Moonspell, disco y gira

Os recordamos que este próximo viernes 3 de noviembre nuestros vecinos lusitanos Moonspell estrenan disco (“1755”, Napalm Records) y comienzan gira española, estas son las fechas escogidas:

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De momento llevamos escuchados 3 temas de adelanto del álbum, “Todos Os Santos”, “Evento” y el más reciente “In Tremor Dei”, del que acaban de editar el siguiente videoclip:

La cosa promete y mucho, ya estamos deseando poder hacernos con la copia íntegra del trabajo y degustar al completo lo que será sin duda uno de los discos del año. Más info en:

https://www.moonspell.rastilho.com/https://www.facebook.com/moonspellband/

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In Flames – Whoracle (1997)

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20 años de la edición de “Whoracle”, y parece que fue ayer. Un disco continuista con respecto a su predecesor, “The Jester Race” (grabado y editado en 1995 y publicado en 1996), pero a su vez evolucionista en la trayectoria de la banda, como se comprobaría a la postre. Death Metal y Heavy Metal se daban la mano de pleno, con ligeros toques Prog por aquí y Pop-Folk por allá, para conformar en conjunto uno de los pilares básicos para entender hoy en día lo que en su momento empezaron bandas como Led Zeppelin o Black Sabbath, y después continuaron otras como Judas Priest o Iron Maiden. Dos décadas después nos sigue pareciendo igual de importante o más que en su momento, época crucial de la prostitución musical para los que por aquí escribimos, donde ya nos supo a gloria bendita. Satán lo tenga en su gloria.

Bubbath

Tras un Mini CD de adelanto llamado “Black-Ash Inheritance”, el cual contenía un tema inédito, uno de adelanto de este álbum, un medley acústico de temas del segundo disco más una versión en directo del tema del primer disco “Behind Space”, In Flames nos presentan su tercer disco.

Y qué decir de él, pues que estos DIOSES suecos la han vuelto a liar, y de qué manera. Si pensabas que “The Jester Race” ya era algo grande, aquí tienes un álbum que está a su misma altura sin lugar a dudas.

Desde el inicial “Jotun”, del cual han realizado un videoclip con imágenes en directo muy bueno, donde las melodías que se marcan Jesper y Glenn quedarán inmortalizadas en tu cabeza para el resto de tu vida, pasando por “Food For The Gods”, “Morphing Into Primal”, “Episode 666” (tema ya incluido en la recopilación de su sello “Death… Is Just The Beginning IV”, aquí en otra versión), hasta el final con el tema instrumental “Whoracle”, te das cuenta de que In Flames rozan la perfección en cada uno de sus temas.

La pregunta que me viene ahora es que, habiendo logrado dos obras maestras tales como “The Jester Race” o “Whoracle”, ¿qué lograrán con discos posteriores? Sin un ápice de duda In Flames son lo cumbre, lo más.

Mantas

(Publicado originalmente en el fanzine número 2 de BATTLE HYMNS, en algún momento de 1998)

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Un paseo por la oscuridad…

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La banda germana está de máxima actualidad por su ya consabida gira de reunión con sus dos míticos ex componentes, Michael Kiske (voz) y Kai Hansen (guitarra/voz), que playbacks y catarros al margen ya están haciendo las delicias de los fans más acérrimos de la banda allá por tierras latinoamericanas (en España los tendremos el próximo 9 de diciembre). Pero históricamente no todo fue de color de rosa para el grupo de la calabaza, aunque parezca mentira, para la banda de Happy Metal por excelencia hubo tiempos de auténtica oscuridad, y hoy los queremos recordar con agrado e incluso con cierta nostalgia. Señoras y señores, con ustedes…

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HELLOWEEN – The Dark Ride (2000)

A estas alturas, Helloween son considerados como una de esas bandas clásicas de Heavy Metal que han influenciado a muchas de las actuales estrellas de la escena europea. Lo que resulta más extraño, puesto que el calificativo de clásicos es más que merecido, es que todo aquel que habla de estos alemanes lo hace en pasado, refiriéndose a la época “Keeper of the seven keys” o, lo que es lo mismo, al dúo Hansen-Kiske. Si bien el primero sigue dedicándose con sus Gamma Ray exitosamente al estilo del que él mismo fue pionero, el segundo nos regala alguna aparición estelar de lustro en lustro (léase “Land of the free” o actualmente Avantasia). ¿Y qué nos queda de los actuales Helloween? Cuatro discazos en estudio desde 1994 con la nueva formación, liderada por un Andi Deris que ha demostrado aportar su propio carácter al sonido del grupo y que merece un reconocimiento general por parte de todos. Desde aquel increíble “Master of the rings”, Helloween han consolidado un estilo que, además de englobar sus antiguas estructuras, se ha enriquecido con matices hard rockeros que los diferencian de la media. A partes iguales se reparte la lista de canciones que conforman este trabajo, grabado en Tenerife y producido por el afamado Roy Z. Por un lado, “Mr. Torture”, que sirve de apertura, “All over the nations” y “We damn the night” son buenas muestras de ese metal alemán clásico caracterizado por combinar melodía y velocidad con un resultado impecable y unos estribillos pegadizos que a coro se convierten en verdaderos himnos.

