llegados como nosotros, que ya buscábamos posiciones para la siguiente descarga en el otro escenario.

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STEVE HARRIS (¿hay que presentar a este hombre?) sigue estirando su álbum debut “British Lion” de 2012, y con eso básicamente se presentó en el escenario Jesús de la Rosa del Leyendas, sin más artificios, sin covers que valgan (al menos que servidor detectase) y con unas lluvias torrenciales y un viento del norte más propios de un noviembre en la meseta que del agosto alicantino, con lo que decidimos seguir presenciando la descarga a la par que el merchandising a cubierto, sin perder de vista el escenario y las pantallas según nos íbamos alejando, eso sí. La banda le puso ganas, sobre todo Harris, pero el clima y la sensación de deja-vu tampoco dieron chance a mucho más. El disco se deja escuchar con agrado, no inventa pero recuerda (UFO, Lizzy, Boston incluso… y cómo no a los propios Maiden más rockeros), y eso evidentemente se traslada al directo, pero tanto es así que Harris hace de clon de sí mismo en su banda madre, con el bajo inundándolo todo por momentos, y eso más que beneficiar perjudica. No obstante descarga más que aceptable, con un sonido mejorable (a ver si controlamos un poco ese Precission) y echando en falta algún tema de la Doncella o de los ídolos de Steve Harris, que habría redondeado un tanto la correcta actuación de los británicos.

Lo de AMON AMARTH lo entiendo, pero lo comparto sólo a medias. Es decir, fueron de los últimos en llegar a lomos de la nueva ola de Black/Death sueco melódico (Dissection, In Flames, Dark Tranquillity, etc.), aunque llegaron a tiempo, y desde luego llegaron para quedarse. Han aprovechado muy astutamente la imagen vikinga y la desaparición de gente como Manowar para ocupar el ‘trono de hierro’, pero creo que ya se les está viendo el plumero con tanto disco similar (uno ya no distingue unas portadas de otras) y con esa sobredosis de azúcar tan característica de los últimos tiempos. Dicho esto, la banda ofrece un auténtico show, con un escenario emulando un barco vikingo, llamas por doquier y telones de fondo de los trabajos representados, y el repertorio desde luego está confeccionado para agradar (“As Loke Falls”, “The Way Of Vikings”, “Deceiver Of The Gods”, “Raise Your Horns”, “Guardians Of Asgaard”, “Twilight Of The Thunder God”), pero no sé, personalmente preferiría algo con más alma y menos parafernalia, ya que al final tanta vikingada nórdica te deja algo ‘frío’. Gran concierto en cualquier caso, con la voz muy por encima por momentos, pero con el mejor sonido posible de la jornada.

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MEDINA AZAHARA fueron el ‘polo opuesto’ a AMON AMARTH, esto es, su calidez musical contrastó con un sonido algo deficiente y atropellado (parece que Manuel Martínez tuvo problemas con el pinganillo prácticamente la mitad de su actuación), pero un repertorio ganador de clásico tras clásico en modo festival y una base rítmica de nuevo cuño, con pequeñas readaptaciones en según qué partes de los temas, dieron un soplo de aire fresco al combo y nos deleitaron con una más que emotiva descarga a todos los presentes. “Necesito Respirar”, “Palabras De Libertad”, “Niños”, “La Tierra Perdida”, “Qué Difícil Es Soñar”, la trianera “En El Lago”, la marchosa “Velocidad”, la emotiva y mítica “Paseando Por La Mezquita” o el curioso medley donde presentan a la banda, con guiños a “Enter Sandman”, “Jump” o “Highway To Hell”, amén de otros como “Show Must Go On” de Queen durante el repertorio, hicieron del concierto de Medina ‘algo nuevo’, que yo desde luego no había visto en ellos hasta la fecha. “Todo Tiene Su Fin” cerró la fiesta cordobesa, con el maestro de las seis cuerdas Paco Ventura recordándonos las 4 décadas de su compañero Manolo Kasparek G. Warrior al micro, algo que sin duda está al alcance de muy pocos en el Rock, y menos a esa altura (y no voy a señalar). Grandes como siempre y como nunca, Medina. Así sí se termina.

