ROCK THE COAST 2019: Impresiones de un no escritor

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No pretende ser esto una reseña al uso, ya que por un lado cada vez es más fácil el acceso directo al material audiovisual de conciertos y festivales a lo largo y ancho de la red, y por otro cada vez es mayor la pereza de entrar al detalle por parte de los que no nos dedicamos a esto, si bien es cierto que uno sigue gustando de departir sobre música y compartir lo vivido en eventos rockeros, y en esa línea ahí va una opinión totalmente subjetiva más de lo que aconteció en esa primera edición de lo que se ha venido a llamar Rock The Coast, para que los que no pudisteis asistir a la misma podáis haceros una idea de lo que se vivió allí, y sobre todo podáis valorar la asistencia a futuras ediciones (de momento la del año que viene ya está confirmada).

Con un Rock Fest más conservador de lo habitual (¿el principio del fin?) y un Leyendas del Rock venido cada vez a menos (todo lo que sube baja, y aquí ya se tocó techo hace tiempo), Rock The Coast se presentaba como la alternativa metalera más válida y fresca posible en todos los sentidos, desde su ubicación física y en el calendario hasta la selección de bandas participantes, combinando muy acertadamente edades y sub-estilos, y asegurando con ello una buena tirada inicial de entradas vendidas, con el reclamo de ver resucitada a la banda-capricho de Ritchie Blackmore por excelencia, Rainbow, y por supuesto el poder volver a ver al MAESTRO de las seis cuerdas nuevamente enchufado, algo que ya dábamos por perdido. A veces la vida te da sorpresas, e incluso el mundo puede parecer un lugar maravilloso donde poder estar… al menos por un par de días.

Con un half english breakfast en el buche y unas cuantas Alhambras especiales a cuestas (qué bien se está en Fuengirola, amigos), hacíamos acto de presencia en el recinto a punto de salir BLAZE BAYLEY en el segundo escenario, previa adquisición de la pulsera en la que iríamos cargando créditos para la consumición de bebida y comida, y el posterior canje de créditos por unos minis de cebada como mandan los cánones. Jornada soleada muy bien llevada gracias a una temperatura cálida pero agradable, sobre todo por una brisa generosa y un mar de fondo que quitaba er sentío.

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Blaze no es un gran frontman, ni lo era con Wolfsbane, ni con Iron Maiden ni en su carrera en solitario; tampoco tiene un registro vocal privilegiado, diría incluso que canta ‘feo’, si se me permite la expresión, pero por algún motivo que se escapa a toda lógica se ha ganado el cariño y la admiración del respetable a base de entrega y de no arrojar la toalla en ningún momento, aunque sea a trompicones sobre el escenario (ni tan siquiera puede evitar sonreír él mismo reconociendo su torpeza). Por otra parte, y como si se tratase de un Ozzy Osbourne de preferente, se ha sabido rodear de músicos jóvenes pletóricos de energía, que incluso consiguen que un tema fofo como “The Angel And The Gambler” tome cuerpo y consistencia, y que tras 40 minutos de actuación sin dejarse nada en la recámara te hagan comprender que, a veces, querer es poder. Repertorio-homenaje íntegro a la era de Blaze en la doncella, reconociendo el ‘gran honor’ que supuso para él tocar en Iron Maiden, y actuación no exenta de risas, puños en alto, honestidad a raudales (claro que sí, Blaze, tú eres el auténtico The Clansman) e incluso amagos de lagrimilla en alguna parte (“The Sign Of The Cross”, “Man On The Edge”). Pues eso, honestidad brutal. Scream for me… Málaga!

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Los suecos GRAVEYARD lo hicieron bien, de hecho me gustaron algo más que la vez anterior en aquella edición del GARAGE SOUND madrileño (otro festival que en paz descanse), pero sigue quedando esa molesta sensación de que podrían exprimir más el limón, quizá sea que las horas en las que les suele tocar salir a escena son de estar echado la siesta, o como mínimo al otro lado del escenario con una birra en la mano. Sea como fuere, siempre es un placer escuchar en directo cosas como “Hisingen Blues” o “Uncomfortably Numb”, con ese conglomerado Stoner / Blues / Prog-Rock de exquisita factura tan característico suyo. Sonido decente en líneas generales y correcta puesta en escena, a ver si la próxima es en sala de una vez y conseguimos por fin la conexión que merece su música.