Por otro lado, tenemos una mayor variedad. Y ésta viene de la mano de “If I could fly”, cuya base es propia de los primigenios Pink Cream 69 de Deris y que incorpora un detalle de teclados propio de bandas góticas muy sugerente, “Escalation 666”, un tema de atmósfera densa y oscura con un estribillo grandioso, “The departed”, una de las piezas más originales que jamás hayan compuesto gracias a una estructura más parecida a la de unos Paradise Lost que al heavy ochentero, y “I live for your pain”, en mi opinión, el mejor tema del álbum, el cual recoge la frescura y fuerza que describe la etapa actual de Helloween. El lado más emotivo viene reflejado en “Immortal”, una canción épica llena de sentimiento y con una letra preciosa.

“The dark ride” es el trabajo más heterogéneo de la carrera de los germanos, contrariamente a aquellas críticas que lo asimilan a los “Keepers”. Es éste la demostración perfecta de la calidad que poseen y, sobre todo, la confirmación de gran banda que no necesita vivir del pasado para seguir con la cabeza bien alta.

J. A. Puerta 

 

HELLOWEEN + BLAZE

Jueves 29 de marzo de 2001, Sala Republicca (Mislata, Valencia)

Lamentablemente llegamos tarde al evento (por las mismas razones de siempre, tiempo justo y alguna que otra confusión en carretera), y digo lamentablemente porque lo poco que pude ver del show de BLAZE fue sorprendentemente brutal. Cuando entramos a la sala estaban descargando (más bien acabando) “When Two Worlds Collide”, tema extraído de “Virtual XI”, segundo y último álbum de Maiden con Blaze como vocalista. Me sorprendió sobremanera la banda que acompaña a Blaze; si bien el bueno de Bailey sigue más o menos como siempre (con su inseparable gorra y su escasa vocación de frontman, con unos gestos más propios de un títere que de un cantante de Heavy Metal), la banda que le acompaña es sinceramente letal, con una ejecución digna de elogio y con una fuerza descomunal (vaya sección rítmica, señores). “The Brave” sonó demoledora, a auténtico trallazo Power Metal, a la cual siguió otro tema de la etapa de Blaze con la doncella, el ya semiclásico “Man On The Edge”, perfectamente ejecutado y más enérgico si cabe que el interpretado por la banda de Mr. Harris. Y para cerrar “Born As A Stranger”, uno de los temas ‘bandera’ de ese trabajo llamado “Silicon Messiah”. Un notable alto para Blaze, aunque sigo pensando que debería acudir a unas cuantas clases de interpretación.

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En cuanto a Helloween, la banda empezó con un cuarto de hora de antelación (la verdad es que parecía que esta noche todo el mundo tuviera prisa por irse), la cual estaría sobre el escenario una hora y media aproximadamente. Tras “Beyond The Portal”, la intro que abre su último trabajo, comenzaron los primeros acordes de “Power” para sorpresa del personal, ya que lo más normal es que abran con algún tema nuevo, la cual interpretaron más ralentizada de lo habitual. Seguidamente y sin pausa alguna descargan, ahora sí, “Salvation”, uno de los temas que componen su más reciente “The Dark Ride”. Tras ésta Andi Deris se dirige al público, con los saludos y presentaciones correspondientes y haciendo gala de un mínimo español (como ya sabréis el germano tiene residencia en Tenerife), el cual prometió mejorar para la siguiente gira (nos aseguró estar dando clases, aunque también bromeó con que el español de las Canarias es ligeramente distinto).