Jueves 10 de agosto

El jueves hacíamos acto de presencia mientras ALESTORM descargaban en el escenario Azucena su mezcla de Tankard y Mago de Oz, pero no era el momento. Los ‘locales’ HITTEN arrasaban a esas horas en el escenario Mark Reale, y la decisión estaba tomada. Generosa representación de sus dos álbumes hasta la fecha, “First Strike With The Devil” y “State Of Shock”, los covers “Warrior” de Riot y “Iron Maiden” de los susodichos, y una entrega y ejecución impecables, a pesar de las limitaciones del sonido del escenario secundario del Leyendas. Como dijo Aitor, el vocalista, tras tantos años visitando el festival en modo fan ya tenían ganas de descargar en el mismo, y doy fe de que cumplieron con creces. Entrega absoluta desde el primer momento, con esa amalgama de Power/Speed Metal a lo Tokyo Blade o los primeros Maiden / Metallica, de corte retro y efecto devastador. Caña sin tregua y el público en el bolsillo, dudo que nadie se fuera descontento de su actuación, y seguramente salieron muchos más adeptos de los que entraron, entre los cuales me incluyo.

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A RAGE (o lo que demonios sea eso ya) nos asomamos al tiempo de miccionar y volver a cargar, pero sin ninguna intención de quedarnos. “Higher Than The Sky” del “End Of All Days” con fragmento del “Holy Diver” de Dio incluido es lo poco que vimos, y con eso tuvimos bastante. Peavey tan lustroso como siempre, y la banda sonando correcta, pero tantas idas, venidas y cambios de nombre han hecho mella, al menos para el que suscribe, y a día de hoy el interés por la ‘banda’ es más bien nulo. Espero que la peña los disfrutase más que servidor.

Volvíamos al Reale para ver a los sustitutos de los caídos a última hora 1349, los colombiano-americanos INQUISITION, y la verdad es que mereció la pena. Lo cierto es que no han inventado nada nuevo, tampoco creo que lo pretendan, y lo que hacen (o emulan), un Black Metal de lo más clásico y genuino onda Mayhem (la voz recuerda horrores a la de Attila), Dissection o los primeros Immortal, lo hacen con solvencia y soltura dos únicas personas, Dagon (voz, guitarra) e Incubus (batería), el primero con dos micros dispuestos a ambos lados del escenario para ‘atender’ a todo el respetable por igual, y el segundo con un kit DW deluxe que destrozó a gusto. Cuales Morte Incadescente de Portugal, se bastaron y gustaron para liarla parda los dos solitos (al final va a resultar que el dúo va a ser la formación ideal, ni tríos ni leches), con un sonido practicamente inmejorable teniendo presentes las condiciones del recinto, y al igual que HITTEN, salieron victoriosos del envite y seguramente con nuevos fans tras la descarga.

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Ya había perdido la fe en poder presenciar un show de BLIND GUARDIAN como Dio manda, esto es, con una voz solvente que lo sostenga, sin artificios para eludir las notas altas y descafeinados con sacarina. Cuando leí que se estaban tocando íntegro el mítico “Imaginations From The Other Side”, probablemente su disco más laureado y con razón, todo un anticoagulante metálico de mitad de los 90 (cuando más falta hacía), decidí que les daría la enésima oportunidad, y afortunadamente acerté. Finalmente no tocaron el “Imaginations…” entero, supongo que era una apuesta demasiado arriesgada dado el minutaje de Festival y las diferencias generacionales congregadas, pero “Imaginations From The Other Side”, “Mordred’s Song” (sí!), “Born In A Mourning Hall”, “Bright Eyes”, “Another Holy War” (también!) y “And The Story Ends” supieron a gloria, además claro está que “Welcome To Dying”, “Nightfall”, el más nuevo “Prophecies”, “Valhalla” en los bises o el inevitable “The Bard’s Song – In The Forest”, donde nos dejamos la voz de nuevo. Abrió la más reciente “The Ninth Wave” como vienen haciendo tras la salida de “Beyond The Red Mirror”, que personalmente cambiaría por otros dos temas (de ese disco o de cualquier otro), y cerraron para variar con el celebérrimo “Mirror, Mirror”, que también cambiaría pero que entiendo tengan que dejar para los restos (malditos singles condenatorios). Escenario sin telones ni historias, y como contrapartida una descarga brutal como pocas veces podremos ver a Blind Guardian, con un Hansi sin dejarse nada en la recámara (supongo que hoy tendrá menos voz que yo si cabe), y una banda que le acompañó debidamente (sí, esta noche también sonaron las guitarras de Andre y Marcus). Pues eso, los germanos dieron el concierto de sus vidas para el que escribe, que ya tocaba, por otra parte (20 añitos desde la primera, si mal no recuerdo). Nos vemos en la próxima, aunque visto lo oído quizá me plante.

