Canker – Physical (1994)

En el mundo de la música siempre hay bandas que nunca han conseguido lo que realmente han merecido. Casos hay muchos y múltiples, grupos que por diversas causas no han terminado de cuajar todo su esfuerzo y trabajo. Si en la música nacional me tocase indicar un grupo que ha merecido mejor destino a su buen hacer, no tengo la menor duda en afirmar un solo nombre, y no es otro que el de los granadinos Canker. Brutos y melódicos a su vez, nos volvieron locos a unos cuantos hace ya la friolera de 15 años con su demo debut. Proporcionaron una explosión de calidad fuera de lo común en la vaga por el momento escena Thrash/Death nacional. Esta simple pero efectiva cinta, junto a su buen hacer con el directo en el Villa de Bilbao, les valió para que Romilar D se fijara en ellos para editarles su primer larga duración. «Physical» se llamó, y dejó a la suela de sus zapatos a los muchos intentos nacionales de emular a los Slayer, Metallica, Anthrax y compañía.

Nunca había sonado una banda patria de la misma manera, y es que, aparte de la incalculable calidad que atesoraba la banda, tuvieron buenos ojos y oídos para dejarse llevar por alguien experimentado como Colin Richardson, el cual les sacó todo su jugo para dar vida a un disco que en cuestión de calidad no se ha vuelto a repetir desde mediados de los 90 (12 años tiene ya, cómo pasa el tiempo…). 8 cortes más intro (como mandaban los cánones) que iban desde el inicio brutal con «Inquisition» a temas que ya conocíamos de su anterior entrega de corte más melódico, haciendo especial mención al tema «Physical», un tema que lo tiene todo y donde Miguel a la guitarra demuestra que no hace falta ser un virtuoso para desprender sentimiento y melodía a las seis cuerdas. Su trabajo en el tema (y globalmente en el disco) es realmente de 10. Sin duda, el alma del grupo y que en la actualidad quiere seguir tirando de él, pero la suerte no es su gran aliada. Una lástima.

Javier Sánchez

(Publicado originalmente en el fanzine número 1 de ROCKSCALEXTRIC, diciembre 2006)

GHOST + ALL THEM WITCHES – Wizink Center (Madrid), miércoles 11 de diciembre de 2019

Esta vez fue la exposición de Juego de Tronos la excusa que nos privó de presenciar la descarga de TRIBULATION. No obstante, ALL THEM WITCHES se encargaron de recordarnos por qué Josh Homme se pasó al lado de ARCTIC MONKEYS (cuando valían).

La cita madrileña con GHOST deparó tantas sorpresas en comparación con la barcelonesa como improvisación hay en cada paso que da el Sr. Forge. Esa sensación de mesura excesiva en el show, donde hasta las bromas de los nameless en sus respectivos solos de guitarra se gastan con precisión de cirujano, y de cierta complacencia en la forma con afán de agradar a la audiencia variopinta congregada en el Wizink, más numerosa que en la anterior visita de 2017, resta puntos a quienes poníamos rostro a la temática satánica que impregnan los textos de la banda en la figura de Papa Emeritus y nos hacía retroceder por segundos a los tiempos primigenios de unos MERCYFUL FATE que jamás pudimos vivir en primera persona.

Pero, siendo justos, las dos horas milimetradas de espectáculo que ofrecen responden al esfuerzo por situarse al nivel de las major y abarcar a un público amplio, sobre todo el joven, cada vez menos sectario y prejuicioso. Y, si a lo largo de los años King Diamond no ha mostrado reparos en desmitificar su propia imagen posando con una camiseta del Real Madrid o haciendo pública su afición por las costumbres navideñas, se puede indultar al alter ego moonwalker de Cardinal Copia, a percusionistas sin rol útil aparente encima del escenario o a los discursos inacabables en inglés con acento de Béla Lugosi. Los temas son inapelables y salen indemnes del capricho de interpretar los dos cortes de su último EP, aunque el homenaje a su paisano Nick Royale a modo de “Kiss the go-goat” le chirríe a algún que otro manchego o a cambio queden en el tintero diamantes de “Prequelle” como “See the light” o “Life eternal”. Trasladar “Square hammer” al cierre del concierto es todo un acierto y, junto a “Dance macabre”, un final de fiesta incontestable. Las colas interminables a la salida para hacerse con merchandising hablan por sí solas.

El tiempo dictará sentencia en el debate acerca del techo del sueco en sus aspiraciones. Pase lo que pase, esperemos que se centre en mantener el nivel musical acostumbrado (que no es poco) a diferencia de su tocayo Sammet. A nosotros siempre nos quedará el Hell awaits (por cierto, a esa última ronda invitó Bubba…).

J. A. Puerta