“I Live For Your Pain” les quedó bastante bien, al que siguió “Mr. Torture”, que Andi introdujo como “un tema que habla sobre látigos, cadenas, etc.”. Y a continuación uno de los temas siempre esperados, “esta canción habla de algo que vuela por el cielo” comentó Andi, y por supuesto se trataba de “Eagle Fly Free”. “Escalation 666”, uno de los temas más oscuros y densos de “The Dark Ride” (con cuernos incluidos por parte de Andi Deris) dio paso a “Steel Tormentor”, tema que se encarga de presentar Roland, el cual hace mención a los coches españoles y se permite el lujo de bromear un rato con los asistentes.

“The Departed (Sun Is Going Down)” es curiosamente fundida con “I Want Out”, otra explosión que pone de nuevo en pie al personal (aunque, sinceramente, nada que ver con tiempos pasados). Uno de los platos fuertes de la noche, al menos para mi gusto, fue el extenso “Revelation”, donde Roland Grapow demuestra su valía como guitarra solista y la banda hace gala de su faceta más dura, con Markus y Uli llevando el grueso del sonido y Michael Weikath acompañando perfectamente a Roland, siempre con esa imagen sarcástica y burlesca que le ha acompañado durante todos estos años. Según Roland, “esta noche no habrá “Future World””, increpando a los asistentes a insultarle (siempre de buen rollo, claro) y haciéndose de ‘rogar’ hasta que, finalmente, comienzan a sonar los primeros acordes del tan ansiado clásico de la banda.

“Mirror Mirror” es otro de los temas nuevos que cae, así como el largo “The Dark Ride”, tras el cual abandonan el escenario. Tras los acostumbrados ruegos del respetable salen para hacer un único bis, que no es otro que “Dr. Stein” (de nuevo vuelven a quedarse fuera un montón de temas clásicos en la historia del grupo, aunque esta noche podemos incluso hablar de discos, como es el caso de “Walls Of Jericho” o “Master Of The Rings”, obviados totalmente). En cuanto a la valoración global de la actuación de los alemanes he de decir que fue una actuación correcta, si bien han tenido momentos y actuaciones mucho mejores. Puede que el calor infernal de la sala hiciera su mella, ya que si nosotros pasamos un calor agobiante, ellos con los focos y demás… (de ahí el que no hubiera más bises, ni insistencia por parte de la peña, la verdad).

En definitiva, otro concierto más a nuestras espaldas, que si bien no va a pasar a los anales de la Historia sí mantiene la llama encendida. Como bien dicen los Hammerfall en su último disco, we keep the flame burning.

Bubba

(Publicado originalmente en THE SENTINEL WEB MAG durante el primer lustro de la era 2000)

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Y la Tierra se congeló…

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Esta vez sí. Desde que estos yankees se dejaran caer por aquí acompañando a los alemanes Blind Guardian en la gira promocional de “Something Wicked…” no habíamos tenido oportunidad de volveros a ver, y las expectativas que nos dejaron los cortos pero intensísimos shows que ofrecieron por aquel entonces (noviembre del 98) hacían que, al menos en mi caso, contásemos los días para ver un concierto “completo” de la banda y un set-list algo más extenso que el propio de un grupo telonero. Decir que el grupo tenía previsto realizar la gira por nuestro país el pasado mes de septiembre (como bien anuncian las entradas), pero finalmente fue pospuesta debido a la suculenta oferta de girar por los States junto a Megadeth y Judas Priest.

Lo cierto es que dichas expectativas se vieron algo afectadas, ya que si bien las informaciones acerca de las descargas en Barcelona y Bergara eran más que satisfactorias, las de Madrid no lo eran tanto (cambio de sala a última hora y los correspondientes problemas que ello acarrea, show recortado, etc.). Pero gracias al cielo los desajustes del día anterior no se hicieron extensibles al siguiente, y es más, me da que en Valencia tuvimos un “plus” añadido de energía y calidad, quizá por el mal sabor de boca de la noche anterior. Una lástima que los de la capi no pudiesen disfrutar de un show como el que presenciamos los valencianos.

Llegábamos a los aledaños del recinto aproximadamente a las 20:00 h. (ni pérdidas, ni percances… ¡aleluya!) mis colegas Santos (Santaje), Marcos (nuestro fotógrafo particular) y un servidor, donde habíamos quedado con otro de nuestros más asiduos foreros, el amigo Héctor (alias Dark Avenger), un tipo majo a más no poder con el que enseguida entablamos amistad.

