COFFEINNE – Sala Bilborock (Bilbao), jueves 25 de agosto de 2017

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Se suele decir aquello de que a la tercera va la vencida, y puedo asegurar que el dicho se cumple en el caso que nos ocupa, y es que esta era la tercera ocasión en la que podíamos ver y escuchar a Coffeinne subidos a unas tablas. La primera el 3 de febrero en la sala Hika de Bilbao coincidiendo con la inauguración de la exposición fotográfica del maestro Unai Endemaño. Digamos que en aquella ocasión fue un concierto más bien improvisado para ellos, ya que días antes una de las bandas que estaba prevista para dicha inauguración (perdonad por no acordarme de su nombre) se cayó del cartel y Coffeinne fueron los sustitutos con un margen muy escaso de maniobra. El caso es que fue un concierto un poco atropellado, la banda llegó con el tiempo justo, ni tan siquiera les dio tiempo a probar sonido y el resultado no fue el deseado. El sonido fue deficiente y los presentes nos quedamos con las ganas de oírles en mejores condiciones, porque calidad les sobraba y porque venían con un recién horneado pedazo disco (aquí reseñado) debajo del sobaco. Habrá mas ocasiones nos dijimos.

La segunda tenía mejor pinta, qué mejor pinta digo, tenía una pinta inmejorable para quitarse esa pequeña espina de su primer concierto en Bizkaia, y es que fueron incluidos en el cartel de conciertos dentro de la programación de las fiestas del municipio de Santurtzi. Y sí, he escrito Santurtzi, ese pequeño-gran reducto, donde se tiene la programación musical más txupi-guay de Euskadi y parte del extranjero, donde se incluyen a las bandas más “made in radio-formula” (todo eso a golpe de talonario) y donde hasta 2017 las palabras “bandas emergentes” y la palabra “locales” les significaba “vade retro Satan”. El caso es que después de constituirse en asociación, una serie de músicos de la localidad consiguieron contra viento y marea (saludos a Atlas) que grupos que tuviesen relación alguna con Santurtzi tuviesen su espacio en el escenario central, al menos una noche. Dicha asociación sería la encargada (por votación entre sus miembros) de elegir qué tres bandas formarían parte de la programación de 2017. Y sí, una de las tres fueron Coffeinne. La fecha, el segundo día de fiestas, 15 de Julio.

Previamente a esto la banda ya había sufrido algún cambio, su bajista Alberto Muñoz había causado baja y también se tomaba la decisión de que David Villarreal se quedase como único guitarrista. De este modo se presentaron en Santurtzi con la novedad de tener como invitado al bajista Miguel Manjón, ex-compañero (y sobre todo amigo) de Iñaki Lazcano en Airless.

La ilusión era desbordante, nada podía fallar ante una oportunidad así. Gran escenario, grandes medios en cuanto a sonido y gran oportunidad para intentar atraer a más público que aún no les conociesen. Pues no, no fue así. Esa noche se convirtió en una pesadilla para cualquier músico que estuviese subido en aquel escenario, y una pesadilla para el público que nos congregamos debajo de él. Y digo pesadilla porque aquello se convirtió en un despropósito como pocas veces he visto en un concierto (y han sido unos cuantos), pero no un despropósito achacable a los protagonistas, sino achacable a una “mano negra” (o unas cuantas) que quiso que aquello se convirtiese en un fracaso para de este modo en un futuro poner mil excusas y así intentar que lo de incluir a bandas emergentes en el escenario central de sus fiestas fuese flor de un día (saludos a la comisión de fiestas y al ayuntamiento). No creo que lo consigan, pero en fin…

El caso es que el concierto de Coffeinne fue un desastre, sonido bajísimo (estábamos al lado del escenario y escuchábamos nuestras conversaciones sin levantar la voz un ápice, aparte que se oía más la música de la Txozna cercana al escenario, la cual tenían que haber interrumpido, cosa que sí hicieron en conciertos posteriores), apelotonado, las guitarras ni se oían y todos los allí presentes nos mirábamos con incredulidad, hasta el punto de acercarnos en varias ocasiones al técnico de la mesa para pedir explicaciones de lo que estaba ocurriendo allí. La única respuesta fue la de agachar la cabeza y aguantar la tormenta como fuese. Audio Mic, la empresa encargada del sonido, se sembró de gloria, pero repito, yo sigo convencido de que la empresa sólo siguió una serie de directrices que alguien de arriba les marcó.

