LA MATANZA DE TEXAS (1974)

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Capítulo 1. Siglo XVI.

Alexander Sawney Bean nació cerca de Edimburgo, Escocia. Su padre era una especie de obrero y tuvo una infancia normal, después Sawney se dedicó al mismo oficio de su progenitor. Pero Sawney era bastante gandul y no se le daba bien esa faena, bueno, no se le daba bien ninguna. La cosa fue empeorando cuando se lió con una mujer de nombre Agnes Douglas, que tenía una forma de pensar bastante perversa. Ambos decidieron abandonar a sus respectivas familias e irse a vivir a una cueva en plan hippie en la costa Bannane Head, cerca de Galloway.

En ese sitio lo que decidieron era follar como conejos, bueno, como todos sabemos en esas épocas no había televisión, mucho menos internet y sobretodo el whatsapp, y como he comentado antes la parejita alegre no querían trabajar, por lo tanto las horas muertas las tenían que pasar de alguna forma, ¿no? De esas mete-saca sessions llegaron a procrear 8 hijos y 6 hijas, y mediante el incesto llegaron a tener 18 nietos y 14 nietas.

Los Bean subsistieron durante mucho tiempo atacando y asaltando a los viajeros que pasaban por la zona de noche. Las víctimas del clan Bean eran asesinadas y llevadas a la cueva, donde sus cuerpos eran devorados por los miembros de la familia. Los restos eran generalmente arrojados al mar y las olas arrastraban dichas partes humanas, depositándose en playas cercanas para horror de los pobladores que vivían en los aledaños de las mismas.

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Su sistema de ataque y de selección de víctimas era este: algunas veces atacaban de cuatro a seis viajeros al mismo tiempo si iban a pie, pero nunca a más de dos si iban a caballo. Eran tan precavidos que tendían dos emboscadas, una delante de la otra, para evitar que alguno de los atacados pudiera escapar por si se había librado de los primeros asaltantes. A raíz de tantas desapariciones y tanto encuentro de cadáveres, la gente estaba acojonada ante tales hechos, y fueron enviando espías y guardias a aquellos lugares para ver si encontraban alguna respuesta para esas macabras preguntas; la mayoría de ellos no regresaron, y los que lo hicieron, después de llevar a cabo minuciosas investigaciones y pesquisas, no pudieron dar con las causas de aquellos misteriosos sucesos.

La buena racha de los Bean terminó cuando atacaron a un matrimonio; si bien la esposa murió en el combate, el marido consiguió hacerles frente exitosamente con su espada y su pistola, y logró mantenerlos a raya hasta que apareció un grupo de viajantes y los Beans debieron huír. En el transcurso de la lucha la pobre mujer cayó del caballo, e inmediatamente fue asesinada ante los ojos de su marido, ya que las mujeres caníbales que estaban en el grupo de asalto la degollaron y empezaron a chupar su sangre con tanto placer como si fuera vino; después le abrieron el vientre y le sacaron las entrañas. El horrendo espectáculo hizo que el hombre redoblara sus esfuerzos por defenderse, sabedor de que si caía en manos de sus enemigos correría la misma suerte.

Como he comentado antes, la suerte se puso del lado de él, y mientras luchaba desesperadamente se presentaba un grupo de veinte o treinta hombres que iban de paso; ante partida tan numerosa, Sawney Bean y su sanguinario clan decidieron retirarse a su madriguera, cruzando un tupido bosque.

Habiendo sido revelada su existencia al mundo, no pasó mucho tiempo hasta que el propio rey de Escocia, James VI, tomase cartas en el asunto y encabezase una partida de cuatrocientos hombres que logró localizar la cueva del clan Bean.

De ella encontraron piernas, brazos, manos y pies de hombres, mujeres y niños colgaban en ristras, puestos a secar; había muchos miembros en escabeche, y una gran masa de monedas de oro y de plata, relojes, anillos, espadas, vestidos de todas clases y otros muchos objetos que habían pertenecido a las personas asesinadas.