Set-list:

The Ninth Wave

Welcome to Dying

Nightfall

Prophecies

Mordred’s Song

Bright Eyes

Born in a Mourning Hall

Another Holy War

And the Story Ends

Imaginations from the Other Side

The Bard’s Song – In the Forest

Mirror Mirror

Bis:

Valhalla

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A MASTERPLAN también los vimos de reojo en el escenario Mark Reale, por aquello de los viejos tiempos y tal, llegamos con “The Chance” de Helloween (hilarante lo del último disco de versiones, eso no tiene sentido alguno), siguieron con “Heroes”, que también cantara Michael Kiske en el debut de la banda, y cerraron si mal no recuerdo con “Crawling From Hell”, también de ese disco, y si te he visto no me acuerdo. Me defraudaron la anterior vez que los vi (Metalmania, 2003), con un Lande roto (esa noche le salvó Roland a las voces), no me dijeron nada la otra noche con Rick Altzi al micro, así que con eso y un bizcocho seguiremos pinchando su disco homónimo cuando nos acordemos y punto pelota. Eso si nos acordamos.

Lo siguiente ya fue un batiburrillo; a ARCH ENEMY los vimos escasos minutos, mi interés por la banda se ciñe a los 2 ó 3 primeros discos con Angela y ahora ya llueve sobre mojado, mejor estar a otras cosas. A RAVEN siempre les tuve respeto y sobre todo cariño, me recuerdan en cierta medida a ANVIL, supongo que por su eterna condición de segundones y por su proximidad musical, a medio camino entre el Heavy clásico y el Speed Metal, pero sólo pudimos verlos comenzar y terminar, dada su coincidencia con TRIPTYKON. Por lo poco que les vimos debió ser una actuación más que correcta, seguro que sus fans no salieron defraudados. Por su parte, la banda de Tom G. Warrior hicieron lo suyo, que es deleitarnos con recuerdos a Celtic Frost (“Procreation Of The Wicked”, “Circle Of The Tyrants”, “Morbid Tales”), con algún himno propio (“Aurorae”), y aburrirnos por momentos (prácticamente el resto). Creo que el escenario Jesús de la Rosa les vino grande en todos los sentidos, hubiera sido más propio un Mark Reale en la intimidad, donde su música se hace grande. A ver si a la próxima, en otras circunstancias.

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Y si en otro momento después de dos días de festival hubiésemos omitido repetir por enésima vez con gente como OBUS o SHERPA, a los que estamos hartos de ver de todas las formas posibles, el agridulce sabor de boca de las últimas actuaciones de la noche nos hizo aguantar para cerrar la jornada en plan festivo, como efectivamente hicimos. Mientras que los primeros parecen haber retomado su óptimo estado de forma, con un Fortu bastante más activo y ameno que las últimas veces, el segundo salió a cumplir de la mejor manera posible, supongo que sus recientes vómitos cibernéticos le han obligado a defender a capa y espada su condición de pro (parecía acojonado por momentos, no se le está mal por bocazas). Con Obús nos desgañitamos nuevamente a golpe de “Necesito Más”, “Pesadilla Nuclear”, “Te Visitará La Muerte”, “El Que Más”, “Autopista” (con Fortu estirando como toca) o “Dinero, Dinero”, en una actuación de lo más divertida y con un Fructuoso atreviéndose hasta con la batería, y con Sherpa llegó la parte emo, no en vano siempre fue el ‘barón’ más lírico de los cuatro. “Guerrero En El Desierto” o las barónicas “Siempre Estás Allí”, “Concierto Para Ellos”, “Hijos De Caín”, “Los Rockeros Van Al Infierno” o “Resistiré” suenan infinitamente mejor que los quemadísimos Barón actuales, y es de recibo decirlo. A partir de ahí, pienso que José Luis Campuzano debería dedicarse a lo que tiene que dedicarse, esto es, tocar y callarse fuera de los escenarios.