Fue ver a LEO JIMENEZ asomar por el segundo escenario y decidir que era momento de asomarse a Pozodragón, o lo que es lo mismo, al Castle Stage o escenario del castillo, ubicado en el punto más alto del reciento, un emplazamiento idílico para un festival presidido por una banda como Rainbow.

En ese momento los murcianos HITTEN (¿quién dijo canadienses?) descargaban su speedico y poderoso Heavy Metal de corte retro(activo), con nuevo vocalista al frente (Alexx Panza por el anterior Aitor Navarro) y con la misma caña sin tregua de siempre. No pudimos ver mucho de su actuación, pero fue lo suficiente para comprobar que siguen en buena forma y que el cambio de vocalista no ha alterado demasiado el resultado final, que no es otro que Metal por un tubo, temas con empaque y ejecución milimétrica. Ideal para animar el cotarro y agitar las crines de poseído (pos-eso).

Lo de UDO fue una decepción a medias, esto es, no se le puede reprochar nada a su actuación ni a su condición física actual, ya que se encuentra de nuevo en buena forma, pero tener de cuerpo presente al que para servidor ha sido la VOZ de Accept y no escuchar ni un solo tema de los susodichos se hace difícil de asimilar (máxime si hablamos de un set-list de festival), es como unos prolegómenos sin coito, una cerveza sin espuma o una hamburguesa sin cebolla (te quedas con dos palmos de…). Ni tan siquiera “Animal House”, “Man And Machine” o “They Want War” me levantaron la moral, el mal ya estaba hecho y no se lo perdonaré jamás… a no ser que vuelva a Accept y echen al impersonator ese del Tornillo, entonces puede que olvide este mal rato. Si Blackmore ha conseguido volver a enchufar la Stratocaster y resucitar a Rainbow lo otro me parece una simple minucia. A la espera quedo pues.

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UFO sin embargo bien, siempre bien. Hacen lo que se espera de ellos: un puñado de clásicos inmortales que se sostienen por sí solos y que el público además lleva en volandas. Eso es lo bueno de semejante repertorio, te puedes permitir incluso no estar muy fino ese día, a sabiendas de que el público va a responder por ti (quizá en eso no haya reparado el bueno de Udo, su repertorio personal no resiste comparación alguna con el de su banda madre, y en ese sentido es un sacrificio de elevados costes). “Lights Out”, “Only You Can Rock Me”, “Love To Love”, “Too Hot To Handle”, “Rock Bottom” o el atemportal “Doctor Doctor” volvieron a saber a gloria bendita, y los 71 abriles de Phil Mogg no le impidieron rockear por millonésima vez delante de su público. Long live Rock’n’Mogg.

De SCORPIONS y EUROPE escuché opiniones encontradas, supongo que nunca llueve a gusto de todos y la elección del repertorio fue de su padre y de su madre, pero yo personalmente me lo pasé en grande con ambas bandas. A esas horas el alcohol, el cansancio y el lorenzo ya hacían mella en uno, así que con la guardia baja (y los pantalones también) disfrutamos todo lo que pudimos y algo más. De los alemanes me quedo especialmente con un Mikkey Dee disfrutando como un teleñeco tras los parches (sigue siendo el rey de la pegada), con un sorpresivo “Is There Anybody There?”, el hímnico e inevitable “Coast To Coast”, “I’m Leaving You” e incluso con las baladas (“Send Me An Angel”, “Wind Of Change”, “Still Loving You”), que como ya digo me pilló con la guardia baja y lo otro arriba. “The Zoo”, “Bad Boys Running Wild”, “Blackout”, “Big City Nights” o “Rock You Like A Hurricane” también las disfruté lo suyo, con un Klaus Meine cumplidor (y relleno de botox), y en general el resto de la banda, que cuajó una actuación de bien alto cuanto menos. Quizá no ha sido la mejor actuación que les he presenciado, pero ya va lloviendo sobre mojado, y desde luego los años no pasan en balde.