Los 48 miembros de la familia fueron capturados vivos y llevados primero a Edimburgo y luego a Glasgow, donde fueron ejecutados sin juicio. A los hombres se les cortaron las manos, pies y genitales, dejándoles desangrarse hasta la muerte. A las mujeres se las hizo ver el suplicio de los varones y luego se las quemó vivas. Si bien las crónicas no hablan de la edad de los Bean, si uno toma en cuenta que estuvieron “apenas” 25 años escondidos en la cueva, es más que probable que entre los ejecutados haya habido niños. Murieron sin dar la menor señal de arrepentimiento; por el contrario, mientras les quedó un hálito de vida, profirieron las más horribles maldiciones y blasfemias.

En el cercano pueblo de Girvan también hay una leyenda que habla de una mujer, hija mayor de Sawney, que abandonó la cueva y se instaló en aquella localidad, siendo aparentemente una ciudadana muy respetada. No obstante, cuando se descubrió la existencia del clan Bean, los aldeanos se enteraron de que la mujer era parte de la infame familia y la ahorcaron en un árbol que ella misma había plantado. La leyenda afirma que quien se para debajo de aquella planta, conocida como el Árbol Peludo, puede escuchar el sonido del cuerpo de la hija de Sawney Bean balanceándose.

Desdichadamente se desconoce la ubicación del Árbol Peludo, aunque actualmente se están llevando a cabo dos investigaciones para descubrirla y así atraer más turistas a Girvan. Las leyendas urbanas hablan que el clan Bean se habían cargado cerca de 1000 personas.

Capítulo 2. Siglo XX.

Edward Theodore Gein, también llamado el asesino de Plainfield, fue interrogado por la policía de Wisconsin, debido a la desaparición del Bernice Worden, dependienta y dueña de la ferretería; encontraron el cuerpo de la malograda Bernice colgada de los tobillos, decapitada y abierta por el torso. Ed Gein asesinaba a Bernice Worden, disparándole una bala con su viejo rifle de caza del calibre 22. También en esta ocasión se llevó el cadáver en la furgoneta, dejando el suelo del local encharcado de sangre. Pero esta vez habría un testigo, un espectador mudo. El libro de contabilidad de la tienda. En su última anotación figuraba el nombre de Ed Gein, a quién habría vendido su último anticongelante.

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Entre otros macabros hallazgos que la policía encontró en su casa: diez cabezas de mujer a las que les había quitado la parte superior, pantallas de lámparas y asientos hechos de piel humana, platos de sopa hechos con calaveras, más calaveras en los postes de su cama, órganos humanos en el frigorífico, un collar de labios humanos, una caja de zapatos con nueve vaginas, en el interior de su casa de madera 9 máscaras confeccionadas con tiras de piel procedentes de auténticos rostros humanos y con los cráneos colgados; todas conservaban el pelo y muchos más objetos hechos de partes de cuerpos humanos. Todos estos objetos fueron fotografiados y destruidos.

En el interrogatorio, Gein decía que él robaba tumbas de gente que fallecía recientemente y se las llevaba a su casa. Muchos de los cuerpos que robaba eran de gente conocida que el se enteraba de su fallecimiento por el periódico. Se le fue declarado enfermo mental y sólo le probaron dos asesinatos, el de una camarera y obviamente el de la dueña de la ferretería. Mucha gente decía que siempre que iba al bar donde trabajaba la camarera estaba en un fondo solitario y mirándola fijamente.

Mientras Ed Gein se encontraba detenido, su casa ardió hasta los cimientos, seguramente a causa de un incendio provocado. Su furgoneta fue subastada y el comprador hizo negocio con ella llevándola de tour por varias ciudades, y cobrando por ver su interior lleno de sangre y restos humanos.