Una vez dentro de la sala se podía apreciar que efectivamente era martes, y que Iced Earth, pese a haber crecido, siguen sin ser Iron Maiden, Megadeth o Judas Priest. Pues nada, una visual al escenario, el cual estaba cubierto por una cortina blanca (con lo cual poco pudimos ver), y directos a nuestro segundo hogar, o sea, la barra. Breve visita también al puesto de merchandising (donde predominaban las camisetas temáticas de “Horror Show”, Damien, el hombre lobo, Drácula…) y a ocupar posiciones, que esto empieza.

Como bien anunciaban los “boletos”, a las 21:00 h. se apagan las luces y se abre la susodicha cortina. Suenan los primeros acordes de “Iced Earth” y ¡zas!, explosión pirotécnica y ya tenemos a la banda correteando por el escenario. Enseguida comprendo un tanto al Schaffer por el hecho de negarse a tocar en una sala como la Arena de Madrid. El montaje de escenario que llevan, pese a no ser del calibre de un “World Slavery Tour”, requiere de un mínimo de espacio, ya que está compuesto por varios telones (al fondo y a ambos lados), un gran logo del grupo encima, sendas rampas a los lados, pirotecnia, etc.

Decir para el que no lo sepa que el concierto se divide en tres partes: la primera comprende material de los tres primeros álbumes (“Iced Earth”, “Night Of The Stormrider”, “Burnt Offerings”), la segunda de “Dark Saga” y “Something Wicked…”, y la tercera y última está dedicada enteramente a su reciente “Horror Show”.

Pues bien, siguiendo con lo que es el primer bloque decir que los telones que aparecen decorando el escenario son de apariencia metálica (la verdad es que también parecía piedra, pero en fin), y la banda aparece ataviada de tejanos y chaquetas vaqueras, es decir, arreglaos pero informales. A continuación un cañón, sin duda uno de mis temas favoritos de la banda, “Pure Evil”, donde las miradas ya se empiezan a centrar en la mastodóntica muñeca del Schaffer (¿Dónde está la B.C. Rich? Eso más bien parece una Kramer…) y en los alaridos de Matthew Barlow, todo un portento. Por cierto, acompañándoles están Richard Christy tras los parches (sin florituras pero efectivo a más no poder y con una pegada brutal), Larry Tarnowski a la guitarra solista y James MacDonough al bajo y a los tatuajes (una mezcla de Steve Harris y Markus Grosskopf muy lograda). En el inicio alguna guitarra se pierde por instantes, pero salvo eso todo perfecto.

Y siguen con “Brainwashed”, que si mal no recuerdo es la única representación de “Burnt Offerings”. Pero el orgasmo sonoro llega con “Angels Holocaust”, con ese comienzo a lo Carmina Burana, que deja al respetable con la boca abierta. Jon vuelve a hacer gala de nuevo de esos esos destripantes riffs, al triple de revoluciones que cualquier thrasher al uso y Matt que sacude con su luenga cabellera a las primeras filas. Impresionante. Tras esto Matthew abandona el escenario y en su lugar colocan un micro de pie, donde se postra Jon Schaffer para descargar “Stormrider”. Los cuellos empiezan a resentirse.

A todo esto me giro para echar una visual a la sala, y sorprendentemente se han ido llenando huecos como por arte de magia, aunque ni de lejos podemos hablar de lleno, ni siquiera cómodo. Y Matt que vuelve para descargar otro de mis favoritos, “The Path I Choose”. ¡Joder, esto suena como en disco! Cierran finalmente la primera entrega con “Travel In Stygian” y “Curse The Sky”, esta última la cual parece no volverán a hacer en directo. Pues eso, corren el velo y nosotros corremos al bar.

A escasos 10 minutos la banda vuelve, y una vez se abre la cortina comprobamos los cambios: aire egipcio en los telones y cuero negro en la piel de los músicos. Y esto arranca con “Burning Times”, y como su nombre indica, un par de llamas franquean a Matt en la parte alta del escenario. Lo más, eso es una puesta en escena. “Vengeance Is Mine” nos atruena con un constante doble bombo, y en “Stand Alone” Barlow nos incita a levantar el puño, y nosotros picamos. De lo mejor de este bloque, al menos para mí, sin duda “The Hunter”, pedazo de tema y pedazo de ejecución.

Un roadie coloca a la izquierda de la palestra una guitarra acústica apoyada en un pie, y ya nos imaginamos que es el momento de “Watching Over Me”, que Matt presenta como un tema muy especial para Jon Schaffer y que va dedicado a un amigo fallecido del corpulento guitarrista. Y como no podía ser de otra forma se nos pone la piel de gallina con eso de “I feel it once again, it’s overwhelming me, his spirit like the wind, an angel guarding me…”.