Con los suecos EUROPE pasó tres cuartos de lo mismo, quizá cierta parte del respetable ignora que las bandas siguen editando discos, y continúan esperando su set-list favorito y exclusivo de un único disco concierto tras concierto. A estos también les habíamos visto unas cuantas veces, así que lo mejor que puedes hacer es intentar disfrutar de lo que te tengan que ofrecer ese día y dejar los prejuicios a un lado. Y la verdad es que el set-list ponderó muy bien toda la discografía del grupo, lo cual se hace harto difícil a estas alturas de carrera. Yo disfruté especialmente “Rock The Night”, “Scream Of Anger”, el enorme “Sign Of The Times” (grandioso), “Heart Of Stone” y “Superstitious” (con guiño a “Here I Go Again” de Mr. Coverdale incluido), y ya puestos (sin segundas) con “Carrie” y “Cherokee”, aunque “The Final Countdown” ya empieza a oler un pelín y deberían plantearse quitarla algún día del set, a ver qué pasa (como Iron Maiden con la mitad de su repertorio, ya que estamos). Vi a John Norum algo descuidado físicamente, aunque igual de solvente que siempre (qué digo solvente, un hacha), mientras que Joey Tempest sigue con la misma cara de niño angelical de toda la vida, parece que se haya quitado la peluca y haya viajado directamente desde los 80 hasta hoy. Actuación de notable alto y las fuerzas ya muy deficientes.

Tenía ganas de volver a ver a CARCASS tras su brutal descarga en el Download madrileño, de hecho me fui a las primeras filas para presenciar de pleno su actuación, pero las fuerzas ya no acompañaban y las tripas me dijeron que quizá era hora de replegar, así que allí los dejé atronando al personal. En cualquier caso si tenéis oportunidad de ver a la banda no la dejéis escapar, al día siguiente me confirmaron que volvieron a cuajar una excelente actuación, una pena que dejen siempre a estas bandas para cerrar (en Madrid sucedió exactamente igual).

La jornada del sábado nos la tomamos con calma: buen desayuno (y venga english breakfasts), paseo marítimo, pintas de cerveza para ir regulando el ph, base de olivas, pijotas, tortitas de camarón y boquerones fritos, más cerveza para seguir ajustando niveles e incluso un mojito a las faldas del castillo, en un marco idílico y siempre en la mejor compañía. De lujo.

No recordaba haber visto a ANGELUS APATRIDA, si acaso quizá en algún festival cuando aún no eran conocidos, pero de haberlos visto en algún momento tuvo que ser sin discografía editada y sobre todo sin las tablas y el status que atesoran a estas alturas, así que había ganas, y la verdad es que no me defraudaron en absoluto. Cierto es que no hacen nada nuevo, pero sí muy bien fundido y ensamblado, con esa mezcla de Thrash Metal y Crossover tan peculiar, que recuerda por momentos a Nuclear Assault, Slayer, Exodus y un sinfín más de bandas de reconocido prestigio, pero sin sonar a ninguna en particular, lo cual les hace interesantes de por sí. Si a eso le añadimos una ejecución brutal, una constante interacción con el público y unas composiciones cada vez más variadas y conseguidas, estamos hablando de una banda enteramente disfrutable en directo sin necesidad de estar familiarizado con su material. Trallazos como “Give’em War” o “You Are Next” sonaron letales, se grabaron el “Antichrist” de sus ‘colegas’ Slayer para una futura edición especial, organizaron un wall of death para los más atrevidos y consiguieron una sonrisa de oreja a oreja para el resto del personal. Actuación sobresaliente y un sonido que acompañó en todo momento, una pena la interrupción del comienzo por problemas técnicos (cosas del ‘directo’), que recortó tiempo a un set-list ya de por sí recortado. Otros para repetir en sala.

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A los suecos DARK TRANQUILLITY ya los hemos visto varias veces, y todas en las mismas tesituras: demasiado pronto, con un buen sol de justicia y con un sonido deficiente. Y la verdad es que es una lástima, porque su música se presta a todo lo contrario, es decir, a un horario en sesión nocturna y con una producción que permita disfrutar de la perfecta ejecución de una de las bandas pioneras del death melódico. Pero como al final lo que mandan son las ventas o el status de banda clásica (ni por un sitio ni por otro), me temo que salvo en gira propia estamos condenados a seguir viendo a Michael Stanne freírse una y otra vez enfundado en negro (y con chaqueta). Bastante tema nuevo (o contemporáneo a lo sumo), obviando directamente aquella obra capital llamada “The Gallery” (locos!) e incluso el posterior y gran “The Mind’s I”, siendo “Thereln” de “Projector” lo más nuevo que recuerdo del set-list. Con todo y con eso buen repertorio, ya que calidad se les presume en todos y cada uno de sus trabajos (su más reciente “Atoma” lo sigue atestiguando), una pena que no se les saque todo el juego posible en este tipo de citas, como ya digo.

