DREAM THEATER – Wizink Center (Madrid), viernes 31 de enero de 2020

Los calentones son como son, y cuando anunciaron los de Long Island que en el repertorio de su nueva gira iban a incluir en su totalidad el “Scenes From A Memory” le di sin dudarlo al botón de comprar en el Ticketmaster, estafándote y jodiéndote las colecciones de entradas de bolos desde tiempos inmemoriales.

Mi historia con este disco no fue “un amor a primera vista”, ya que en su día no le hice mucho caso que digamos, supongo que por el apilaje de escuchar otros grupos, propuestas y falsedades varias que tendría en su día, bueno, que ahora también tengo el mismo problema, qué cojones. Hasta que no me pillé el directo oficial que se editó por el 2001 no me adentré y enganché en la historia de Nicholas.

Otro aliciente era ver en acción a los parches a Mike Mangini, cuya incorporación fue en el 2009 como todos sabemos. Yo desde la gira del “Octavarium” no he tenido el gusto de ver a los Theater y fue con Portnoy, Lorca del 2005, ha llovido un poco, que tenía curiosidad de ver a Mike en vivo y en directo.

Llegué a los aledaños del Wizink sin ningún contratiempo relevante, y después de su correspondiente refrigerio, degustación de torreznos y otras viandas varias de la capital del reino, me incorporé a una ya considerable cola; una vez dentro me fui raudo al puesto de mercha a ver si había alguna camisetilla por si me apañaba, y respuesta incorrecta, además que te soplaban 35 leuros, que pasé de pillarme y dinero ahorrado.

Un poco más de las 20:30 empezaron a venir Petrucci, que se colocó por la derecha, zona por donde yo estaba, Myung izquierda, a su mismo lado un poco más arriba Rudess y fondo en el centro Mangini, y Labrie protagonizando la parte central del escenario. El show abrió con la instrumental “Atlas” del compositor noruego Thomas Jacob Bergersen, que compone bajo el sello Two Steps From Hell temas para trailers para películas.

No voy a desgranar tema por tema ya que en toda esta gira aniversario del Scenes no ha variado mucho con respecto a conciertos de otros lugares. Salvo en Barcelona tocaron “Paralysed” en vez de “Fall Into The Light”. En pocas palabras, el concierto se dividió en dos sets, uno de una selección temas de su última obra “Distance Over Time”, más dos temas de otros discos que se cuelan de rondón como “A Nightmare To Remember” y “In The Presence Of The Enemies Part 1”, un descanso de un cuarto de hora y después el plato fuerte el Scenes de pe a pa, terminando con “At The Wit´s End” de su nuevo álbum.

Apreciaciones sobre lo que vi el viernes pasado:

– Mangini: Las comparaciones con Portnoy son evidentes, pero la integración con el grupo es total y parece que haya tocado toda la vida con ellos desde su disco debut. Me llamó la atención cómo tenía colocado el kit de batería, donde arriba tenía todos los platos y bongos, donde más de una vez le veía con los brazos más arriba que abajo. Me pareció un poco curiosa su forma de tocar, pero eso no afectaba en su velocidad era un auténtico pulpo. Sólo decir que ha ganado 5 veces el premio al baterista más rápido del mundo. Sólo le veo un pero, y es que no contribuye en las voces de apoyo como hacía Mike Portnoy, que en algunas partes del set del Scenes se notaron, pero que no fue algo muy relevante.

– Portnoy: Con Mangini ya super consolidado en el grupo no veo una vuelta a Dream Theater a largo o corto plazo, pero gracias a que es un hombre inquieto y no para de hacer cosas, a destacar su flamante super grupo Sons of Apollo, ha sacado dos discos bastante majos, y si no le parecía poco ha unido otra vez fuerzas con los hermanos Morse con los Flyng Colours y han sacado “Third Degree”. Qué mejor que se quede donde está y todos contentos.

– LaBrie: Al no tener a Portnoy a las voces de apoyo sólo le echa un pequeño cable Petrucci, James es el que toma total protagonismo en las voces, los que conocemos a LaBrie sabemos de su validez y en el concierto cumplió con creces y lo hizo cojonudo.

– Set-list del concierto: Aunque el protagonista principal del bolo era escuchar el “Scenes” de arriba a abajo, la primera parte del concierto sonó de muerte, ver a Dream Theater es ver el circo del sol de la música. Unos globetrotters de los instrumentos. Más fríos que el hielo, Myung es una versión supervitaminada y mineralizada de Ian Hill. Haría una apuesta a ver quién de los dos se mueve menos en el escenario. Pero los que vamos a ver a Dream Theater sabemos a lo que vamos, imágenes y notas.

Nota y opinión: Experimentar en directo barbaridades como “The Dance Of Eternity” que me puso los pelos como escarpias y casi 3 horas de apabullante virtuosismo hace que mi nota sea altísima y un show para recordar. Sobresaliente.

Saints In Hell

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