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Viernes 11 de agosto

Tercer día de festival, y nada mejor para despertar que un puñetazo de OVERKILL en todo el jeto. Todavía con el Lorenzo asomando por encima de los escenarios contiguos, la banda de Bobby y D.D. salieron a matar, como de costumbre. Sonido bastante mejor que las dos últimas veces que los vi, en el Leyendas de hace dos años y en el Rock Fest de hace uno, y repertorio festivalero bastante similar al de éstos. Sonaron entre otras “Rotten To The Core”, “Hello From The Gutter”, “In Union We Stand”, “Ironbound”, la brutal “Elimination” o el inevitable “Fuck You” para acabar, que ya tocan como por inercia (por favor, que se revisen la versión de estudio de una vez), y la entrega fue total desde el principio hasta el final, con Bobby increpándonos a superar al público alemán de la jornada anterior. Actuación notable con un sonido que esta vez sí acompañó para una banda imperecedera, aunque ya se les vea el cartón.

Y si los anteriores ya pintan canas lo de Phil Mogg es de otra era, para 70 castañas, 50 de ellas en activo. Se dice pronto. No eran muy halagüeñas las reseñas cercanas de los últimos UFO, todavía con Pete Way al bajo, pero lo de esta tarde se me antoja como la mejor versión posible, al menos de cara al directo. No cabe imaginar ya a estas alturas una vuelta de Pete al seno de la banda, y menos aún la del resucitado Michael Schenker, con lo que no queda otra que disfrutar de la aportación de los más clásicos Paul Raymond (guitarra rítmica y teclados) y Andy Parker (batería), de Rob De Luca (bajo) y sobre todo del más recientemente incorporado Vinnie Moore a la guitarra solista, que aporta la juventud al combo y una maestría a las seis cuerdas digna de los más grandes. El tío Phil se esfuerza sobremanera para dar lo mejor de sí, y la verdad es que cumple con el papel de sobra (mucho mejor escuchar esas notas de su boca que las de cualquier alumno aventajado sin background alguno), y el repertorio evidentemente camina por sí solo: “Lights Out” para abrir (toma!), “Too Hot To Handle”, “Only You Can Rock Me”, el memorable “Love To Love” (con Moore explayándose a gusto, pelos como escarpias), “Rock Bottom” o el atemporal “Doctor, Doctor”, que cierra, es como maná caído del cielo, ROCK mayúsculo entre tanto subproducto conglomerado en el metálico festival. Sonidazo, tablas, entrega y una sensación de haber visto un mito musical viviente, nunca es tarde si la dicha es buena. Esperemos que nos duren lo máximo posible.

Y si UFO son el ROCK, HAMMERFALL es el HEAVY METAL, entendido éste con todos los clichés más estereotipados que quepa imaginar, desde la puesta en escena hasta las letras, de estribillos de puño en alto (realmente no es necesario haberse estudiado mucho el material para disfrutar del concierto), pasando cómo no por una música sin excesiva complicación y unos esquemas simplistas y de lo más efectivos. Personalmente me aburrí de su propuesta al tercer disco (“Renegade”), lo cual tampoco quiere decir que me disgusten o incluso que me aburran en directo, pero no tengo intención de seguir almacenando trabajos similares con la cantidad de música que hay por descubrir (si lo hice con sus padres Manowar con éstos me duele menos todavía). “Riders Of The Storm”, “Renegade”, “Let The Hammer Fall”, un medley de aquel todavía fresco “Glory To The Brave” (grande Jesper), “The Dragon Lies Bleeding” o “Hearts On Fire” fue lo que reconocí, aunque la peña se coreó el set-list de arriba abajo como si no hubiera un mañana. Sonido perfecto (de lo mejor del festival), ejecución milimétrica (hasta en eso están encorsetados, jeje), con coreografías posturales incluidas, y un barbudo Joacim Cans que nos recordó que siguen sacando discos. Gracias por el aviso.