El disgusto por parte de la banda fue morrocotudo, y doy fe de que tanto Iñaki Lazcano como David Villarreal (los creadores de la criatura) estuvieron muy tocados durante bastantes días.

Así que borrón y cuenta nueva, al cabo de poco tiempo de tan maligno desastre, Coffeinne anuncian una nueva fecha, fecha enmarcada dentro de la Aste Nagusia (semana grande) de Bilbao, y esta vez en la sala Bilborock, un marco incomparable (una antigua iglesia reconvertida en sala de conciertos) donde la acústica y el entorno son de división de honor. Como digo, Coffeinne eran incluidos en el certamen de Metal, Pop y Rock para bandas emergentes de la escena Bizkaina, que desde hace años lleva organizando el ayuntamiento de Bilbao durante su semana de fiestas. Ocho días de conciertos, a razón de dos bandas por noche.

Y sí, a la tercera fue la vencida (como bien escribía arriba), esta vez ya tenía la mosca detrás de la oreja diciéndome de que en esta ocasión nada podía fallar. La jodía mosca no se equivocó.

Antes de este concierto en la Bilborock la banda sufre otra modificación, esta vez a la batería, haciéndose cargo de ésta Pako Martínez de Musitu (Donna Versus), también ex-compañero (y amigo) de Iñaki Lazcano en Airless, con lo que la base rítmica de Airless volvía junto con Iñaki a subirse a un escenario (recordad que tanto Pako como Miguel Manjón siguen siendo la base rítmica del gran Robert Rodrigo en su aventura en solitario).

Así que de este modo nos presentamos con puntualidad en la sala, ya que los horarios de las dos bandas incluidas (Insensathors era la otra banda que componía el cartel) se llevaban a rajatabla.

Con estas a las ocho se apagaban las luces y tras una breve intro volvíamos a ver y escuchar a Coffeinne encima de un escenario. Abrieron a toda pastilla con “Fragile”, tema que tiene el honor de abrir su gran disco “Circle Of Time”. Sonido bueno que fue mejorando según fue avanzando el concierto, y sí, por fin escuchábamos a cada instrumento en su sitio, la voz de Iñaki un vendaval, se le notaba con ganas de comerse el escenario, y vaya que si lo consiguió. Llegaba a cada nota por muy exigente que ésta fuese, también y por fin se escuchaba a la guitarra de David Villarreal como se tenía que escuchar, y es que las guitarras son una de las piezas angulares en “Circle of Time”, un trabajo sobresaliente de composición y ejecución, así que fue una auténtica gozada escucharle defendiéndolas en directo con un sonido como dios manda. El mismo se dio cuenta de que esta vez sí, que aquello funcionaba, y claro, cuando el viento sopla a favor, la palabra “conciertazo” asomó por las puertas de la Bilborock.

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Continuaron con “Take This Life”, aquí el único pero fue que los samplers disparados desde la posición de Pako estaban un poco mas altos de lo debido y eso apelotonó un poco el sonido, un pequeño borrón que no tardó mucho en ser subsanado, también hubo problemas con los micros de Miguel y David, que estaban bastante bajos, lo que originó que apenas se escuchasen los coros, pequeños detalles que no deslucían en absoluto el sarao que nos estaban ofreciendo.