No falta la instrumental “1776”, que introducen como un tema dedicado a la patria que les vio nacer, que me recuerda horrores al “Transylvania” de Maiden, el cual por cierto tampoco faltó, aunque todavía no es el momento. Otro de los momentos emotivos es el “I Died For You”, extraído de “Dark Saga” y dedicado al cómic Spawn, con una letra preciosista y una música que le viene que ni pintá. Qué buena.

Y cerrando el bloque dos obras magnas, que no son sino las 2 trilogías que cierran ambos discos: “The Suffering” (“Scarred”, “Slave To Dark” y “A Question Of Heaven”) y “Something Wicked” (“Prophecy”, “Birth Of The Wicked” y “The Coming Curse”). Sin comentarios. Y tras esto, la pausa (última, claro). Últimas rondas y última parte.

La cortina vuelve a correrse (…qué guarretes que sois…), y aparecen, si la memoria no me falla, Drácula, el Hombre Lobo, Damien y la Momia estampados en los telones. Y lo curioso es que al sonar el tema en cuestión se ilumina la correspondiente figura (cómo molan todas esas tonterías, je je). Por su parte, el grupo ha vuelto a cambiarse de indumentaria, y esta vez aparecen con túnicas, capas y demás atuendos fúnebres, muy acordes con la temática del show. Abren el bloque con un atronador “Wolf”, donde Richard Christy se muestra soberbio. Mathew Barlow nos pregunta si estamos listos para el “show del horror”, e inmediatamente James introduce “Damien” con su bajo, esta vez púa en mano (quizá para darle más nitidez y precisión al sonido).

“Jekyll & Hyde” nos demuestra un sonido más maduro, y “Frankenstein” nos vuelve a subir la adrenalina con eso de “I got to know the meaning of life…”. Y llega uno de los momentos semi-esperados, aunque no seguros: ese pedazo de “Transylvania”, en la que Barlow abandona el escenario (para ponerse la botella de oxígeno, supongo, porque vaya tela…), con guiño a “The Trooper” en la parte final incluido. Para sacársela. Y como broche final un “Jack” demoledor y un “Dracula” quizá un tanto deslucido, debido a lo alto que canta Matthew el tema, y a esas alturas de concierto… Final apoteósico, despedida y cierre. Y todavía había gente que quería bises. ¿Estáis locos?

Pues eso fue lo que dio de sí el evento. Seguidamente asalto a la gasolinera de las inmediaciones por parte de las hordas metaleras (los de la estación tuvieron que flipar) para repostar en todos los sentidos y pa casita, que al día siguiente hay faena (y mucha). Sin duda un concierto memorable en todos los sentidos (puntualidad, espectacularidad, sonido, repertorio, duración… ¡todo!), y ya no se me ocurre nada más que decir. Ah, sí… ¡recordádmelo para el foroferéndum de este año!

Bubba

(Publicado originalmente en THE SENTINEL WEB MAG durante el primer lustro de la era 2000)

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Alicia en miniatura

Podría tratarse de trabajos menores, pero los tres minis que publicaron Alice In Chains son algo más que eso. Mucho más…

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«We Die Young» (1990)

O cómo pasar de glammies a grungies en tres años. La punta del iceberg de «Facelift» mostraba unas cartas nada desdeñables. Un día, de camino al local de ensayo, Cantrell vio, en un lado de la calle, a un grupo de chavales de apenas diez años traficando con drogas. El impacto de aquella imagen le sirvió en bandeja la letra de «We die young» y una pieza precisa llamada a convertirse en single de adelanto de su debut. Ésta venía acompañada por «It ain’t like that» y la inédita «Killing yourself» que luego se incluyera en la caja «Music bank». De los tres EPs es posiblemente el que menos interés revista por su naturaleza de simple anticipo, ya que siempre será preferible echar mano del larga duración que lo sucedió. En todo caso, más de un coleccionista desearía tener en su estantería una copia de esta rareza difícilmente localizable en el mercado.