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A MEGADETH entre conciertos en sala y festivales ya les hemos perdido la cuenta de las veces que van, y haciendo un justo balance diría que al menos a nivel festi fue una de sus mejores noches. Está claro que Mustaine canta lo justo y necesario, de hecho creo que hasta se refleja en su música, con esos pasajes y desarrollos instrumentales tan característicos del grupo, y aunque la voz se le fue por momentos (como de costumbre), lo que entonó sonó bien, y la banda con Kiko Loureiro a la guitarra y Chris Adler a la batería suena a tiro, probablemente sea la formación más sólida y compacta desde la de sus discos más clásicos, cuando Menza y Friedman completaban el combo. Mezclaron muy acertadamente para mi gusto temas de “Dystopia” con su repertorio más clásico (brutales “The Threat Is Real”, la instrumental “Conquer Or Die”, donde Kiko se sale directamente, o la homónima “Dystopia”), obviando básicamente su etapa más reciente, y cada corte se vio aderezado con su vídeo correspondiente, algo que por un lado distrae, y que por otro sirve de aliciente si no te gusta mucho el tema. Especial acogida tuvo “Mechanix”, supongo que por el morbo, aunque personalmente lo hubiera cambiado por cualquier otro (siempre me gustó más the way of Metallica, aunque será de lo poco que prefiera en directo de los otros), y “A Tout Le Monde”, el Mirror, Mirror particular de Megadeth, y por lo demás, repertorio de sacársela al fresco:

Set-list:

Hangar 18

The Threat Is Real

Wake Up Dead

In My Darkest Hour

Sweating Bullets

Trust

Conquer or Die!

She-Wolf

Mechanix

A Tout Le Monde

Dystopia

Peace Sells

Tornado of Souls

Symphony of Destruction

Holy Wars… The Punishment Due

Al final presentación de la banda por parte de Mustaine en la recta final, tras lo que desemboca el torrente instrumental de “Holy Wars…”, con Dave como epi-ego-céntrico en todos los sentidos (esa barba actual recuerda más al Hetfield de …And Justice / Black Album que a Lemmy), y un bolo de notable alto para el que suscribe, stronger than others as least…

Y llegó la decepción del festival, la del retorno a las ROOTS de Igor y Max Cavalera. Desconozco el porqué de rescatar a estas alturas íntegramente aquel disco para el directo, sobre todo teniendo presente la cantidad de material propio que atesoran los hermanos a cuestas (Sepultura, Soulfly, Nailbomb, Cavalera Conspiracy…), ya sea capricho o imposición judicial tras sus litigios con su banda madre, pero lo respeto. Lo que ya no comparto es parar el set-list cada dos por tres, con monsergas varias e instrumentos de cuerda (o más bien de caña), repetir por segunda vez “Roots Bloody Roots” o acabar de arreglarlo con un manido “Ace Of Spades”, en vez de hacerlo con el mítico “Orgasmatron” como solían antaño. Si a todo esto le añadimos unas guitarras faltas de volumen, unas versiones que pierden con respecto a sus originales, y un show como ya digo interrumpido constantemente y falto de ritmo (y lo que es peor, de contundencia), tenemos básicamente la decepción que nos llevamos como mínimo todos los colegas que contemplamos la escena. Si es cierto que Dios y el Diablo existen, sólo espero que muevan los hilos y nos regalen una vuelta de la formación clásica de Sepultura, y a ser posible en esta vida.

Con el mal sabor de boca de haber comido raíces nos dirigimos a ver terminar la actuación de SERIOUS BLACK, pero el mal ya estaba hecho, y lo único que pudimos hacer durante su final de concierto fue mirarnos unos a otros, todavía incrédulos por haber presenciado semejante cagarro. De camino a los coches escuchamos de fondo algo de “El Ángel Caído” de los “asturianos” AVALANCH (sí, las comillas van con sorna), pero no era el momento ni el sitio. Prefiero quedarme con los recuerdos de una BANDA a la que seguimos desde su “Ready To The Glory” (1993) que con ese super-pastiche de formación que no se creen ni ellos mismos (¿entenderá algo Mike Terrana de lo que cantan?). Enhorabuena Sr. Rionda, ha dejado usted al Dr. Frankenstein a la altura del betún.