A MAGNUM también los habíamos visto en un par de ocasiones, y si bien la anterior no nos dijo mucho (Leyendas del Rock, Villena), esta vez animaron algo más el cotarro, quizá también por la predisposición de un público ligeramente distinto y más entrado en años, dado el cabeza de cartel de la jornada en cuestión. Entrega, grandes temas (“How Far Jerusalem”, “Vigilante”) y sobre todo muchas tablas es lo que ofrece la banda de Bob Catley, y aunque puede que su música se preste a escenarios y públicos más intimistas, doy fe de que gustaron y salieron por la puerta grande. Bri-consejo: si no te los has echado al oído prueba con “On A Storyteller’s Night” (1985) o “Wings Of Heaven” (1988), a ser posible lo más alejado del mundanal ruido.

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Con OPETH me pasa un poco como con ANATHEMA, una vez despojaron por completo de guturalidad y contundencia a esas melancólicas melodías ya nunca fue lo mismo. Y por favor, no me malinterpretéis, adoro a Pink Floyd, el gótico en general y buena parte del pop más melancólico, pero para mi gusto la banda de Mikael Akerfeldt perdió el mojo en algún momento del camino, algo que trasciende incluso más allá de sonoridades y estilos (a las composiciones me refiero). Dicho esto, he de decir que disfruté bastante de su actuación, muy compensada en cuanto a repertorio, y si bien no puedo ajusticiar debidamente el sonido, dado que ya estábamos cogiendo posiciones en frente del primer escenario para la actuación de Rainbow, me sonaron bastante mejor que Dark Tranquillity por ejemplo, en los que sí tenía una mejor posición, con lo que parece que el sonido les hizo justicia. “The Drapery Falls” y “Deliverance” cerraron una corta pero óptima descarga que de seguro colmó las expectativas de cualquier fan, e incluso me hizo replantearme seriamente el retomar esos discos que ya no me decían tanto. Tiempo al tiempo.

RAINBOW era sin lugar a dudas el auténtico reclamo del festival, el GRUPO por el que moverse los kilómetros que hicieran falta, máxime cuando sabes que puedes no volver a tener la oportunidad (más o menos lo mismo que sucedió con la última gira de Black Sabbath, it’s now or never, babe). Si además de la exclusividad te consideras fan de la banda en especial (presente!), el motivo de júbilo y alborozo puede subir enteros hasta rozar el mismísimo arco iris.

Era inevitable saber más o menos lo que podía caer en el repertorio (putas redes sociales), pero no caímos en la tentación de mirar más allá de un posible set-list, todo amago de vídeo o audio lo descartamos de entrada. En cualquiera de los casos tenía claro que fuese lo que fuese lo iba a disfrutar de pleno, ya fueran temas de Rainbow o de Deep Purple (no cabe en ninguna cabeza que Blackmore retome la eléctrica y no emita ninguna nota de su banda madre, aunque bueno, pensándolo bien… quizá en la de Udo sí), así que mejor rendirse a priori a la evidencia. En ese sentido me recordó muy mucho al set-list de su compadre Glenn Hughes de la gira de clásicos de Purple, es una lástima ver a Rainbow y no escuchar según qué temas (hubiera dado una extremidad por presenciar en directo “Eyes Of The World”, “Magic”, “Stone Cold”, “Fool For The Night” o “Wolf To The Moon”, entre otras muchas), pero todo lo que sonó era de una aplastante obviedad difícil de cuestionar:

Spotlight Kid

I Surrender

Mistreated

Since You Been Gone

Man On The Silver Mountain

Perfect Strangers

Black Night

Difficult To Cure

All Night Long

Stargazer

Long Live Rock’n’Roll

Burn

Smoke On The Water

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Sólo de ver a Blackmore vestido de trovador-lagarterano emociona de por sí (es como viajar al medievo gratis), imaginad si además de ello sigue tocando con gracia y con soltura, y ya para más inri nos deleita con una sonrisa (creo que no había visto esa imagen de él en mi puta vida). Pero si a eso le unes a un Ronnie Romero con la camiseta-homenaje a José Antonio Manzano metiéndose en la piel de todos y cada uno de los cantantes de Rainbow y saliendo victorioso, al curtido teclista Jens Johansson emulando las teclas de sus maestros Lord, Carey y Airey con solvencia, a la parienta del maestro Candice Night deleitándonos con su sola presencia (creo que no acerté a escuchar su voz entre tanta algarabía), y en definitiva a una banda mítica desgranando pieza a pieza pilares básicos del Rock Duro para tus oídos, sólo te queda agradecer al cielo y al infierno poder estar ahí en ese momento, una pena que no durase para toda la eternidad. Dicho esto sólo me resta añadir una cosa para los que pudiendo haberlo visto no lo hicieron: haber ido.

