HELLOWEEN – Wizink Center (Madrid), sábado 9 de diciembre 2017

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Fue uno de los conciertos que con más ansia estaba esperando. Siempre recordaré al “Keeper of the Seven Keys II” como el primer vinilo que me compré (1.200 pts. de la época).

Helloween han tenido la delicadeza y consideración de hacer una reunión muy digna, esto es, a la consabida entrada en el grupo de Kai y Kiske, han tenido en cuenta y respetado a quien ha estado sacándoles las castañas del fuego desde mitad de los 90 -aquí podíamos debatir sobre Uli y Roland- hasta la actualidad. Con más o menos altibajos, cierto, pero al fin y al cabo han tenido la consideración de respetar a los miembros actuales, algo que en muchas reuniones clásicas no ha sido así.

Con un Palacio de los deportes lleno (no hubo sold-out, pero se rozó) y con una puntualidad absoluta, empezaron las 3 horas de concierto, un tiempo que da para mucho, por un lado temas imprescindibles y por otro lado otros temas que no lo son tanto (¿en serio “Are You Metal”, “Livin’ Ain’t No Crime” y si me apuras “Rise And Fall” merecen estar en el set-list?).

Hubo muchos momentos muy épicos como el inicio con “Halloween” (toma puñetazo en toda la cara), “A Little Time”, “I’m Alive”, “A Tale That Wasn’t Right”, “How Many Tears”, y ese mítico medley de Kai Hansen que he estado esperando durante toda mi vida. También hubo momentos muy emotivos en el solo de batería entre el vídeo de Ingo y el actual baterista Dani, que puso los pelos de punta a más de uno. Y momentos también épicos con los temas de Deris, faltaría más, “If I Could Fly”, “Perfect Gentleman”, “Power”, y unas sorpresivas “Sole Survivor” y “Waiting For The Thunder”, todas fueron un ejemplo de que los clásicos de Kiske pueden convivir en perfecta armonía con los clásicos (más actuales) de Deris.

Vi a los dos cantantes muy compenetrados y haciendo piña, hubo muy buen rollo entre ellos, o al menos esa es la impresión dada, y vocalmente ambos dando la talla y cumpliendo -el engranaje de Deris es más que notable-. También me fijé en los guiños entre Weikath y Kiske, impensable hasta hace más bien poco, Kiske fue a buscarle varias veces, cogiéndole y sacándole alguna sonrisa (todo un logro). Y por otro lado está Mr. Kai Hansen, al que supongo artífice de esta reunión, estaba como un niño con zapatos nuevos, con gestos de complicidad con todos y sin dejar de sonreír. Pero por favor, alguien le tiene que decir al bueno de Kai que ese maquillaje y esas pintas no le quedan nada bien.

¿Y después de esto, qué? Pues grabaron el concierto en DVD, pero yo creo, y es mi opinión, que esto no va a quedar aquí, sólo hay que dar tiempo al tiempo y lo mismo me equivoco, pero me da a mí que algo más sacarán aparte del tema “Pumpkins United”, editado para la ocasión. Sentimentalmente muchos nos hemos quitado un peso de encima, ver a Kai y Kiske de nuevo en Helloween es todo un privilegio para los que hemos mamado esto. Y otra cosa me gustaría añadir, 3 horazas de concierto, que sí, que metieron vídeos entre tema y tema y demás, pero aun así son 3 horas sobre un escenario que no se las quita nadie. Ya me gustaría ver a más de un grupo de lo que ahora llamamos Power Metal aguantando las 3 horas ahí arriba. Creo que no sorprendo a nadie si digo, ahora más que nunca, que los Reyes son los padres.

Laguless

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Creo que hablo en nombre de toda la comunidad metalera cuando digo que los germanos Helloween hace tiempo se ganaron a pulso la etiqueta de clásicos del género, independientemente de que partieran de un sub-estilo como el power/speed metal, el cual no tardaron mucho en dejar de lado, aunque no totalmente sí a tiempo parcial.

No en vano “I Want Out”, hit-single con el que se dieran definitivamente a conocer por estos lares en aquellas ráfagas de video-clips de TVE en su apartado Heavy Metal, ya se desprendía notablemente de sus inicios fugaces a golpe de doble bombo (en gloria esté el bueno de Ingo), aunque la primera parte de la mítica saga “Keeper…” ya atesoraba gemas a medio tiempo como “Future World” o “A Little Time” difícilmente encasillables en los comienzos de Iron Fist.

Y el resto de la historia es por todos de sobra conocida, como dice mi colega Laguless tanto los fans como el propio grupo se merecían una segunda oportunidad, cuanto menos para cerrar viejas heridas, y si no hay continuidad al menos reinarán la paz y el perdón (que se lo pregunten a nuestros Héroes del Silencio).

Al margen de un episodio aislado y puramente anecdótico con la voz de Kiske al comienzo de la gira (los que presenciamos a UNISONIC el pasado año sabíamos del potencial actual del dúo Hansen-Kiske), el evento sucedió según lo previsto: el Wizink Center llenó para rendir pleitesía a una de las bandas que más frescura y felicidad aportó al panorama metálico mundial.

El concierto fue una auténtica fiesta en todos sus tramos y apartados, desde el bloque old-school con Hansen a las voces como antaño (sólo por escuchar “Judas” en la voz del ahora venido a Carmen de Mairena ya mereció la pena) hasta los duetos Kiske-Deris (olé por ambos, pero sobre todo por el segundo, que está comiéndose la reunión con una profesionalidad y un buen hacer dignos de admiración), pasando por los clásicos de la era Kiske, los contemporáneos de la era Deris (“Sole Survivor” o “Why?” supieron igualmente a gloria bendita), el sentido homenaje en forma de solo a Ingo, los video-montajes animados o la fiesta de globos calabaceros, como ya digo una Pumpkin-Party que tardaremos una vida en olvidar, y que además se registró para los que no pudieron asistir a la misma.

Coincido en todo lo comentado por mi compadre Laguless (a mí me sobra además el tema “Keeper Of The Seven Keys” y me faltan más “Save Us” y “You Always Walk Alone”, qué le vamos a hacer), pero no comparto eso de que esto vaya a tener excesiva continuidad, no sería justo para la formación que ha mantenido la llama encendida tanto tiempo, ni tampoco creo que los ‘infiltrados’ vayan a estar por la labor indefinidamente (el que tuvo retuvo, en este caso diferencias musicales), ni que en cualquiera de los casos sea demasiado viable el proyecto, aunque sólo el tiempo nos dará la respuesta.

Decía Calderón de la Barca que la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Pero en ocasiones, si se persiguen con el ahínco con que lo ha hecho Kai Hansen, hasta conseguir que Michael Kiske viera suplicando de rodillas al orgulloso de Michael Weikath (desde el cariño), los sueños se materializan, y nos dejan un recuerdo imborrable al resto de los mortales difícilmente narrable en una mísera reseña. Así que lo dicho, haber ido.

Bubbath

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