Helloween – The Time Of The Oath (1996)

Pongámonos en situación: después del nefasto Chameleon (1993), Helloween, o mejor dicho, Weikath y Großkopf, deciden que Kiske no siga en la banda por el cariz que ésta estaba adquiriendo musicalmente, a causa del mismo Kiske. Su reemplazo fue Andi Deris, hasta entonces vocalista de Pink Cream 69, y con Deris ya como vocalista grabaron un genial Master Of The Rings (1994), editado justo un año después de Chamaleon.

Master Of The Rings fue un disco sorpresivo e inesperado, ya que nos devolvió la fe a los que por aquel entonces ya no apostábamos un duro -todavía contábamos en pesetas- por Helloween, recuerdo haber escuchado “Sole Survivor” en la radio, seguramente en La Emisión Pirata, y al día siguiente bajar a la tienda de discos y comprarlo. Pero este no es el disco que nos atañe.

Así que en 1996, ya con Andi Deris consolidado en las filas de Helloween, nos deleitan con otro genial disco de nombre The Time Of The Oath. La formación de ese disco fue el propio Deris a las voces, Weikath y Roland Grapow a las guitarras, Großkopf al bajo y Uli Kusch a la batería. Como productor tenemos al clásico productor de la banda Tommy Hansen.

La portada ya daba pistas de por dónde venían los tiros, ya que en ella se halla el ‘Keeper’ y dentro de su cara vemos los anillos de la portada del Master Of The Rings. O sea, tiraban hacia atrás buscando el sonido de los Keepers e incluso del Walls Of Jericho, pero sin dejar de lado su versión más actual y renovada del Master Of The Rings. Por cierto, la versión que yo tengo venía con un póster de la portada que estuvo bastantes años colgada en una pared de mi antigua habitación.

El disco, según palabras de Deris, es un disco conceptual basado en profecías de Nostradamus. Además, fue dedicado a la memoria de su exbatería (fallecido el año anterior) Ingo Swichtenberg.

Pasemos a los temas. Un silbidito da paso a “We Burn”, todo un cañonazo. ¿He nombrado antes el Walls Of Jericho? En esa onda de trallazos también tenemos a “Before The War”.

Con “Steel Tormentor” y “Kings Will Be Kings” bajamos un pelín la velocidad y apreciamos que Uli Kusch no está manco precisamente. Otra de ese estilo es “A Million To One”, que perfectamente podía haber estado en el anterior disco Master Of The Rings.

En el cd también nos encontramos con una cachonda “Anything My Mama Don’t Like”, de esas que a Helloween les gusta nombrar como ‘Happy Metal’, con un estribillo bastante empalagoso, la verdad, y es la que menos me gusta del disco.

Damos paso a las canciones épicas del disco, y que probablemente sean mis favoritas: “Mission Motherland” es un temazo de 9 minutos con un riff inicial de los que enamoran a primera escucha, es un tema complejo con bastantes cambios de ritmo durante todo el desarrollo, es un tema para escuchar muchas veces, ya que igual a la primera no entra. El tema que da título al disco The Time Of The Oath es más oscura, aquí notamos la escuela de Black Sabbath, los coros en latín aún le dan un toque más épico si cabe, también es un tema largo de casi 8 minutos, pero éste entra mejor que “Mission Motherland”.

Cómo no, este disco no está exento de baladas; “Forever And One (Neverland)”, con ese toque de teclas y con un Deris cantando de una manera sobresaliente, es una balada con mucho feeling, y en mi opinión la mejor balada de la era Deris, no en vano en la gira de reunión ‘Pumpkins United’ fue la balada elegida de Deris. “If I Knew” también es una gran balada, y también tiene mucho feeling, pero personalmente me gusta más “Forever And One (Neverland)”, cuestión de gustos.

Y para el final me dejo “Power”, a mi juicio es el “I Want Out” de la época Deris, una canción pegadiza, melódica y de estribillo fácil de corear, con unos coros que ponen patas arriba cualquier sala o pabellón. Durante mucho tiempo en sus directos estuvieron haciendo el juego de dividir al público en parte derecha e izquierda y Deris iba jugando pidiendo cantar a la parte derecha, luego la izquierda y luego todos juntos. Quedaba muy bien, la verdad.

Y poco más que contar, a mi juicio, tanto el anterior Master Of The Rings como este The Time Of The Oath supusieron una segunda juventud para los de la calabaza, captada perfectamente en el directo de la gira llamado High Live.

Laguless

El amo de los anillos…

Recuerdo exactamente el día que me hice con el cassette de Master Of The Rings (1994). Para ser sincero, tras descubrir a la banda de la calabaza a finales de los 80 con sus hits del momento, con aquel video-clip de “I Want Out” a la cabeza, una copia en cassette del azucarado y anodino Pink Bubbles Go Ape (1991) nos diría más bien poco (con el tiempo le extrajimos todo el jugo posible), tanto que Chamaleon (1993) nos pasó directamente de largo, y no fue hasta la reconciliación con la banda que lo retomamos curiosamente (ni bien ni mal, sino todo lo contrario).

El caso es que como bien dice mi colega Laguless, un par de adelantos de La Emisión Pirata (“Sole Survivor” y “Where The Rain Grows”) nos abrieron las orejas de par en par, y no tardamos mucho en bajar a la tienda de turno (discos Hendrix, para más señas) para hacernos con lo que a la postre se convertiría en una de las gemas del grupo, al menos para el que suscribe.

Porque aunque el disco pareciera un accidente, de título un tanto absurdo (¿El Señor de los Anillos versión Beta?) y de formación por testear, con un batiburrillo de temas de estructuras varias y sin excesivo apego al sonido clásico de la banda, la producción era sólida como el pene de Peter Steele (cortesía de Tommy Hansen), y a pesar del acentuado tono nasal del ex-vocalista de Pink Cream 69, nada que ver con el de su predecesor, a la tercera o cuarta escucha ya te habías vuelto a hacer amigo de Weikath y cía, y después de 26 largos años y unas cuantas escuchas más, podemos afirmar sin despeinarnos que Master Of The Rings es el trabajo que mejor ha envejecido de la banda, tanto que suena igual de fresco o más que cualquier entrega posterior al susodicho.

Podría estar piropeando el disco un rato largo, tanto por la ejecución de sus compositores (la entrada rítmica de “Sole Survivor” no tiene nada que envidiar a la de un “Where Eagles Dare” o un “Painkiller” de turno), como por el acierto en las propias composiciones, con trallazos de la talla de “Where The Rain Grows” o “Still We Go”, lo más parecido por entonces a su época clásica, medios tiempos míticos y electrizantes como “Why?”, “Mr. Ego (Take Me Down)”, “Perfect Gentleman” o “Secret Alibi”, caminando entre el Pop, el Prog, el AOR y el Heavy Metal más tradicional como Pedro por su casa, o ese temón de comienzo acústico llamado “In The Middle Of A Heartbeat”, probablemente su balada más fresca y vigente a día de hoy, un corte que puedes pinchar sin riesgo de empacho, algo que se puede decir de “Stairway To Heaven” y de dos o tres baladas más. De no ser por las simplemente correctas “The Game Is On” y “Take Me Home”, mera diversión en onda “Rise And Fall” para amenizar el disco, seguramente estaríamos hablando del mejor trabajo de Helloween, quedando de esta forma un capítulo de los comúnmente llamados de transición, pero un capítulo ineludible sin el cual jamás comprenderás debidamente la historia del grupo.

Bubbath

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s