En algún momento había que hacer una parada técnica para el avituallamiento nocturno, ya que teníamos claro que había que presenciar con energías renovadas las descargas de Conception en el Castle Stage y Mayhem en el segundo escenario en la recta final del festival (otro momento Carcass no se contemplaba), así que mientras The Darkness descargaban cosas como “Love Is Only a Feeling”, “Get Your Hands Off My Woman” o “I Believe In A Thing Called Love” en el segundo escenario, nosotros cargábamos otras en el buche en forma de creppes de carne y zumos de cebada. Acto seguido, mientras Michael Monroe se disponía a saltar al primer escenario a continuación de The Darkness (lo siento Michael, ya te vimos en su día con Hanoi Rocks y sin McCoy no es lo mismo, sé que nos lo podrás perdonar), nosotros empinábamos la cuesta hacia el castillo para presenciar a la reformada banda de Roy Khan y Tore Otsby.

Y bueno, llegó una de las grandes decepciones del Rock The Coast para el que suscribe, CONCEPTION. Era una de las bazas por las que asistir al festival, básicamente por aquello de ser la primera vez, ya que si bien a Kamelot tuvimos ocasión de verlos en distintas ocasiones con el vocalista noruego, a la banda madre de Mr. Khan no habíamos tenido el placer, y eso que los conocimos antes que a los americanos (dichosos tiempos de Noise Records). Todo lo que pudo pasar en plan Spinal Tap pasó: demora indefinida y angustiosa, personas que se mueven entre bambalinas denotando nerviosismo y anarquía a pachas, micros que no suenan, quizá porque estén en off… en fin. Cuando el show debía estar a punto de finalizar era cuando se empezaban a poner bien, con lo que salvo unas accidentadas “Grand Again” y “Into The Wild”, poco más pudimos ver (ni ganas, que se habían volatilizado como el sonido del micro de Roy). Y con esas se quedaron en Pozodragón, nosotros teníamos cita con el averno, y desde luego no íbamos a faltar.

Me hubiera gustado ver el set-list de MAYHEM de la pasada gira, en la que descargaban por completo su obra maestra “De Mysteriis Dom Sathanas”, pero en lugar de eso, la banda de Hellhammer, Attila y Necrobutcher hicieron un set repartido en 3 bloques, uno de temas contemporáneos (sí, esos por los que no son conocidos y que no le interesan a casi nadie), otro de temas del “De Mysteriis…” disfrazados para la ocasión (“Freezing Moon”, “Life Eternal” y el homónimo “De Mysteriis…”, una lástima que se dejaran el mítico “Funeral Fog”), y un bloque final con la era más primigénea de “Deathcrush”, culminando con un “Pure Fucking Armageddon” que se hizo eco en las pantallas. Evidentemente poco queda ya de aquella banda que lideró Euronymous y que dinamitó los cimientos asentados por Venom, Bathory, Hellhammer y Celtic Frost, pero en su defensa he de decir que cuajaron un show brutal y muy compacto, y que incluso me emocioné al escuchar aquello de when it’s cold… and when it’s dark…

Y con esto y un bizcocho cerramos la primera edición del Rock The Coast, en la que casi todo fueron pros (emplazamiento, ambiente, bandas, sonido en general, clima, acceso a baños, barras…) y muy pocos contras (…acceso a comida en horas punta y acceso a Fuengirola, aunque eso me temo que seguirá siendo impepinable). Espero que estas impresiones de un no escritor les hayan servido a ustedes de algo, y en caso contrario, como diría Conan… váyanse al infierno.

Bubbath

P.D.: Saludos especiales a mis compañeros de ‘batalla’ Saints In Hell, Schatzie, Marru, Sinner y compañía. Festivales con gente así son siempre más especiales.

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