King Diamond – The Spider’s Lullabye (1995)

Ha pasado un cuarto de siglo desde la publicación del sexto álbum de estudio de King Diamond, y si bien no es comparable a todo lo anterior hecho por él mismo hasta esa fecha (cualquier parecido de las circunstancias que lo rodearon con las de anteriores trabajos es mera coincidencia), creo que ya va siendo hora de hacerle justicia y ponerle en el sitio que le corresponde.

El escaso apoyo de Roadrunner tanto a The Eye (1990) como a su correspondiente gira hizo partir peras a la banda, con lo que el sello aprovechó para barrer la discografía de Mercyful Fate y King Diamond hasta la fecha (A Dangerous Meeting, 1992), mientras que la banda prosiguió en silencio con la gestación de su siguiente disco a la par que con la búsqueda de nueva compañía discográfica, que a la postre sería el sello independiente alemán Massacre, con bandas en alza por aquel entonces como Crematory, Theatre of Tragedy, Atrocity o Hybernoid, o clásicos a la baja como Pretty Maids o Helstar (aún conservo un recopilatorio del sello llamado In Your Face que recopila todo esa amalgama de sabores), evidentemente con menos medios que Roadrunner, pero sin duda con una predisposición hacia el grupo muchísimo mayor que la del sello que les dio la fama.

Pero no sería hasta 1995 que The Spider’s Lullabye vio la luz. Mr. Bendix aprovechó la coyuntura para reunirse mientras tanto con sus viejos colegas de Mercyful Fate (In The Shadows, Time), tras lo cual finalmente LaRocque y nuestro maestro de ceremonias encontraron el hueco para editar lo que aparentemente ya tenían planeado y casi guisado, con una formación ad hoc con Herb Simonsen como segundo guitarra, Chris Estes al bajo (ambos hasta Voodoo, 1998) y Darrin Anthony a la batería (hasta el siguiente The Graveyard, 1996), o mejor dicho, a la programación de ésta, aunque en cualquier caso da el pego mucho mejor que la de Snowy Shaw en The Eye, toda una falta de respeto hacia el instrumento.

El disco vuelve al formato simplista de Fatal Portrait (1986), y si bien en éste la trilogía “The Candle”, “The Jonah” y “The Portrait” abría el plástico de manera conceptual, en Spider’s la cierra la historia del pobre Harry, un hombre que sufre de aracnofobia y que es ingresado en un sanatorio mental con un desenlace fatal. Pero dejemos eso para el final.

Cuando escuché el estreno de “From The Other Side” en su día en la Emisión Pirata (parecerá una tontería, pero antes escuchábamos así las novedades) flipé en colores, o mejor dicho, en blanco y sobre todo negro. Las atmósferas no tenían nada que envidiar a las prototípicas del Black Metal, en aquel momento en todo lo gordo, y la temática del corte era asquerosamente atractiva: una experiencia extracorpórea en la que, para más inri, el sujeto (¿King?) avanza hacia la luz, mientras ve como su cuerpo es tomado mientras tanto por el mismísimo demonio. King… ¡despierta!

“Killer” es un corte machacón en la más pura onda Pantera / Metallica, los reyes de la escena en aquel momento, y la letra, cortesía del King más realista, narra los últimos momentos de vida de un asesino en serie, que se replantea su miserable existencia antes de que lo frían vivo en la silla eléctrica. ¿De qué me suena a mí todo eso?

“Poltergeist” es otro puñetero himno en el que King narra de nuevo sus experiencias con los fantasmas (confesado por él mismo), en el que hace de ventrílocuo con esa voz semi-gutural que utiliza para representar demonios u otros seres del más allá. I don’t like most of those you invite… get them out! (Gollum! Gollum!), a lo que King responde con una invitación a hospedarse en casa para siempre. Qué hospitalario.

“Dreams” saca a pasear la vena más progresiva del grupo, así como los mejores estribillos de Mr. Bendix. Cuando crees haber escuchado todo en el tema, viene eso de rainbows and waterfalls… y se te pone la gallina de piel. “Moonlight” es otro himno (y van…), en esta ocasión en homenaje al film clásico El Pueblo de los Malditos (1960), y por ende a la novela que lo inspiró (Los Cuclillos de Midwich, 1957), en el que LaRocque hace prácticamente lo que quiere con su B.C. Rich del momento, y por supuesto con el oyente.

“Six Feet Under” es un cañonazo de riffs a mansalva y de letra agónica (¿quién no ha pensado alguna vez qué sería de él si lo enterrasen vivo?), en el que es inevitable viajar en el tiempo hasta los días de Them (1988) y Conspiracy (1989), no en vano hay un claro guiño en la letra. Y con ella enlazamos directamente con el cuarteto conceptual final, donde tanto el protagonista como los secundarios recuerdan igualmente a la historia de King, Missy, Grandma y el Dr. Landau, esta vez con una temática más acotada y discreta que entonces.

“The Spider’s Lullabye” es un corte Doom, como si quisieran homenajear en cierta medida a sus vecinos y antiguos compañeros de gira Candlemass, en la que se presenta de entrada la fobia-locura de Harry con las arañas, y que Andy teje espectacularmente a modo punteos con su guitarra. “Eastmann’s Cure” es rápida y progresiva, con un tufo (por fin) a sus obras clásicas que tumba, y prosigue tanto con la historia de Harry como con los guiños al pasado. No more sleepless nights… “Room 17” es la habitación designada para Harry, donde pasará la peor noche de su vida, un corte de progresividad clásica y horror actualizado, mientras que “To The Morgue” cierra la suite con Harry despidiéndose de este mundo y el Prog made in Diamond de nuevo en ristre.

Lamentablemente The Spider’s Lullabye no tuvo la gira merecida (apenas si consta algún tema suelto en los directos de la década como “From The Other Side” y el tema homónimo del disco), al año siguiente King Diamond se volvió a reunir con Mercyful Fate para registrar otro gran trabajo (Into The Unknown, 1996), el cual sí tuvo su promoción y gira correspondiente, quedando relegado el disco que nos ocupa casi como una mera anécdota, y para algunos como el que suscribe como una auténtica obra de culto.

Puede que King Diamond durante los 90 no signifique para el Heavy Metal más clásico el revulsivo y anticoagulante que sí supusieron bandas como Blind Guardian, Iced Earth, Gamma Ray o Stratovarius, por citar algún ejemplo, pero si tenemos en cuenta lo que significó durante la década anterior, tanto para el respetable como para dichas bandas, creo que como mínimo se merece tenerlo siempre omnipresente, y si es con trabajos como este grandísimo The Spider’s Lullabye con mayor motivo.

Bubbath