A Las Puertas del Siglo XXI

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Si alguien me hubiera dicho en plena fiebre The Doors a principios de los 90 que iban a volver a girar me habría reído en su cara directamente. Es más, si por aquel entonces lo hubieran hecho (lo de girar, porque alguna aparición esporádica sí que ha habido) se habrían quitado las hipotecas de un plumazo. Pero no, ha sido ahora, con la resaca febril bien pasada y con un suplente de lujo, Ian Astbury. Olé.

thedoors2Cuando me enteré de que su única actuación en España iba a ser en mi veraneante pueblo pensé que eso ya era rizar el rizo (¿salir a tirar la basura y ver a los Doors de paso?), pero en esta vida todo es posible, y efectivamente la noche del jueves 4 de diciembre de 2003 salimos a que nos diera un poco el aire y a ver a la banda de Ray Manzarek y Robby Krieger, como el que no quiere la cosa.

Esta vez pasé por completo de set-lists internautas, de crónicas previas y de cualquier dato externo que me robara el factor sorpresa, y eso que me llevé. A las diez y poco estaba, como de costumbre, en la barra del “whisky bar” rogando por una copa para calentar el cuerpo, nunca mejor dicho, y fue ver el apagón de luces y escuchar el “Carmina Burana” y dejar a la camarera con la palabra en la boca y salir cagando leches a situarme en el terraguero que había ocasionado la tormenta de la tarde, que nos hizo temer por la realización del evento.

Ataviado de copas para no tener que volver en un rato -Jimbo habría hecho lo mismo- nos situamos frente al escenario y ligeramente escorados a la izquierda, con una plaza hasta los topes y divisando la silueta de Morrison en plan esquela en las pantallas al son de la intro. Los pelos como escarpias. Y ahí está… “Keep your eyes on the road, your hands upon the wheel…”. Sí, es esa, la misma que viste y calza. Pedazo de “Roadhouse Blues” para abrir, y la gente medio entusiasmada medio “¿quién diantre es ese que se parece tanto a Jim Morrison?”. En las pantallas una carretera sin fin, y al frente un Astbury rollizo, de media melena y entonando como en sus mejores tiempos. Verás cuando caliente…

…y qué mejor para entrar en calor que “Break On Through” (to the other side), en la que ya pasamos de las estalactitas que nos crecen en el sobaco y nos entregamos sin reservas al show. Ray Manzarek todo un profesional, bien postrado ante su teclado y con las partituras en ristre, y “Roberto” Krieger –como le pusieron- disfrutando como un chaval. Le siguen “When The Music’s Over” y “Love Me Two Times”, especialmente buenas, y lo siento, pero a partir de aquí me pierdo (a conciencia). Uno que no gasta en libretas y que sigue viendo mal eso de copiar la reseña del vecino. Suena “The Changeling”, aquello que abría el definitivo “L.A. Woman”, así como el tema título, la espléndida “Love Her Madly”, de mis favoritas de siempre (cuando suena eso de “don’t you love her as she’s walkin’ out the door” el vello se levanta para ver lo que pasa), “L’America”, con la bandera estadounidense paseándose burlescamente de fondo, y un “Riders On The Storm” en el que curiosamente desaparece la tormenta y se traslada a las pantallas, truenos incluidos de fondo. Épico.

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A ver, qué más… ah, sí, “Alabama Song” (y vuelta al “Whisky Bar”) y “Back Door Man” para recordar viejos tiempos. No hubiera estado mal un “Take It As It Comes” para rematar el baile, pero está claro que nunca llueve a gusto de todos. Ian Astbury se permite reirse de Beckham y de su señora esposa, sabe Dios a cuento de qué, e incluso de animar con un “c’mon fuckers” al respetable, el cual le replica a pitidos. Está claro, a Jim se le permitía hasta lo de mearse en el público, pero a este las confianzas justas.

“Five To One” ni la reconozco (eso me pasa por no repasar), pero sin embargo es ver a Robby con la española y saber que efectivamente el “Spanish Caravan” que se marcaran hasta los Medina va a sonar esta noche en su formato original. Y cómo suena…

“Carry me Caravan take me away

Take me to Portugal, take me to Spain

Andalusia with fields full of grain

I have to see you again and again

Take me, Spanish Caravan Yes, I know you can…”

A veces la vida es bella, como decía la peli. Pasajes largos, ambientales, la base rítmica sonando muy compacta y definida, y los maestros improvisando y disfrutando como chiquillos (Ray Manzarek se come literalmente el piano). Y Ian Astbury… qué voy a decir de Ian Astbury, si soy un incondiconal de los Cult. De hecho hasta Robby le soltó algún piropo. Salta, se descoyunta, grita descarnadamente… en fin, que no se me ocurre una reencarnación mejor del Morrison de las postrimerías (“Morrison Hotel”/”L.A. Woman”). Cada vez que mentaba eso de “L.A. Woman” no podía evitar acordarme de “Fire Woman”, lo mismo que con “Light My Fire”.

Pues eso, que también cayó la de la cabra. Los que habían ido con la entrada regalá, que de eso por aquí hay mucho, ya podían irse a acostar tranquilos. Un montón de temas que deberían haber sonado (y los que se me olvidan, ustedes disculpen), pero la sensación de satisfacción latente. Y la gran duda… ¿son lícitas estas Puertas? En un principio tenía mis reservas, como todo el mundo, pero visto lo visto yo diría que sí. Está claro que la figura de Jim Morrison pesa lo suyo, sobre todo si tenemos presente que morir en el esplendor de uno agrava la leyenda considerablemente, pero también lo está que Ray Manzarek y Robby Krieger eran tan dueños de la banda como el susodicho, y con eso está todo dicho.

En cualquiera de los casos nos tomaremos a estos THE DOORS OF THE 21st CENTURY como un homenaje, y creo sinceramente que si Jim pudiera verlo se sentiría orgulloso.

Bubba (a la memoria de Antonio Henares Navarrete)

(Publicado originalmente en THE SENTINEL WEB MAG durante el primer lustro de la era 2000)

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