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La causa principal de la enfermedad mental de Gein fue su madre, fanática religiosa y ser posesivo, ya que no dejaba a Gein relacionarse con gente y le mantenía encerrado en la casa. Su padre también era un pieza, ya que estaba todo el rato borracho. Con ese cuadro se sabía que Ed no iba a salir bien parado. Los psicólogos supusieron que se trataba de un caso de “Complejo de Edipo”, que Gein estaba enamorado de su madre y que a raíz de su muerte se obsesionó en buscar a alguien que la sustituyera, pues se encontró un extraordinario parecido entre sus víctimas y la madre. De niño buscaba el amor de su madre de manera obsesiva, que le era negado una y otra vez, fue así como en su mente se desarrolló una nueva personalidad, un Ed que odiaba a la mujer.

Capítulo 3. La película.

Estos dos episodios que he puesto sirven para documentar y ambientar un poco cuál fue el origen de una de las pelis de terror definitivas de la historia del cine, “La Matanza de Texas”, ya que tanto de las vidas del clan Bean como de la de Ed Gein se ha creado un género, y a su vez unas cuantas películas de dicho género. Además de “La Matanza de Texas”, también salieron “Psicosis” o “Las Colinas Tienen Ojos”, por enumerar algunas. Toda la película se rodó en Austin, pueblo donde nació Tobe Hopper, el director de la peli.

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Tobe Hooper fue profesor de Técnica Cinematográfica en la Universidad de Texas durante los años 60. El casting para la película se organizó entre los profesores y el alumnado de esa misma universidad. Lo curioso fue de dónde provinieron algunos fondos económicos de la película, nada más y nada menos de los beneficios que generó la película “Deep Throat”, lo que podíamos decir el inicio del cine x y una de las primeras pelis porno que se exhibió en salas de cine.

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El personaje que encarnaba a Cara de Cuero/Leatherface, Gunnar Hansen, llevaba alzas para parecer más alto, de ahí que no cupiera por las puertas y tuviera que agacharse. Además, los dientes de Cara de Cuero eran una prótesis que hizo el dentista de Gunnar Hansen. Tobe Hooper permitió a Gunnar desarrollar su personaje libremente. Este segundo decidió que sería un retrasado mental que ni siquiera aprendió a hablar, por ello visitó una institución mental para aprender a moverse y hablar como tal. Nunca se reveló la marca de la sierra eléctrica para no tener problemas legales, además de no motivar a ciertos lunáticos a comprar dicha marca. Se llegaron a hacer 3 máscaras para el personaje.

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Muchas de las heridas de Gunnar fueron reales, debidas a que no podía ver lo suficiente tras la máscara. Eso llegó a crear mucho pánico en el rodaje, ya que mucha gente del mismo podía ser presa de algún accidente, ya que la sierra eléctrica era de verdad. La ropa de Gunnar Hanssen no se lavó en el mes que duró el rodaje para no modificar nada (la llevaba puesta 16 horas diarias).

El personaje del abuelo lo hizo un chico de 18 años, en el que se sometió a un maquillaje de 36 horas (se tuvo que hacer todas las escenas en una sesión, obviamente). Los actores Marilyn Burns (Sally) y Paul A. Partain (Franklin) se llevaban tan mal en la vida real como en la película, lo que supuso una ventaja a la hora de rodar. Para contribuir al resultado final del largometraje, Robert Burns (director artístico) utilizó restos de vacas muertas, acentuando más el tono pseudo-realista/documental del film. Los esqueletos de la casa de Cara de Cuero son reales, la razón es que eran más baratos que los sintéticos.

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Muchos habitantes de Texas fueron aterrorizados con el comienzo de la película, ya que pensaron que se trataba de una película basada en hechos reales. En su estreno mundial, mientras se proyectaba la película, en la sala entraba un hombre disfrazado de Leatherface amenazando a los espectadores con una motosierra, lo que provocó infartos y denuncias. La película se mantuvo durante un año entero en determinados cines norteamericanos. El presupuesto fue de 140.000 dólares, y recaudó 50 millones de dólares en todo el mundo. Después del éxito, una segunda parte infumable y una tercera y cuarta parte que no he que querido perder el tiempo en ellas, además de un remake y una precuela que tampoco he tenido el gusto, o no, de conocerlas.

Saints In Hell

(Publicado originalmente en ROCKSCALEXTRIC durante el tercer lustro de la era 2000)

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