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«SAP» (1992)

La historia que se esconde detrás de la gestación de «SAP» es extravagante donde las haya. La idea de entrar en el estudio fue de Sean Kinney, quien tuvo un sueño premonitorio: el grupo al completo en una rueda de prensa presentando un EP con este título. Al parecer, a Kinney le hizo gracia el nombre porque ‘sonaba un tanto estúpido’. No tardó en contárselo a sus compañeros y Cantrell no lo dudó un instante. Se metieron en los London Bridge Studios con Rick Parashar e inmortalizaron cinco temas en un ambiente distendido y relajado: la terapia perfecta para olvidar meses de gira y duro trabajo de promoción de «Facelift» con recompensa en forma de disco de oro (la máxima de «todo vale con tal de hacerte oír y estar en el tinglado» debió aplicarla severamente Columbia al meterlos en paquetes tan variopintos como el Clash of the Titans o de falsos sparrings para Megadeth, Iggy Pop, Poison o Van Halen).

Este origen onírico se desvanece cuando abordamos su contenido: cotidiano, mundano, familiar, pero con el giro pesimista característico. En «Brother» encontramos el germen de «Rooster», aunque esta vez Cantrell dedique el texto a su hermano menor en un afán de subsanar el alejamiento de seis años de silencio entre ambos, y una de las mejores interpretaciones vocales a dúo de Layne y el guitarrista, cuyas gargantas se funden en una sola en un estribillo inolvidable. «Get me wrong», el otro tesoro que escondían para la ocasión y la película «Clerks», relata el nulo futuro de cualquier relación pasajera con intenciones opuestas. «Am I inside» retoma los textos introvertidos, alcanzando lo musical al evocar el halo de oscuridad de «Love, hate, love» o «I can’t remember» de manera sutil (el predominio de lo estrictamente acústico tiene todo que ver aquí). El apartado de colaboraciones de «Right turn», con Chris Cornell (Soundgarden) y Mark Arm (Mudhoney), hace de esta grabación algo especial y es una pena que estos Alice Mudgarden (así firman el tema) queden en anécdota por lo histórico del encuentro (aunque ni sus propios protagonistas fuesen del todo conscientes por entonces). 

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«Jar Of Flies» (1994)

…O la quintaesencia, con permiso de «Dirt». O sin él también. Al fin y al cabo, «Jar of flies» respira otro aire, más sosegado, no tan opresivo como el de la obra maestra de los de Seattle. La temática no ha cambiado, pero el enfoque es distinto. El cuarteto de apertura es el mejor exponente de las diferencias que lo separan de «Dirt». En fondo, «Rotten apple» y «Nutshell», donde Layne Staley desnuda su alma, muestra su lado melancólico, el de alguien apesadumbrado por una adicción que no le permite vivir y disfrutar como los demás. Es la otra cara de la moneda, el opuesto de «Junkhead». En forma, por un lado, «No excuses», el tema más popero del catálogo de Alice In Chains, el mismo que R.E.M. hubiesen querido para sí mismos y no han sabido componer desde «Out of time». Es tan sumamente delicado que en formato eléctrico pierde muchos puntos, siendo la versión grabada para el «Unplugged» la que se lleva el gato al agua. Por otro lado, «I stay away», recargada con incrustaciones orquestales inéditas en la banda. «Jar of flies» fue el primer lanzamiento oficial con Mike Inez al bajo.

Éste ya había grabado los dos títulos que el grupo aportara al film «The last action hero»: «What the hell have I» y «A littlebitter». Pero fue en este mini donde se involucró en tareas de composición, cofirmando la música de cuatro de los siete cortes que contiene. Alcanzado el estrellato, la desconexión era, más que una necesidad, una obligación. Es curioso, sin embargo, que ese ejercicio de reencuentro consigo mismos diera como resultado un número uno en las listas de ventas. Este hecho contribuyó a hacer de «Jar of flies» un EP inusual, si bien su duración (más propia de un álbum) y su calidad (a las antes citadas habría que añadir inexcusablemente la bella instrumental «Whale & wasp») podrían por sí solas justificar su particularidad. Otro hito, éste negativo, que marcó su publicación fue el comienzo del largo periodo de silencio que acabó con el grupo, sólo roto esporádicamente por el lanzamiento del trabajo homónimo, las escasas apariciones públicas (el show acústico de la MTV o el mini-tour abriendo para Kiss) y los proyectos paralelos (Jerry Cantrell con «Boggy depot» o Layne Staley con «Above» de Mad Season junto a Mike McCready de Pearl Jam y Barrett Martin de Screaming Trees). El resto, recurriendo al tópico, es historia: Layne, inmerso en una espiral interminable de consumo y rehabilitación, mantenía a la formación en jaque, incapaz de embarcarse en giras, grabaciones o cualquier actividad conjunta.

J. A. Puerta

(Publicado originalmente en el fanzine número 1 de ROCKSCALEXTRIC, diciembre 2006)

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