KEN HENSLEY & LIVE FIRE – Sala Brew Rock (El Albir), jueves 19 de septiembre de 2019

Poco importa el cómo y el porqué, siempre es un placer y un privilegio poder volver a ver en directo a un mito viviente como Ken Hensley, a sus 74 castañas bien podría haber decidido no volver a salir de su retiro en la alicantina localidad de Agost, pero ahí lo tenemos descargando clásicos atemporales como si no hubiera ayer ni mañana. Mis respetos.

Aunque el cartel anunciara Vladimir Emelin Invites, la entrada para la gente de a pie como el chache costaba 25 eurales del ala, imagino que a los invitados al cumple del ruski les salió más barata la cosa. Música lounge & dance de fondo, guiris bailando con pinta de no saber muy bien qué hacían allí y un escaso número de forajidos (hail René, Raúl, Saints and Rober) deseando que aquello empezara cuanto antes.

Además de Hensley, la banda la conforman Roberto Tiranti (bajo / voz), Ken Ingwersen (guitarra) y Tom Arne Fossheim (batería), que conjuntamente han formado como power-trío en Wonderworld (Tiranti por su parte formó en los italianos Labyrinth al micro durante años), y que de la mano de Hensley adoptan en este formato el nombre de LIVE FIRE, que a su vez distingue a esta formación de los shows que ofrece Ken en solitario, en los que imagino se acompañará de los músicos que más a mano tenga en ese momento, como fue el caso de la vez anterior que lo presenciamos (sala Abraxas, 2005). Por cierto, bandaza.

Tiranti cumple a la perfección con su doble labor de cantante-bajista cual Geddy Lee, muy armónico en ambas facetas, Ingwersen por su parte es un guitarrista muy competente, lo suficientemente técnico y sin enguarrar, y Fossheim aporrea que da gusto con la zurda, aunque esta noche apenas si le dejaron el espacio justo para ejecutar, aunque igualmente lo hizo con solvencia; mención aparte merece Hensley, a su edad ya sería suficiente con subir el escalón del escenario, pero además de eso, toca el Hammond con la misma pasión y efectividad de siempre, y aunque ya no entona con la calidad de antaño (estaría bueno), reservándose para él las coplas justas y necesarias, sigue dando las notas y cumpliendo como el buen profesional que es.

El set-list es bastante escueto pero condensado, no se andan por las ramas ni se molestan en irse para volver en los típicos bises (Hensley preguntó si queríamos más, directamente), y el sonido fue desde el primer momento cristalino y a gran volumen, es lo que tiene hacer tu propio show en sala y con las condiciones mínimas de calidad (ecualizar, probar sonido…), aunque a la postre se jodiera un monitor que se encontraba a la altura del guitarra (gajes del oficio), lo cual tampoco supuso problema alguno ni penalizó el resultado final del conjunto.

Por poder, podían haber sonado temas de mil épocas e incluso bandas (no estaría de más que el tío Ken se rescatara alguna copla de aquel “Siogo” de Blackfoot), pero al final deben sonar y suenan “Stealin’”, “Look At Yourself”, “Easy Livin’” y las majestuosas “The Wizard” y “Lady In Black” (las más coreadas), amén de otras menos esperadas y por ende mejor recibidas como “Circle Of Hands”, “July Morning” o el tremendo “Gypsy” (en los bises), con un Hensley visiblemente emocionado y un respetable pasándoselo en grande. En momentos como estos se justifican tantas horas y horas de nuestras vidas descubriendo grupos y apilando discos, una herencia vital que sólo se consuma en la comunión entre público y grupo, y que la gente que no pasa del reproductor y del sofá jamás podrá apreciar en su plenitud, por mucho que se acerque. A todos ellos, y esta noche más que nunca, ¡haber venido!