Ya con este segundo tema se adivinaba el poderío (no sé si alguien tendría alguna duda) de la base rítmica a cargo de Miguel y Pako, probablemente (o sin este probablemente) la base rítmica más ensamblada de la escena (por algo llevan media vida juntos). Por otro lado quisiera resaltar el gran trabajo de Pako, recordar que tuvo menos de un mes para aprenderse todo el repertorio (tela marinera), poco margen de maniobra, pero que sin embargo y a pesar del poco tiempo que tuvo, se le vio sobrado en todo el concierto, con una pegada soberbia, y sobre todo con unas expresiones que demostraban lo cómodo que se encontraba defendiendo los temas de Coffeinne. Para mí, si tuviese que destacar un pelín por encima a alguno de ellos, Pako sería el elegido. Sobresaliente.

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Durante “Take This Life” tuvo un problema con una de sus baquetas, la cual le estaba originando la correspondiente herida en uno de sus dedos. Fue terminar la canción y lanzar a tomar por saco la baqueta hacia un lateral, afortunadamente no pilló a nadie por el camino 🙂 .

Anécdotas aparte, el concierto continuaba por unos derroteros excelentes, la sala cada vez presentaba un mejor aspecto de público y el ambiente se iba caldeando cada vez más.

Se tenía 45 minutos para darlo todo, así que esos 45 minutos los aprovecharon a tope, siguieron sin más dilación “Circle of Time”, que fue el tercer tema de la tarde y este sí que sonó a gloria bendita, con respecto al disco decir que cambiaron la estructura de los solos, ya que en el disco uno de esos solos corre a cargo de Robert Rodrigo, y supongo que para diferenciarlo, David se encargó de hacer diferente esa parte. Decir como curiosidad que Robert estaba entre el público, y que para mí hubiese sido todo un puntazo que hubiese subido al escenario para colaborar en la canción, tal y como lo hizo en el estudio. Por pedir…

Siguieron a toda pastilla con la rapidísima “No Escape”, con un Iñaki excelso en potencia y actitud y con un bajo y una batería totalmente demoledoras, aparte de un David Villarreal perfecto con su guitarra. El sonido seguía acompañando y la música que salía de la Bilborock era caviar para las orejas.

Servidor estaba tan metido en el concierto que ya no recuerda en qué parte de éste se hicieron las presentaciones, pero qué mas da, aquello continuaba con “Broken”, uno de los mejores temas ejecutados. Poderoso, contundente, con un David espectacular en sus ejecuciones y con un Miguel Manjón disfrutando y llenando el escenario con su bajo. Perdonad que sea tan cargante con los calificativos, pero es que por fin estaba viendo a esta banda con las condiciones que mandan las escrituras.

Como digo, tenían sólo 45 minutos y todo era seguido, sin pausas, eso sí, con la sensación de que aquello se nos iba a pasar en un abrir y cerrar de ojos, y de que nos quedaríamos con ganas de mucho más, como así fue.

El concierto estaba dando carpetazo continuando con la melódica “Life in a Showcase” y con la un poco más oscura “Fallen Angel”, en ésta los samplers volvieron a estar un poco más altos y deslucieron un poco el tema, pero ahí estuvo David para con su guitarra hacernos olvidar el pequeño lunar. Como digo, aquello llegaba a su fin, y como no podía ser de otro modo lo concluyeron con la espectacular “Isolated”, tema de su segundo “vídeo-single” y que fue ejecutada de forma atronadora por parte de todos los músicos. El mejor tema sin lugar a dudas. Sonó perfecto, sin fisuras, con un solo por parte de David que hizo que se me cayeran las muelas al suelo. En definitiva, que cerraron el bolo dejándonos en todo lo mas alto, y a ver quién nos bajaba de ahí.

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Sólo me queda darles mi enhorabuena desde aquí tanto a David Villarreal, como a Iñaki Lazcano, los artífices de toda esta música, enhorabuena por ese disco debut, enhorabuena por esa perseverancia y cabezonería de seguir sacando adelante a Coffeinne y enhorabuena por hacerme disfrutar (que al fin y al cabo es de lo que se trata) con su música.

Y por último, también reseñar que espero y deseo que las otras dos patas del banco en forma de base rítmica continúen en este proyecto que tanta calidad posee. Con ellos dos, esa calidad sube más arriba aún.

Bittorro

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