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Sábado 12 de agosto

Y como no hay 3 sin 4, y la jornada anterior la cerramos de la peor manera posible, decidimos un pequeño sector de la expedición que había que volver a quitarnos el mal sabor del día anterior, y así hicimos. Personalmente me habría gustado abrir la jornada con los jóvenes ECLIPSE y acto seguido repetir con los siempre divertidos e infalibles TANKARD, pero ya iban siendo muchas horas, kilómetros y decibelios a cuestas y decidimos abrir directamente con los británicos DIAMOND HEAD, que arrasaron literalmente el escenario Mark Reale cuando ya caía el sol de media tarde. La vez anterior que los vimos (Atarfe, 2004) llevaban como vocalista a un recién incorporado Nick Tart a las voces, pero en esta ocasión se presentaban con un desconocido Rasmus Bom Andersen para el que suscribe, y creo que el show fue mejor si cabe que el de la anterior ocasión, desde luego con mucho más punch y soltura, aunque también es cierto que con Rasmus llevan ya 3 años tocando, y en aquella ocasión acababa de subirse al carro. Brian Tatler (guitarra solista y único miembro fundador del grupo) sigue pareciendo la momia de Boris Karloff con peluca, pero tocó con soltura y desparpajo, e incluso se le vio sonreír y darnos las gracias por el apoyo coral al respetable. ¿Y yo, simple mortal, qué voy a decir de esos temas que acunaron por las noches a los mismísimos Metallica? “Lightning To The Nations”, “The Prince”, “It’s Electric”, “Helpless”, “In The Heat Of The Night”, el precioso “Borrowed Time” o el mítico e inevitable “Am I Evil” levantaron por inercia al respetable, seguro que muchos se pasaron la actuación diciendo ‘esto me suena’. La banda suena compenetrada, con un Karl Wilcox (batería) que la lleva en volandas, y el repertorio está estratégicamente repartido, de tal forma que no se aprecian bajones, con el citado fin de fiesta de “Am I Evil” y el público totalmente arengado por Andersen y a esas alturas entregado al mil por cien. Alegría pal cuerpo, y los fantasmas del día anterior totalmente olvidados (que no perdonados).

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Concluida la actuación de DIAMOND HEAD, nos quedamos a curiosear el inicio de los vikingos suecos MANEGARM, pero entre un accidentado comienzo (no se oía, a secas) y un estilo folklórico más propio de Mago de Oz que de la patria vikinga, decidimos que era tiempo de moverse. SARATOGA y MAGNUM los oímos en la lejanía, a los segundos más bien poco (los vi algo mayores con respecto a la actuación del Lorca Rock de 2004, si bien se lo curraron y me consta que gustaron a sus incondicionales, con clásicos como “Days Of No Trust” o “How Far Jerusalem”), y a los primeros más bien nada (otros que ya no me creo, se deberían cambiar el nombre por LOS OPORTUNISTAS, si no lo pillan antes AVALANCH), aprovechando para apretarnos un criollo al chimichurri (bendita dieta leyendera, cada día más heavy) y departir con el personal, que de vez en cuando también se echa en falta.

Pacharanes y gazpachos de postre, estábamos listos para presenciar la actuación de los italianos RHAPSODY, o lo que es lo mismo, una de tantas formaciones con ese nombre (parece que la formación de despedida, jajaja), que por circunstancias de la vida y lo poco que se prodigan no habíamos tenido el placer hasta la fecha. Sin mucha parafernalia aparte de la lona de turno y curiosamente más directos de lo que cabía esperar (esperaba directamente un disco, la verdad), supongo que en buena medida por la ausencia del teclista Alex Staropoli, que seguirá por su cuenta cuando y como le plazca, los de Lione y Turilli se despacharon en modo raw básicamente su segundo “Symphony Of Enchanted Lands”, a lo que añadieron otros cortes de renombre como “Land Of Immortals” de su álbum debut, “Dawn Of Victory”, “Rain Of A Thousand Flames” o “Holy Thunderforce”, que sonaron bastante directos y como digo incluso algo guarros, despojados de la operística de estudio y bastante más cañeros que en disco. Sin mucho fuego de artificio, apenas las luces y poco más, la banda sonó potente, más power que orquestal, y fue realmente ‘épico’ presenciar las miles de almas entonando aquel ‘gloria, gloria perpetua’ del famoso “Dawn Of Victory”, algo que a estas alturas dudaba llegar a presenciar, ya sea por el trasiego que se han llevado con el nombre y los derechos como por mero empacho. Al final agradable sorpresa el haber podido presenciar la descarga de una de las bandas que revolucionó la escena a finales de los 90 (con sus tres primeras obras hay más que suficiente), y un Fabio Lione que casi se nos va de bareta en su momento a capela.