Bubbath

Anuncios

ALICE COOPER + BLACK STONE CHERRY – Palacio Vistalegre (Madrid), sábado 7 de septiembre de 2019

Black Stone Cherry

Los de Kentucky están abonados a las páginas de la Classic Rock británica y es justo en Reino Unido donde han cultivado una base importante de fans, engrosando el cartel del escenario principal del Download o encabezando gira de pabellones (arenas que dirían ahora). No es tampoco casualidad que editaran un directo en Birmingham, “Thank you: Livin’ live…”, absolutamente recomendable como carta de presentación. Todo esto viene a cuento de que ni llevan dos días en el negocio de la música ni necesitan sudar sangre en tierra hostil y calidad de relleno, pero los tipos se dejaron la piel de principio a fin, luchando contra la mínima curiosidad general y las pésimas condiciones acústicas de Vistalegre. “In my blood” o “White trash millionaire” sonaron impecables y, por muchas raíces de rock clásico de las que se empapen, me siguen recordando a unos Nickelback respetables con capa paternal de Pearl Jam (estribillo de la primera para quien se precie). Con la emotiva “Family tree” se despidieron con el visto bueno general y los niveles de curiosidad ahora en alza.

J. A. Puerta

Admiración y respeto, es lo que el 100% del público congregado en el Palacio de Vistalegre sentimos al ver a toda una leyenda dando lecciones de cómo debe ser un concierto de ROCK.

Y es que esa salida de Alice Cooper con “Feed My Frankenstein”, bastón de mando en mano y subiéndose a la plataforma que había delante del escenario, para elevar más aún si cabe su figura a sus 71 años, está al alcance de pocos, muy pocos, me pongo a pensar y no lleno los dedos de una mano. Fue la comunión perfecta entre canciones con más de 40 años de diferencia como los tienen el clasicazo “I’m Eighteen” (1971) y “Fallen in Love” (2017), esta última con un Alice Cooper demostrando que es tan bueno manejando la armónica como su bastón. Un setlist muy bien compensado dio todo un repaso a su amplia carrera, donde no pueden fallar temas como “Billion Dollar Babies”, “No More Mr. Nice Guy”, “Under My Wheels”, “Teenage Frankenstein” y, cómo no, su gran hit “Poison”, que guste o no puso a Vistalegre patas arriba, o el final con “School’s Out”, con un fragmento hecho suyo del “Another Brick in the Wall” en la parte central de la canción que ya viví en W:O:A 2017.

Aun así, hubo momentos de grandes sorpresas para el que escribe estas líneas; ese medley raro de la banda con “Devil`s Food” y “Black Widow” fue algo que no esperaba, como tampoco esperaba la interpretación, y cuando digo interpretación quiero decir INTERPRETACIÓN, en el grandioso tema que tiene por nombre “Steven”, como tampoco esperaba la heavylona “Bed of Nails” ni “Dead Babies”. Así que todo eso que me llevo.

Además, a todo lo escrito anteriormente hay que añadir su parte teatral y de parafernalia en un escenario que simulaba un castillo, ese Frankenstein saliendo con el concierto recién empezado, bebés gigantes, el momento de la decapitación de Alice Cooper con la guillotina, camisa de fuerza, enfermera y novia sangrienta, catapulta tirando billetes, etc, etc, etc.

Alice eclipsa a su propia banda, esto es así y debe ser así. Aun así, la banda no está coja, y destaca de una manera muy brillante la guitarrista Nita Strauss, la cual tiene un momento de lucimiento en un solo justo después del “Poison”; el público le dedicó una sonora ovación cuando fue presentada por Alice Cooper, ovación que estuvo muy por encima de la del resto de la banda.

Tenía ciertas dudas de cómo sería el sonido en Vistalegre, ya que era mi primera visita y había leído de todo en varios conciertos, pues bien, aquí el sonido fue muy bueno, al menos desde el sector de la grada donde estaba ubicado, que era prácticamente en frente del escenario. Aunque hubo mucha gente, Vistalegre no se llenó, la organización tuvo a bien colocar un par de telones negros cubriendo y acotando las zonas vacías para que la gente no se “dispersase” y crear un efecto de “casi lleno”.

Por último, quiero agradecer a Alice Cooper el ser la fuente de la que han bebido mis grupos de cabecera, sin él, el Rock y concretamente el Heavy Metal hubiera estado muy vacío. ¡Que nos dure!

Laguless