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A partir de aquí, la verdad es que únicamente teníamos verdadero interés en presenciar la actuación de BLOODBATH, pero una aparente pérdida de su vuelo les hizo pasar al último turno de la jornada, con lo que fuimos haciendo una especie de picoteo conciertil hasta que llegó su hora. Mientras servidor presenciaba la descarga de RHAPSODY, el colega Nando hacía lo propio con los finlandeses MOONSORROW, que parece que cumplieron con la tarea y animaron el cotarro con su Epic Pagan Metal en el escenario Mark Reale. Del ex WHITE LION MIKE TRAMP pudimos ver parte en ese mismo escenario, y si bien nunca fue un nutriente básico en nuestra dieta musical, no estuvo de más escuchar el final de su actuación con “Children Cry” o el mojapanties “Broken Heart”, que nos transportó a nuestros tiempos mozos de salidas por el Lemmy alicantino. Eso sí, olé por Tramp por no aprovecharse y seguir ordeñando el nombre de WHITE LION, al César lo del César.

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De SABATONT (uy, perdón, que se me ha colao la última t…), LUJURIA y TIERRA PLASTA (…joer, es el teclado…) poco puedo decir, ya había presenciado en ocasiones anteriores a dichas bandas y ninguna me dice mucho, la verdad, así que nos dedicamos a beber Zoco (después de cuatro días de festival ya no entraban ni combinados, ni cerveza ni calimocho) como si no hubieran más días de fiesta, a ver un rato a las brasileñas NERVOSA, que dejaron a la altura del betún a sus compatriotas Igor y Max con su Thrash/Death técnico, y tras escuchar de fondo la canción ‘del pirata’, nos dispusimos a liarla parda delante de las huestes de Nick Holmes (voz), Sodomizer (guitarra), Anders Nyström (guitarra), Jonas Renske (bajo) y Martin Axenrot (batería), esto es, BLOODBATH. Escenario bañado en sangre, como no podía ser de otra forma, para una descarga más seca que el esparto, como contrapunto. “Mental Abortion”, “Breeding Death”, “Ways To The Grave” o “Soul Evisceration” sonaron a caverna, sobre todo por la incorporación del Paradise Lost Nick Holmes, que le ha dado una nueva dimensión a la banda, ni mejor ni peor que con Mikael Akerfeldt o Peter Tägtgren, simplemente distinta. Ataviado con sotana y reluciendo cartón, el chistoso de Holmes recordó por momentos al vocalista de “Lost Paradise”, y con ello nos desquitamos de sus insulsos bolos ofrecidos (más bien padecidos) con Paradise Lost. Actuación correcta y pedo insuperable, con lo que cerramos una edición a su vez difícilmente mejorable, por no decir Legendaria (dudo que volvamos a repetir en lo sucesivo otros cuatro días de festival).

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Porque en lo que se ha llegado a convertir el Leyendas del Rock es más una Fiesta que una mera disposición de bandas porque sí; cada año se congrega más gente y más variopinta, venidos de todas partes (extranjero incluido) y con un propósito común, que es el de departir y pasarlo bien, al margen incluso de ver o no la totalidad del cartel (son muchas cosas que ver, doy fe). Cada vez hay más puestos de merchandising, más puestos de comida, mejor acceso a tickets y aseos y menos colas en las barras, o al menos más fluidas. Ah, y se mantienen los precios. A ver si aprenden otros festivales en ese sentido. Este año además se habilitó una zona de mesas para el avituallamiento, algo que se agradece dadas las numerosas horas que hay que estar de pie, y en general tanto cartel como medios siguen creciendo, a ver hasta dónde es capaz de soportarlo la ciudad de Villena. Nos vemos el año que viene, aunque dudo que podamos superar lo del presente.

Bubbath

 

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